Badalona fue el lugar donde todo empezó. En abril de 2008, un amigo de toda la vida de Ángel le presentó a una de sus compañeras de la universidad: Lara. Quién diría que de este inocente encuentro nacería una preciosa relación y que, después de vivir muchísimas experiencias juntos y creciendo con cada decisión que tomaban, llegaría el gran momento de dar uno de los pasos más importantes de sus vidas: compartir su amor con todos sus seres queridos. 

Naturalidad y sencillez: la fórmula perfecta

La joven pareja ya hacía tiempo que hablaba de casarse, pero no fue hasta una tarde de julio que Ángel se decidió a dar el gran paso. Fue una pedida muy natural e improvisada, sin ornamentos y llena de sinceridad que, por supuesto, recibió un rotundo "sí, quiero" de Lara. Después de nueve años de relación había llegado el momento de vivir uno de los días más importantes de sus vidas.

La ceremonia se realizó en el ayuntamiento de Badalona. Fue un evento muy emotivo e íntimo, ya que solo asistieron padres y testigos. Aunque no se conformaron con firmar los papeles. Querían compartir su alegría con todos sus seres queridos y, días más tarde, celebraron el precioso enlace.

Hermosos detalles

El lugar escogido para el gran día fue la Masia Mas Coll situada en Alella, Barcelona. Una antigua residencia señorial que conserva todo el encanto de los tiempos pasados y está rodeada por un precioso jardín. Allí se celebró la ceremonia simbólica y el aperitivo que tanto disfrutaron los invitados.

Cada uno de los elementos que dio forma al gran día fue escogido o realizado por la joven pareja con mucho mimo. El primer detalle que vieron los invitados fue el precioso arco de paniculata que daba entrada al pasillo hacia el altar. Además de la exquisita decoración que colgaba de las sillas de los asistentes con ramas, pequeñas flores y un cono de pétalos para el final de la ceremonia.

Muchos de los elementos que se fueron encontrando los invitados los crearon a mano Ángel y Lara: paquetitos para "lágrimas de felicidad" con pañuelos de papel, pai-pais para superar el calor, el libro de firmas con tela de saco y ramas de lavanda, los recordatorios escritos a mano, chapas personalizadas para la cena... ¡Y cada uno de estos detalles acompañado del hermoso logo que crearon los propios novios para la boda! ¿El resultado? Un enlace único de estilo rústico e irrepetible.

¡Guapísimos!

Para los outfit nupciales se decantaron por unos conjuntos elegantes y cuidados hasta el mínimo detalle.

Ángel confió en la firma Señor para su perfecto traje de novio de corte ceremonia y color negro. A conjunto llevó un chaleco gris, una camisa blanca con hermosos gemelos y una corbata de rayas grises y negras. Y para redondear el sofisticado look escogió unos zapatos negros y dos rosas de pitiminí para la solapa.

En cambio, Lara eligió un vestido de la firma White One. Un bonito modelo de corte princesa y escote corazón que conjuntó con un elaborado cinturón de motivos naturales en color dorado, de Pronovias. Todos los complementos fueron de una tonalidad similar, como los pendientes de oro con una piedra aguamarina. Para completar el look se decantó por un semirecogido con una trenza y pequeñas flores de paniculata de adorno. 

Capturando emociones

Cada instante de este gran día fue capturado por el equipo de Franco Gribodo. Su trabajo fue capaz de plasmar en cada una de las fotografías las increíbles emociones que se vivieron en este enlace tan especial, así como la felicidad de todos los asistentes.