En abril de 2005, la ciudad de Burgos presenciaría el nacimiento de un bonito amor... El que surgió entre Gonzalo y Laura. Sin apenas imaginarlo, la vida de ambos jóvenes cambiaría por completo durante una noche de fiesta en un local de la ciudad. Coincidir, conocerse, enamorarse y decidir no separarse jamás. Así transcurrió el inicio de una relación que duraría más de 11 años y acabaría con el más feliz de los finales: su mágico "¡sí, quiero!".

Gonzalo tomaría la iniciativa en el cumpleaños de Laura. Así, ese día el joven le hacía el mejor regalo a la mujer de su vida: ¡pedirle matrimonio! Tras ese romántico momento, y después del gran "¡sí!" de Laura, la pareja comenzó a organizar el día más maravilloso de sus vidas.

Una boda romántica en la catedral de Burgos

Siguiendo su estilo más tradicional y romántico, Gonzalo y Laura escogieron la Catedral de Burgos para vivir su romántica cita. 

Así, ambos enamorados apostaron por un enlace de estilo romántico chic con toques inconfundibles de su personalidad. Gonzalo y Laura vistieron su escenario en tonos nude y blancos, que aportaron una luz magnífica en todo momento. Pequeños detalles de madera natural y blanca, así como el verde natural que aportaron las distintas flores y arbustos, lograron dar un toque distintivo al clásico escenario de la catedral, así como a su imponente lugar de celebración: el Abba Burgos Hotel.

Del mismo modo, destacaron los distintos guiños que la pareja regaló a sus invitados. ¡Su boda fue prácticamente una dedicatoria a sus más queridos! Se vio en las distintas fotografías que la pareja regaló a sus allegados durante el banquete –imágenes que mostraban los momentos que habían compartido juntos–, así como las cervezas artesanales de Burgos que todos pudieron saborear en la recepción del banquete.

Y a pesar de tratarse de un enlace clásico, la pareja deleitó a todos los presentes con un baile completamente innovador y original. Como si de un combate se tratara, en su primer baile como recién casados, la pareja se presentó por separado y entró entre una nube de luces y humo a la pista de baile. ¡Increíble!

Clásicos, románticos y con personalidad

Tanto Gonzalo como Laura brillaron con luz propia en su "sí, quiero".

El novio apostó por un traje negro, chaleco a cuadros de colores, camisa blanca y corbata azul. Un look lleno de inspiración, clásico pero con ciertos toques de color que le aportaron gran exquisitez y gusto. Por su parte, la novia deslumbró con un magnífico vestido clásico de Rosa Clará, de corte en A y un lazo que ornamentó el bajo de su espalda. Un ramo de rosas en tonos nude y de orquídeas blancas le dio un toque de color puramente romántico. Finalmente, Laura confió en Virginia Melón para un recogido trenzado y un maquillaje impecable.

Un día inolvidable

De este fantástico día fue testigo el equipo fotográfico de Marina Palacios. En su trabajo, un reportaje nupcial excelente, se refleja la luz con la que ambos novios brillaron, la nitidez de las tonalidades nude de su decoración y, en definitiva, la felicidad arrolladora de la pareja y sus más queridos. ¡Un "sí, quiero" mágico del que no debéis perder detalle!