Buena Vista Pictures
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Cada época tiene unas tendencias y unas costumbres que la hacen realmente única. Unas determinadas maneras de vestirse, de peinarse, de hacer... ¡Incluso de comer! Y es que las modas no se detienen y lo que hoy parece "normal" dentro de unos años se verá completamente demodé. Algo que no escapa tampoco del terreno nupcial. Por eso os planteamos un divertido juego: echar la vista atrás y comparar las bodas de hoy en día con las que marcaban tendencia allá por los años 80 y 90 del siglo pasado cuando, seguramente, vuestros padres se dieron el "sí, quiero". ¡Seguro que muchas de aquellas costumbres y tradiciones os sorprenderán!

¿Cuál era la situación de las parejas en aquellos años?

Por lo general, las parejas no convivían antes de la boda en los años 80 y 90 del siglo pasado, sino que se iban a vivir juntas una vez estaban legalmente casadas. Algo que suena a Jurásico en la actualidad, pues aunque esta situación también se da hoy en día, responde más a criterios personales muy variados, que no a una "obligación" como ocurría entonces.

¿Cómo era la organización de la boda?

Seguro que este punto os resulta especialmente "chocante". Y es que en aquella época lo verdaderamente importante era encontrar el sitio donde celebrar el banquete, pues la mayoría de las bodas eran religiosas y se celebraban en la iglesia más cercana al lugar de residencia de la pareja (o de uno de ellos, claro). Cada espacio tenía un estilo y una decoración determinadas y, al elegirlo, las parejas "compraban" el pack completo, pues ese sería el resultado final. Y aunque hoy en día parece impensable, lo cierto es que tampoco había muchas opciones entre las que elegir...

Polygram Filmed Entertainment / Film4 Productions / Working Title Films
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¿Había algo que distinguiera a los banquetes?

Como ocurre con la moda, por ejemplo, cada época tiene unas señas de identidad determinadas. En las comidas o cenas nupciales de hoy en día, por ejemplo, priman los platos originales que sorprendan y encanten por igual a todos los presentes, sin dejar de lado las posibles intolerancias, alergias o dietas concretas de familiares y amigos: celíacos, diabéticos, veganos... Un aspecto que vuestros padres igual ni se plantearon, pues en aquella época el plato estrella era el cóctel de gambas.

No obstante, hay aspectos que no cambian por muchos años que pasen, como el de la lista de invitados y la organización de las mesas. Y es que antes, igual que ahora, el principal objetivo era que todos los familiares y amigos estuvieran cómodos y disfrutaran de la comida y de la compañía en una jornada tan especial y llena de magia como ahora.

¿Eran similares los regalos de boda entonces y ahora?

No, por lo que comentábamos al inicio. Y es que las parejas no vivían juntas, sino que la boda era el pistoletazo de salida de esa convivencia. Por ello, los regalos de boda eran, principalmente, objetos destinados a equipar el nuevo nidito de amor. Hablamos de juegos de sábanas, mantelerías, cuberterías, vajillas, sets de baño, objetos decorativos... En cambio, lo más habitual hoy en día es destinar los regalos de los invitados a costear la luna de miel, que suelen ser grandes viajes a destinos exóticos y/o lejanos. Una realidad a la que estamos acostumbrados en la actualidad pero que, de nuevo, es muy distinta de la que se encontraban las parejas que se daban el "sí, quiero" en los años 80 y 90. Entonces, lo más habitual durante el viaje de novios era decantarse por el turismo nacional o bien elegir alguna capital europea como destino.

¿Los looks de novia eran parecidos a los de ahora?

¡Nada más lejos de la realidad! Y es que, en general, todo se llevaba al extremo y los vestidos de novia se distinguían por ser especialmente recargados, un tanto extravagantes, con mucho volumen en las mangas, las hombreras, la falda... No faltaba tampoco el velo y, de hecho, parecía que cuanto más larga era la cola del vestido, más guapa estaba la novia...

La Vanguardia
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¿Las fiestas eras tan increíbles como las que se organizan actualmente?

Realmente no. Por lo general, eran bodas de día y duraban mucho menos, a diferencia de ahora en que estamos acostumbrados a alargar la fiesta hasta que el cuerpo aguante (o, al menos, hasta que la pandemia y los toques de queda hicieron su aparición).

Está claro que las diferencias en la organización y celebración de las bodas son muchas respecto a finales del siglo pasado, cuando muchos de vuestros padres se dieron el esperado "sí, quiero". Ahora las parejas son mucho más libres para hacer, para elegir, para dejar a un lado las supersticiones y para saltarse tradiciones. Solo vosotros decidís cómo queréis que sean las cosas y os encargáis de hasta el más mínimo detalle para conseguir el resultado deseado. Son enlaces totalmente personalizados, a vuestro gusto y sin ningún tipo de limitación. ¿Los cambiarías?