* Artículo cedido por Adrian Tomadin, Fotógrafía y Vídeo Profesional.



 

Todo comenzó de la manera más romántica… Pude convencer a José de cogernos unos días, y hacer un viaje a Tenerife. Nos alojamos en el hotel Abama, un hotel maravilloso en el cual se respira una tranquilidad casi inquietante, al tercer día de estancia en el hotel del cual no salimos, decidimos cenar en uno de los restaurantes como cada noche, pero esa noche sabía que era especial, notaba a José nervioso y he de decir que cariñoso de más…

Después de sentarnos en la mesa del restaurante y pedirnos un aperitivo, José saco de su bolsillo de la chaqueta una cajita y me la dio, yo no podía creer lo que estaba viendo, y sin abrirla comencé a notar  que se me hacia un nudo en la garganta, y como es costumbre en mi, se me saltaron las lágrimas. Entonces él me hizo la pregunta que tantas veces me había hecho, pero sabía que ésta vez era la definitiva, la verdad es que después de dieciséis años de relación, la compenetración es toda una ventaja.

Sin saber muy bien porqué, y sin ningún calendario delante, decidimos que sería el 16 de Julio del siguiente año, más tarde comprobamos que sería Viernes, pero como todo fue tan espontaneo, decidimos no cambiar la fecha. Y así, sin más, empezamos a elaborar  lo que sería el día más mágico de nuestra laaaaaaarga relación.

Lo primero fue llamar y mandar una foto del maravilloso anillo que José me había regalado, a una persona muy especial para mí, mi amiga Francisca, la cual a su vez, ya sabía lo del anillo puesto que su marido fue cómplice junto con ella. Al día siguiente a pesar de estar encantada en el hotel, estaba deseando llegar a Madrid y gritar a todo el mundo que nos casábamos!!!

 

 

Después de mirar un par de sitios, y hablando con las amigas de lo complicado y difícil que resultaba organizar una boda, una de ellas muy resolutiva, Beatriz, nos dio la solución: inalbis bodas, una empresa organizadora de eventos, que gozada!!! Justo lo que buscábamos.

Nos pusimos en contacto con ellos, primero conocimos a Gonzalo, dinámico y una de las personas más cercanas que  hemos conocido,  y más tarde a Sonia, su mujer, perfeccionista y muy organizada, el tándem perfecto!!!!

Y a partir de ahí, nos relajamos un poquito, todo fue muy sencillo… Yo pude centrarme en mi vestido de novia, algo con lo que había soñado muchas veces. Quería algo elegante, sencillo y sobre todo que fuera con mi estilo… y al final di con él, Rosa Clara, fue la elección. Jose, a su vez, eligió un traje negro,  muy bonito, con corbata de color  fucsia, nada convencional!

 

 

Después de mirar un par de sitios nos decidimos por El Convento del Carmen, en Pastrana. Fue amor a primera vista, la entrada, el salón, y sobre todo la inmensa terraza, con unas vistas maravillosas, ya nos imaginábamos como podría quedar todo, que ilusión!!

Con un par de ideas que nosotros teníamos,  Gonzalo y Sonia, se encargaron de todo: las invitaciones, la decoración, la música, el fotógrafo…

Cuando conocimos a Adrian Tomadin, nuestro fotógrafo, nos hizo una proposición de lo más acertada: un libro de firmas con fotos nuestras, espontáneas, algo distinto y sobre todo original. Pasamos un día maravilloso de risas, de cierto pudor, por mi parte, pero lo repetiría sin pensarlo un segundo.

 



Todo estaba en marcha. Llegó el gran día….

Estábamos nerviosos, pero deseando vernos. Jose se fue a un hotel distinto al mío, como es costumbre. Y yo,  empecé con los preparativos, para el peinado me decidí por Ramón Ríos y el maquillaje Tito, no pude elegir mejor!! Todo iba cogiendo forma, y ya quedaba menos, mi familia y la de Jose me acompañaron en cada minuto de mi espera.

 

 

Cuando salí del Palacio Viejo, que es el nombre del hotel donde yo estaba, me esperaba una “carroza” maravillosa tirada por cuatro caballos blancos, no daba crédito, mi cara de sorpresa quedo bien reflejada en las fotografías, acompañada de mi padre!! Nos dirigimos al Convento del Carmen, donde me esperaban Jose con su hermana Mª Mar, la madrina, y todos los amigos y familia que nos acompañaban.

 


La ceremonia fue de lo más emotiva…gracias a nuestras familias, nuestros fabulosos amigos y la gran complicidad con Lola, una gran amiga que hizo con mucha emotividad y amor, de maestra de ceremonia, gracias también a las palabras emotivas de mi hermana Mª Ángeles, nuestro gran amigo Adolfo y los entrañables hijos de Jose, y a Francisca, que lleno toda la estancia de mariposas convertidas en deseos!!!

El coctel, amenizado por un grupo de jazz, y la cena, inmejorable, servido todo por La Cococha.

 

 

Y llegó el baile… Elegimos una canción muy significativa para nosotros,  “Esclavo de Tu Amor” de Revolver. Recuerdo ese momento como uno de los más emotivos, la complicidad, la emoción… fue perfecto!! Y más bailes y más música….
 



Y todo gracias a la magia creada por grandes profesionales, Gonzalo y Sonia, su formidable equipo. Y como no, gracias a Adrian por retratar de manera tan natural y espontánea todas y cada una de las emociones que en ese día tan especial vivimos con tanta intensidad.

 

¿Os ha gustado la historia de María José y José Luis? Pues seguid disfrutando de su boda en imágenes ;)