Procedente de Inglaterra y sin apenas hablar nuestro idioma, Michaela tomó la valiente decisión de mudarse sola a España. Con ganas de hacer amistades en su nueva vida, la joven aceptó encantada la invitación de un grupo de chicos para ir a unas bodegas de vino... No obstante, Michaela nunca imaginó cuánto cambiaría su vida esa decisión.

Durante el tour, la joven conoció al enólogo de la bodega, amigo íntimo de los chicos que acompañaron a Michaela en la visita. En ese momento, ambos sintieron algo especial, aunque su gran timidez, unido a la dificultad del idioma, hizo que la joven no diera el paso... ¡Así que fue Alberto el que se animó a ello! Sirviéndose de lo poco que sabía del idioma anglosajón, el joven se dirigió a la chica con la siguiente propuesta: ¡darle clases de español a cambio de poder él practicar algo de inglés! Dicho y hecho, ambos estipularon el miércoles como el día de sus clases particulares.

Pasado el tiempo, el sentimiento de Michaela por el joven enólogo fue creciendo, aunque Alberto siempre se mostró reacio a iniciar una relación; el joven tenía pendiente un viaje a Australia, y no quería comprometerse por el momento. No obstante, parece que esa no era la verdad. Unas semanas antes de marcharse, Michaela y Alberto se dieron el primer beso. ¡El comienzo de una bonita e inolvidable historia de amor!

Navarra, testigo de su "sí, quiero"

Después de varios años de noviazgo, la pareja decidió dar un paso más y forjar su amor en un "sí, quiero" de ensueño. Así, Viana (Navarra) fue el lugar escogido por ambos para celebrar su romántica cita. 

La pareja apostó por vestir su escenario nupcial en tonos nude anaranjados, rosáceos, azulados, blancos y dorados. Soñaban con un enlace de estilo shabby chic con pinceladas características del rústico, y lo consiguieron gracias a detalles llenos de delicadeza, romanticismo y acabados en madera.

Entre otros, destacaron las paredes de piedra natural del lugar de la ceremonia, el coche que recogió a la pareja, las botellas handmade pintadas de dorado, las flores, el pastel semi naked cake y los acabados de madera. En definitiva, un sinfín de maravillas que lograron poner el broche de oro a un enlace cuidado al mínimo detalle. ¡Puro romanticismo rústico chic en un solo "sí, quiero"!

Absoluta personalidad 

Los novios lucieron espectaculares con outfits diferentes y llenos de personalidad.

Alberto fue el más clásico de los dos. El novio apostó por un traje en tonos azulados, camisa blanca y corbata granate. 

La novia lució ¡absolutamente brillante! Michaela apostó por un vestido diferente y único por completo. Alejándose del clásico blanco, la novia escogió un vestido de corte A y escote corazón con un precioso estampado floral. Al look lo complementó un velo detallado con una corona de flores, zapatos dorados y un ramo de novia maravilloso. ¿Lo más importante de su outfit? La armonía que le dieron sus colores y las flores que lo compusieron.

Mágico amor

De este día y de este mágico amor, fue testigo el equipo fotográfico de Lorena Carnero. Sin duda, logró hacer un reportaje nupcial fantástico, en el que quedó reflejado cada detalle del escenario y cada gesto de complicidad...

No perdáis detalle de la armonía de este gran día: ¡el romántico "sí, quiero" de Alberto y Michaela!