Entre todos los preparativos de la boda hay un aspecto que no podéis olvidar: elegir el destino de vuestra luna de miel. Si no queréis viajar a un país lejano (o no es posible hacerlo por el momento), ¿qué os parece disfrutar de una romántica luna de miel en Aragón? Una comunidad autónoma de gran belleza en la que os esperan naturaleza y aventura. Un destino que os fascinará por su gran oferta de ocio y por los mil y un secretos que esconde. Seguro que allí viviréis un viaje de novios irrepetible… sobre todo si tomáis nota de los 9 planes imprescindibles en esta tierra mágica. ¡Os encantarán!

1. Visitar Albarracín

Ya lo dijo Azorín: "Albarracín es uno de los pueblos más bonitos de España. Y realmente no se equivocaba. Declarado Monumento Nacional en 1961, el municipio os atrapará con su especial belleza. Descubrid, paseando de la mano, cada uno de sus mágicos rincones: las empinadas calles, las casas de color rojizo con balcones de madera tallada, las murallas, la catedral… Y disfrutad de su entorno junto al río Guadalaviar o en los Pinares de Rodeno, con un atractivo contraste cromático entre el rojo de las rocas y el verde de sus árboles.

2. Descubrir la ciudad del amor

Teruel os espera con sus amantes más famosos. Una ciudad entrañable con una célebre arquitectura mudéjar, en la que destacan la plaza del Torico –corazón de la ciudad–, la catedral y las bellas torres de San Salvador, San Martín, San Pedro y Santa María de Mediavilla –declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO–, que escoltan su barrio medieval, donde Isabel de Segura y Diego de Marcilla vivieron su gran historia de amor en el siglo XIII. Imprescindible también descubrir el acueducto de los Arcos o Traída de las Aguas. ¡Y no os perdáis el delicioso jamón de Teruel!

3. Pasear por la Zaragoza romántica

Zaragoza os sorprenderá con sus increíbles rincones, ideales para las parejas de enamorados. Entre los imprescindibles está visitar la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, con sus pinturas de Goya. Además, en lo alto de la Torre del Pilar encontraréis uno de los mejores miradores de la ciudad, al que se llega con un sorprendente ascensor de cristal. ¿Más ideas? Descubrid las bohemias plazas de Santa Marta, San Miguel y Santa Cruz, o la Plaza del Pilar, a los pies de la basílica, llena de opciones gastronómicas y en la que también se encuentra el ayuntamiento. Seguro que también os encantan la catedral del Salvador, el palacio de la Alfajería y el parque del Agua Luis Buñuel, con su inmenso lago. Y disfrutad de sus pinchos y tapas en El Tubo, una zona situada en pleno centro histórico de la ciudad. Recorrer su casco antiguo, dar un paseo por la ribera del Ebro, contemplar un atardecer desde el Puente de Piedra y enamorarse de su Parque Grande José Antonio Labordeta son otras actividades que no os podéis perder.

4. Disfrutar de la magia del monasterio de Piedra, Daroca y Anento

Escaparse al Monasterio de Piedra, rodeado de un precioso parque por el que perderse entre grutas, lagos y cascadas, será una experiencia inolvidable. Al igual que visitar Daroca, un pueblo medieval con una espectacular muralla, desde cuyo alto divisaréis toda la ciudad y su entorno. ¿Más cosas? Acercaos al encantador pueblo de Anento, cerca del cual se encuentra Aguallueve, un manantial que cae en forma de gotas de agua.

5. Vivir una aventura en Alquézar

Alquézar es un precioso pueblo medieval escoltado por el cañón del río Vero, en el que tendréis la sensación de retroceder en el tiempo. No dejéis de dar un paseo por sus calles empedradas y ni de disfrutar de su Plaza Mayor y su monumental colegiata. La aventura comenzará cuando recorráis a pie la ruta de las pasarelas, un camino circular que os adentrará en el barranco de la fuente y en el tramo final del cañón del río Vero. ¿Os seduce la idea?

6. Enamorarse del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

En la falda del Monte Perdido os espera un parque lleno de naturaleza –declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO–, en el que podréis dar agradables paseos y realizar excursiones de ensueño, como la de la cascada de cola de caballo, un recorrido precioso si lo hacéis a través de la senda de los cazadores, fascinante por sus paisajes, vistas y saltos del agua. Si podéis, pernoctad en algún encantador pueblecito de montaña, como Sarvisé, Broto y Torla.

7. Sorprenderse en San Juan de la Peña

Una visita obligada para recién casados. Excavado en la propia roca, en pleno Pirineo aragonés, se encuentra el misterioso monasterio medieval de San Juan de la Peña, que os impresionará por su especial belleza. Cuenta la leyenda que en este lugar permaneció el santo grial, lo que explica que sea parada obligatoria para los peregrinos del Camino de Santiago.

8. Volver a la Edad Media en Uncastillo y Loarre

Uncastillo, en la provincia de Zaragoza, es un lugar fascinante con sus siete iglesias, su imponente castillo –desde donde obtendréis unas magníficas vistas del entorno– y su pintoresco entramado de laberínticas calles de piedra. No se queda tampoco atrás el castillo románico de Loarre, uno de los más bellos de Europa, que domina la llanura de la Hoya, en Huesca. Escenario de diferentes películas, os asombrarán sus imponente murallas.

9. Contemplar la puesta de sol en los mallos de Riglos

El pequeño pueblecito de Riglos, junto al Río Gallego, os sorprenderá con una de las maravillas de la naturaleza: los mallos de Riglos, espectaculares rocas que alcanzan alturas de hasta 300 metros. El momento ideal para contemplarlos es el atardecer cuando se tiñen de un intenso color rojizo. ¿Qué más hacer allí? Podréis recorrer el sendero que los envuelve o bien practicar la escalada.

¿Seducidos por este destino tan cerca de casa? Seguro que su especial romanticismo y belleza os enamorarán durante vuestra luna de miel en Aragón. Y es que vais a disfrutar de un viaje de novios de auténtico ensueño. ¡Sin duda!