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Bodas

La boda de Jessica y Oskar: un "sí, quiero" al más puro estilo Gatsby

En un guiño especial a los fantásticos años 20, Jessica y Oskar decidieron unir sus corazones para siempre; la ambientación de una boda íntima y perfectamente bien decorada, puso el broche de oro al "sí, quiero" de estos dos enamorados.

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Rafa Borràs fotografía

De una forma muy íntima y original, Jessica y Oskar quisieron darse el "sí, quiero" en el que se convertiría en uno de los días más felices de sus vidas. Familiares y amigos fueron protagonistas de la unión de esta pareja que, además de una celebración romántica, quisieron algo diferente y personal; ¿su apuesta? ambientar su ansiada boda en la época del Gran Gatsby, donde los sombreros tipo cloché, las medias de rejilla, los tocados de plumas, las perlas y las boas de colores, cobraron absoluto protagonismo. Su guiño a los fantásticos años 20 les alejó por completo de los novios clásicos, pues supieron lucir a la perfección unos looks de impacto y una elaborada, así como acertada, decoración. Ella, impresionó a todos los asistentes con un vestido recto de telas holgadas y unos complementos al más puro estilo de la época. Él lució un traje en tonalidades azules y beige, tirantes, pajarita y un gorro que ponía el broche de oro al look. Del mismo modo, sus invitados, quiénes quisieron estar a la altura en el gran día, no perdieron la oportunidad de retroceder ocho décadas atrás y rememorar un momento de película. 

Una boda con mascotas

Una preciosa masía de Olivella, en Barcelona, Masía Pou de la Vinya, fue el lugar elegido por Jessica y Oskar para celebrar su amor. En la plenitud de una fantástica tarde, ambos enamorados dieron el gran paso al aire libre, en este maravilloso enclave catalán. De forma sencilla, pero con mucho gusto, la ceremonia tuvo un cierto aire de estilo rústico, que combinaba a la perfección con la acertada tematización de época; fardos de paja, piedra, madera, luces de color y objetos en acero envejecido, acabaron de dar esa esencia campestre tan característica. La aparición de las mascotas de la pareja en plena ceremonia, dos preciosos perros vestidos perfectos para el gran momento con unas pequeñas pajaritas rojas, se convirtieron en los protagonistas indiscutibles en unos de los instantes más bonitos de la celebración. Allegados a la pareja también quisieron poner su pequeño granito de arena durante la ceremonia, dedicándoles unas palabras llenas del cariño más puro y sincero. Sentimientos a flor de piel, Rafa Borràs fotografía no perdió la ocasión de capturar, a través de su objetivo, unos momentos cargados de emoción.

Después de la ceremonia, un espléndido cielo quiso que la boda siguiera celebrándose en plena naturaleza, al aire libre, en el patio exterior de la masía. Un perfecto photocall decorado, conformado por marcos de madera y bronce bañado, cuerdas y sábanas, animó a novios e invitados a pasar un rato divertido, momento en el que la amistad cobró un sentido especial; amistad que siguió brillando durante todo el día gracias al lazo tan fuerte que los novios tenían con todos los presentes a su gran enlace. 

Un espacio lleno de magia

La ceremonia culminó con una excelente cena de la mano de Nova Catering, en un espacio totalmente distinto al del aperitivo inicial; una zona situada junto a unas pequeñas estancias para invitados, de nuevo al aire libre, donde los invitados cenaron bajo unas luces mágicas junto un lago. Sin duda, un espacio único, lleno de magia. Después del corte de la tarta, el correspondiente brindis y la repartición de regalos, llegó la hora del baile que, como no podía ser menos, los novios decidieron iniciar de la forma más original y espontanea posible: invitando a todos sus más queridos a que se lanzaran a la pista sin pensarlo. 

¿El resultado? Una boda inolvidable. 

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