Cristina y Héctor se conocieron en Valladolid en una de las épocas más importantes en la vida de cualquier joven: la estudiantil. Y aunque ella es procedente de Benavente (Zamora) y él de Burgos, y –y como bien decíamos– ambos estudiaban en Valladolid, curiosamente no sería otra que la ciudad de Salamanca la que les brindaría la oportunidad de conocerse.

Y así, en una de las conocidas fiestas universitarias de la ciudad –popular, entre otras cosas, por su ambiente universitario–, los caminos de ambos jóvenes se cruzarían cambiando sus vidas por completo... pues poco tiempo necesitaron para darse cuenta que estaban hechos el uno para el otro. ¡Surgió el amor!

Una decisión mutua, una gran sorpresa

9 años, nada más y nada menos. Durante ese tiempo, los jóvenes maduraron personal y emocionalmente, formalizando su relación hasta el punto de querer darse el "sí, quiero". ¡El gran día se acercaba para Cristina y Héctor! Y aunque en un principio la decisión de casarse fue mutua –de hecho llevaban tiempo iniciándose con los preparativos del enlace–, Héctor quiso sorprender a su chica regalándole un anillo de compromiso justo un año antes de la fecha. Sin duda, ese se convirtió en uno de los momentos más bonitos y emotivos en la historia de ambos enamorados... aunque todavía les quedaba por vivir lo mejor.

Un "sí, quiero" lleno de mimo y cariño

La pareja cuidó cada detalle con gran mimo y cariño, hasta el mismo día de su "sí, quiero". Ambos soñaban con una celebración por todo lo alto con sus más queridos; Cristina y Héctor seguían queriéndose como el primer día –e incluso más–, y qué menos que rendir homenaje a la suerte de encontrar esa otra mitad. 

La iglesia de San Gil Abad de Burgos acogió su ceremonia religiosa; un lugar especial para el novio, pues es el mismo espacio que acogió el "sí, quiero" de sus padres, las bodas de oro de sus abuelos y su propio bautizo... no podía ser otra, más que esa iglesia, el escenario de su emotiva boda.

La celebración posterior tuvo lugar en el Palacio de Saldañuela (Burgos); un enclave magnífico de estilo renacentista rodeado de un entorno natural único. Sin duda, el mejor lugar para el día tan especial de esta pareja. Así, y prendados por ese espacio, Cristina y Héctor no quisieron concretar un estilo para vestir su escenario, aunque sí tenían claro otros detalles: potenciaron al máximo las mesas del banquete con la elección de la mantelería, hicieron del verde y el blanco los colores protagonistas, fomentaron al máximo la decoración floral y escogieron al detalle el estilo de la tipografía y su logo nupcial –presentes en detalles como las invitaciones, los indicadores de mesa o el seating plan–. También destacó el candy bar; un espacio muy dulce que logró dar un toque excepcional en la hora del baile gracias a la cuidada labor que una amiga de la familia empleó en su montaje.

Deslumbrantes en su día B

Como no podía ser menos, ambos novios lucieron impecables en su gran día. 

La novia se decidió por un vestido realizado en crepé en el taller de Basaldúa, con una puntilla de beige bordada en los puños, espalda y cintura. Como complemento, Cristina escogió un velo de plumeti bordado y unos zapatos realizados a medida en un tono rosa empolvado. Como complementos, lució el anillo de pedida y unos pendientes, regalo de su abuela paterna. El ramo, un bouquet romántico en tonos rosáceos, fue un regalo de sus suegros. Finalmente, una trenza recogida con una corona de flores y un maquillaje muy natural acabaron de poner el broche de oro a su outfit nupcial. ¡Especial y único!

Por su parte, Héctor lució un traje de tres piezas realizado a medida en Pugil Store&Fabric, en tono azul marino con cuadro ventana en un azul más suave, corbata granate de Gucci con estampado de animales y unos divertidos gemelos de PlayMobil –regalo de su chica–. La elección de unos zapatos abotinados le acabó de dar un aspecto completamente distintivo al look.

Un boda emotiva y "muy suya"

Risas, palabras bonitas, bailes, humor, amor y complicidad... Sin duda, estos fueron los rasgos más característicos del romántico día B de Cristina y Héctor, que lograron hacer de cada momento algo muy personal. Destacaron momentos llenos de emoción, como los discursos de los amigos de la pareja durante la ceremonia, la entrega del ramo por parte de la novia a su prima y a su mejor amiga, así como las palabras que decidió dedicar durante el banquete a las mujeres más importantes de su vida –su madre, su abuela y su suegra–. 

De todos y cada uno de estos mágicos momentos fue testigo el equipo fotográfico de Marina Palacios, que logró darle forma a esa esencia tan especial; un día inolvidable recogido en un sinfín de fotografías para el recuerdo. ¡No perdáis detalle de ellas!