Aunque seguro que siempre has creído que tenías muy claro cual era tu vestido de novia ideal, así como tu ramo o tus fantásticos zapatos de novia, puede que llegado el momento te surjan algunas dudas. Por eso, será importante que no vayas nunca con una idea muy preconcebida de aquello que deseas, pues puede que tú misma te cierres las puertas a encontrar el vestido que realmente encaja contigo. 

Antes de escoger esa prenda tan especial que te acompañará en unos de los días más importantes de tu vida, deberás tener en cuenta unas premisas. Después de marcarte y tener claro un presupuesto para tu vestido de novia, tómate tu tiempo para su elección. Comienza a buscar meses antes del enlace, así evitarás agobiarte y contarás con un margen suficiente para poder probarte todos los vestidos que desees. ¡Nunca es suficiente!

Es cierto. No siempre te sentará bien aquel vestido con el que tanto habías soñado. La forma de tu cuerpo, por ejemplo, será decisiva a la hora de encontrar la prenda que encaja mejor con tu silueta. Con la ayuda y el consejo del profesional al que acudas para comprar tu vestido –quien tendrá en cuenta tu cuerpo y sus medidas– encontrarás esa prenda ideal. El corte y su escote estarán completa y absolutamente hechos para ti.

Finalmente, no olvides que lo más importante siempre será que, escojas el vestido que escojas, deberás sentirte cómoda con él. Verte a ti reflejada en ese vestido, será el último empujón que te llevará a decidirte por el "¡sí!".

Y por si todavía necesitas más. ¡Atenta! Te dejamos un test para guiarte a través del proceso y empezar a buscar tu modelo perfecto con las ideas un poco más claras