Antonio Farol

 

El día de nuestro primer año de casados quisimos que fuera algo especial. Algo para poder recordar que hacía un año de un gran día para nosotros. Así que decidimos hacer una celebración íntima con la gente más allegada y también que fuera algo divertido en lo que todos pudieran colaborar. Nos pusimos manos a la obra y solamente tardamos una semana en organizarlo todo. Buscamos maestra de ceremonias (una amiga) y le pedimos que escribiera un guión para nosotros para renovar los votos.

Ahora venía el reto de encontrar el sitio perfecto para poder celebrar una ceremonia un poquito especial y no sé como se nos ocurrió que una ceremonia al aire libre en la sierra sería el sitio perfecto, así que un día empezamos a buscar y dimos con una explanada donde un conjunto de árboles estaban en el centro. El lugar nos encantó. Decidimos que para darle un ambiente más campestre los asientos fueran de alpaca con unas sábanas blancas por encima. Los árboles al estar tan juntos y ser tan grandes pudimos decorarlos con infinidad de cosas: pompones de papel de colores, botellitas de cristal con flores dentro, marcos vintage, etc.

Alrededor del árbol colocamos algunos elementos vintage, como algunas palabras con LOVE, lecheras antiguas llenas de flores y todas las cositas que vimos que podían encajar con el ambiente.

Compramos un ramo grande de paniculata y margaritas amarillas ya que estas flores son baratas y adornan bastante. Con ellas hicimos pequeños ramilletes atados con cuerda que pusimos en el lateral de cada alpaca para simular el pasillo de entrada. En el pasillo pusimos césped recién cortado para que pareciera una alfombra verde.

 

 

Buscando en Internet vimos una idea muy bonita que nos gustó mucho, que era poner dos palos plantados en el suelo a la entrada del pasillo en los que colgar unos banderines de colores. Así lo hicimos y además pusimos un carro lleno de margaritas y un cartel de WEDDING. 

 

 

 

Yo me compré un vestido para la ocasión. Encontré uno perfecto con la temática al que añadí un cinturón marrón y unas sandalias marrones. Encontré una felpa para el pelo y del ramo se encargó una amiga. Compramos unas flores y las unimos con cuerda y encaje. Como toque final le añadimos un camafeo. Mi marido optó por vestir en tonos beige.


Antonio Farol


La ceremonia fue muy especial. Cuando llegamos empezaba a atardecer, eran las 20.30 de la tarde y había una luz muy bonita. Habíamos preparado algunas canciones que sonaron en nuestra boda para que se escucharan de fondo. Nuestra amiga leyó un texto muy bonito de lo que significaba el matrimonio y nosotros hicimos una renovación de votos con la ceremonia de la arena. Como sorpresa escribí una carta muy especial para mi marido agradeciéndole este año y fue un momento muy bonito. Dos amigas también decidieron salir a decir unas palabras. Fue un momento muy mágico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al finalizar la ceremonia, hice el lanzamiento del ramo y brindamos con champán. Después entre todos recogimos la ceremonia y tomamos rumbo a la fiesta, que la hicimos en la casa de mis suegros. 





Organizamos dos mesas grandes, una dulce y una salada. Para la dulce compramos una fuente de chocolate, decoración, y entre todos hicimos muchas cosas: mi madre cupcakes, mi hermana galletas, una amiga cakepops, etc. Así quedó una mesa muy bonita y muy vistosa. En la mesa de lo salado todo fue casero.

 

 

 

 

 

 

 

Pusimos además una mesa con un árbol de deseos para que nuestros amigos nos dejaran unos mensajes. También pusimos un photocall y compramos un montón de cosas para disfrazarse.





Nuestros amigos nos sorprendieron con un regalazo, un álbum que habían hecho ellos donde habían plasmado con fotografías y texto nuestro primer año de casados y todos los momentos vividos entre nosotros y junto a ellos. Fue un segundo día muy especial. Poder compartir un año después esa sensación con toda nuestra gente fue algo muy bonito.




Os animo a celebrar vuestro aniversario de una forma "diferente", realmente merece la pena.

Fotos por Antonio Farol.