Quizá ahora tus pensamientos (y también los de tu pareja) solo estén puestos en buscar el vestido de novia de tus sueños, encontrar unos preciosos zapatos de novia que combinen a la perfección y encargar por fin las invitaciones de boda. Si todavía no habéis decidido ningún destino para vuestra luna de miel os proponemos que visitéis territorio francés, pues os cautivará con sus románticos paisajes, tanto al cruzar la frontera de nuestro país como en medio del Océano Pacífico. ¡Descubrid sus numerosas posibilidades!

1. El romántico valle del Loira

Vuestro primer destino: recorrer el valle del Loira, visitando sus castillos y palacios. Un viaje de ensueño que también podéis hacer en barco.

Paseando por Orleans

Comenzad esta ruta en Orleans, donde podéis pasear por las callejas de su casco medieval con sus casitas entramadas, al tiempo que tendréis la oportunidad de visitar la catedral de la Santa Cruz, la calle de Jeanne d´Arc, la Place du Martroi –una de las más conocidas de la ciudad– y la rue Royale. Si tenéis tiempo, acercaos también a la casa de Santa Juana de Arco y tomaos un café en la Place du Châtelet.

El castillo de Chambord, una joya renacentista

Es el más visitado del valle del Loira. A una hora de Orleans, este castillo, de más de 400 habitaciones y rodeado de frondosos bosques, es un magnífico ejemplo de la arquitectura renacentista.

Los castillos de Ussé, Chaumont y Chenonceau

A unas dos horas de coche de Orleans se encuentra el castillo de Ussé, rodeado de jardines y torres fortificadas. Su silueta es extraordinariamente bella. Por su parte, el castillo de Chaumont está considerado como una de las joyas del Renacimiento francés. Pasead por sus jardines y por el parque diseñado por Henri Duchêne. Por último, acercaos a Chenonceau, conocido por los aposentos de Catalina de Médicis o el Jardín de Diana de Poitiers, que esconde algunas de las mejores vistas del castillo.

2. París, la ciudad el amor

Después de visitar el valle del Loira, encaminaos hacia París, una ciudad que os enamorará. Lo podréis comprobar mientras tomáis un café en la Torre Eiffel, os perdéis por Montmartre o cruzáis el Sena por uno de sus románticos puentes.

Empezad vuestra visita subiendo a la Tour Eiffel para contemplar París a vista de pájaro: el Sena, el Sacré Coeur, los Campos Elíseos… También es imprescindible perderse por la isla de la Cité, visitando Nôtre Dame, el Pont Neuf, la Conciergerie… No podéis olvidaros tampoco de pasear por los Campos Eliseos, descubriendo el París monumental: desde el Arco de Triunfo hasta la plaza de la Concordia. Otra cita indispensable es acercarse al bohemio Montmatre, con sus bistrós y atractivas callejuelas. Llegaos al Sacré Coeur y al final del día dejaos caer por Saint Germain-des-Prés (Rive Gauche), el Boulevard Saint Germain, la rue Bonaparte, la rue des Saints-Péres, la rue de Grenelle y la rue du Dragon.

Los puentes más románticos

En París hay 37 puentes maravillosos que cruzan el Sena, como el des Arts, con sus grandes vistas. También son espectaculares el Pont Neuf –el más antiguo de París– y el puente de Alejandro III. 

3. Rumbo a la Polinesia francesa

 

Después de vuestra visita exprés a París, volad hasta la Polinesia francesa. Los mares del Sur y el paraíso os esperan con sus playas de ensueño, sus aguas turquesas, sus paisajes bellísimos… La Polinesia es parte de Francia en ultramar y posee 119 islas y atolones. Tahití, en las islas de la Sociedad, es la más conocida. Tomad nota de lo que no os podéis perder en esta romántica aventura.

Tahití, un  sueño hecho realidad

Es la mayor de las islas del archipiélago de la Sociedad. Papeete es su capital. En cuanto vuestro avión haya aterrizado, sabréis que el paraíso existe. En Papeete visitad el Punto de Venus, Marae Arahuruhu, Tikis, y perderos en bici o en coche por la isla, descubriendo sus paisajes vírgenes con acantilados, cascadas o las montañas de Arahoho.

Bora Bora, la perla del Pacífico

Bora Bora está al noroeste de Tahití. Conocida como la "Perla del Pacífico", esconde en su laguna uno de los mayores atractivos de la Polinesia. Además de disfrutar de unos días de playa podréis ir en piragua, catamarán o alquilar un barco para perderos en alta mar y practicar snorkel en arrecifes de coral. ¿Más cosas? Imprescindible un vuelo en helicóptero o en avioneta con vistas únicas sobre la isla principal, la laguna y los motus (islotes).

Descubrir Maupiti

Os podéis perder en el interior de la isla y descubrir la naturaleza virgen para luego disfrutar de sus lagunas y de las aguas transparentes de sus playas. Si tenéis tiempo, cruzad el Paso de los Tiburones Bebés para llegar al islote Motu Auira. Cuando baje la marea podréis caminar con el agua hasta la cintura viendo como se mueven las aletas de pequeños tiburones entre los arrecifes. ¿Más lugares maravillosos? Hotu Parata, un acantilado de basalto negro que se levanta sobre Vaiea, un poblado de la isla.

Subir al Rapa Nui

Morea, a tan solo 17 kilómetros de Tahití, suele llamarse "la isla hermana". Desde el monte Beldevere –o Rapa Nui– podréis disfrutar de increíbles vistas. Visitad también la cascada Fataua, con sus 985 metros de caída.

¡Qué maravilla! En cuanto empiece la luna de miel os olvidaréis de los meses de preparativos, sobre todo de esas pruebas de peinados de novia o de la búsqueda de unos prácticos detalles de boda con los que obsequiar a vuestros invitados. La felicidad absoluta os espera. ¡Disfrutad mucho de vuestro viaje de novios!