Todo comenzó gracias a la prima de Ismael, amiga de Cristina. Por ella, esta pareja de enamorados coincidieron en una noche de fiesta, se presentaron y... no, todavía no surgió el amor. Pero lo cierto es que no faltaría mucho para ello. Ese mismo verano ambos jóvenes volvieron a encontrarse varias veces y, en septiembre, con el inicio del curso universitario de Cristina, Ismael supo que no podría dejar de verla. Así, el joven hizo varios viajes para estar a su lado. Pasado un tiempo, esa complicidad daría frutos: un verano más tarde comenzaría su relación.

Una pedida inesperada

Tras un idílica relación de más de 14 años, Ismael daba un paso más. Así, y de forma inesperada, el joven se declaraba en el balcón de su casa ante la mujer de su vida. Una botella de cava y un sinfín de emociones acompañaron a la pareja en la que, por el momento, se había convertido en la noche más importante para ambos.

Málaga testigo de su "sí, quiero"

Macharaviaya (Málaga) y, concretamente, el Molino de Santillán fue el lugar escogido por la pareja para celebrar su romántico día.

Ambos buscaban un estilo romántico en su "sí, quiero" e inspirado por completo en la naturaleza. Soñaban con reflejar su personalidad en cada detalle, sintiéndose cómodos siempre en busca del equilibrio entre la informalidad y el orden. Por ello, no dudaron en celebrar su día en las zonas ajardinadas de la finca, en una maravillosa ceremonia de tarde que continuaría con un cóctel de bienvenida, la cena y el momento más divertido: el baile postboda. 

Cada detalle de la decoración destacó por ser maravillosa y el equipo de La Buganvilla ayudó a hacer eso realidad. Lo más importante fue la decoración floral, sin duda. Destacaron los prendidos de paniculata en las sillas de estilo Tiffany de la ceremonia, en el arco floral del altar, en los centros de mesa y en el interior de varias estrellas blancas y bolas transparentes, que colgaban del propio arco. Del mismo modo, la madera, los detalles handmade, los muebles de estilo envejecido, la iluminación, el tul, los jarrones de cristal y una mantelería impecable, hicieron de cada rincón algo único.

La música en directo y el dj que amenizó la boda, ambientaron el "sí, quiero" de estos enamorados durante todo el día... Sin duda, momentos únicos.

Entre pai pais, pompas de jabón, fotografías, preciosas coronas de flores y un photocall lleno de magia –diseñado por los propios novios– los invitados se sintieron como en casa por lo que se convirtió en un día absolutamente inolvidable.

Únicos

El novio lució brillante con un esmoquin en tonos oscuros, pajarita y zapatos Martinelli. Por su parte, la novia escogió un precioso vestido diseñado por Lourdes Montes y zapatos de Antonio Parriego, que después cambiaría por un vestido de Bailly –más fresco y cómodo para bailar– y unas plataformas de esparto. El ramo, del que también se encargó La Buganvilla, estaba formado por rosas mini, verde africano, manzanilla, espigas, brunia y lavanda. Para completar su look, Cristina apostó por un recogido con texturas de aire desenfadado y un maquillaje muy natural que destacaba sus ojos.

Cariño inolvidable

Un día inolvidable, en ello se traduce la boda de Cristina e Ismael. Amigos e invitados no quisieron perderse el romántico "sí, quiero" de esta pareja... e, incluso, muchos de ellos lucieron siguiendo las indicaciones del novio: ¡idénticos! 

Diversión, cariño y amor. De todo ello fue testigo el equipo de 3Hvisual que, y gracias a un reportaje fotográfico único, guardó en el recuerdo la imagen más real e inolvidable de este "sí, quiero". 

No perdáis detalle...