Una confusión en las cuentas del clásico chat de Messenger haría que los contactos de Núria y José Antonio aparecieran de repente en sus respectivas cuentas, sin saber cómo ni por qué. De esta manera, y aunque ambos se mostraron algo tímidos al principio, un día en el que los jóvenes coincidieron conectados en la red comenzaron a entablar una larga y entretenida conversación que acabaría convirtiéndose en la mejor de sus rutinas. Pasados varios días, parecía que se conocían de toda la vida... Y entonces fue cuando Núria dio el gran paso que cambiaría sus caminos por completo: proponer a José Antonio conocerse en persona. Uno de los lugares más emblemáticos de su ciudad en un Jueves Santo acogió el romántico encuentro de estos jóvenes; el inicio de una idílica relación. De esta forma, y después de varias citas en las que pudieron descubrir que compartían más cosas de las que imaginaban, Núria y José Antonio oficializarían su relación un 18 de abril de 2009.

Una dulce pedida de mano

En un plan más que premeditado, José Antonio utilizó el cumpleaños de Núria –un 29 de diciembre– como la excusa perfecta para preparar una soñada pedida de mano. Así, amigos y familiares celebraron los 26 años de la futura novia la noche de fin de año, regalándole un sinfín de detalles que le servirían para la sorpresa que le deparaba y que no llegaría hasta la mañana de Reyes. Y por fin llegó el esperado momento. Núria se despertó el 6 de enero descubriendo un camino de caramelos que le llevaba hacia la puerta del salón, donde todos sus peluches Disney rodeaban el regalo: un viaje a Disneyland París. De esta forma, y tomando un vuelo justo al día siguiente, José Antonio aprovecharía el mágico escenario que brinda el maravilloso mundo de Mickey para dar a Núria su última gran sorpresa. Precisamente sería la casita del ratón más conocido del mundo el lugar escogido por un enamorado José Antonio para dar el gran paso. Aprovechando que el fotógrafo del parque les estaba haciendo una fotografía de recuerdo, José Antonio le preguntó a su amor si podía hacer algo, a lo que Núria bromeó con si quería un selfie con Mickey. Sin más dilación, José Antonio sacó del bolsillo de su abrigo la cajita que contenía el precioso anillo de pedida... Y así, en una escena llena de magia y romanticismo, Núria dio un gran "sí" ante la atenta mirada de Mickey y el fotógrafo, quienes decidieron participar haciendo un sinfín de fotografías divertidísimas. 

Siete años después, la boda

En la celebración de su séptimo aniversario como novios, el 16 de abril de 2016, Núria y José Antonio se darían el "sí, quiero" en el que se convertiría en un enlace lleno de magia, y todo gracias a la esencia Disney que inspiraba todos los detalles de su romántico día, como un claro guiño a su especial pedida de mano. Y especial como lo fue el enlace, debían serlo también los reportajes pre y postboda. Como amantes de Disney, Marvel y Star Wars, el primer reportaje fotográfico lo harían en honor a la novia inspirándose en UP –su película de Disney favorita–, mientras que el postboda se convertiría en una dedicatoria a la mítica saga de La Guerra de las Galaxias, por la que el novio siempre había sentido gran devoción. De esta forma, ambos novios apostaron por mostrar su personalidad en todo momento, pues querían reflejar en esos mágicos recuerdos la pureza de su relación, de su amor y de todo aquello cuanto les había unido, alejados de poses demasiado pensadas y de paisajes con los que jamás lograrían sentirse identificados. 

El postboda más galáctico

Con un look casual e informal, José Antonio quiso destacar en el reportaje fotográfico que recogía sus dos grandes pasiones: la saga de Star Wars y el amor de su vida, Núria. Con una barba de tres días, una cazadora de cuero acorde con la temática –y que a veces intercambiaba por una chaqueta de traje– y con la misma camisa y zapatos que lució en su "sí, quiero", José Antonio ya estaba preparado para posar en uno de los reportajes postboda más originales. Núria, por su parte, lució un look muy distinto al de su boda, a pesar de llevar el mismo vestido con el que se presentó ante el altar. Su fantástica apuesta recayó en un maquillaje mucho más brillante, en tonos plateados y rojizos, así como en un peinado inspirado en la mítica princesa Leia. Como detalle, el tallo de su ramo nupcial simulaba la espada láser de la saga y en sus uñas se vislumbraban los personajes de Star Wars en una manicura más que perfecta.

Gracias al equipo profesional de i-blue –que tuvo el placer de estar presente tanto en el pre como en el postboda, así como en el enlace de la pareja– y a su gran habilidad para la fotografía, la pareja pudo hacer realidad el sueño de reflejar en cada una de las imágenes de su reportaje nupcial su esencia más bella y real. Asimismo, a Núria le gustó tanto el mundo de las bodas temáticas que no dudó en aportar su pequeño granito de arena creando una empresa especializada en el tema, IdealDream.