Os ha invadido el espíritu de la primavera y habéis decidido que la boda se celebre en la estación más colorida y romántica del año. Vas a elegir tu vestido de novia con ese toque happy flower que tanto te gusta, el ramo de novia tendrá un toque de flores silvestres y hasta vuestras invitaciones de boda desprenderán esa esencia tan mágica que caracteriza a estos meses. Si todavía no habéis decidido donde disfrutar de vuestra luna de miel, os proponemos 5 destinos inolvidables. ¡Feliz primavera!

1. Cinque Terre, el tesoro mejor guardado de Italia

Cinque Terre o "Cinco Tierras" son cinco pueblecitos, encadenados por escarpados acantilados, a unos 160 kilómetros de Florencia. De gran belleza, son Patrimonio de la Humanidad. En primavera disfrutaréis de un clima perfecto, sin apenas turistas, para visitarlos con cierta intimidad.

A orillas del mar y rodeados por colinas y viñedos, Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, son estos cinco pueblecitos de postal que todavía conservan su antiguo encanto. Antes de visitarlos podéis empezar vuestro viaje de novios en Florencia, la ciudad del arte, descubriendo rincones tan románticos como la Piazza del Duomo con la Catedral, el Baptisterio de San Juan y el Campanile de Giotto, la Piazza della Signoria o pasear por Ponte Vecchio para contemplar los atardeceres.  

Rumbo a Cinque Terre

Desde Florencia no es difícil llegar a Cinque Terre. No os perdáis las extensas playas de Monterrosso, situado en un golfo natural; Vernazza, un hermoso pueblo marinero con casas de colores agrupadas en abruptos acantilados; Corniglia, en un escarpado montículo de 100 metros y el pueblo más elevado de los cinco, rodeado de olivares y viñedos; Manerola el más antiguo de todos, ni Riomaggiore, el más oriental de los 5 pueblos que conforman el parque nacional de las Cinque Terre. Un viaje de novios express, cerca de casa, que se puede hacer en apenas 5 días.

2. La Provenza: entre campos de lavanda

Existen rincones del mundo que desprenden un aroma y un color especial en primavera. Y uno de ellos es la Provenza, en el sudeste de Francia.

El pueblecito de Gordes puede ser el comienzo de vuestra luna de miel. Con calles empinadas, esta aldea que se esconde en una colina está coronada por una fortaleza del siglo XVI. Es uno de los llamados "pueblos colgantes" de las montañas de Luberon. No lejos de allí, a apenas tres kilómetros, veréis uno de los paisajes mas bonitos del mundo. En un valle estrecho se encuentra la abadía de Sénanque, rodeada de campos de lavanda. Es imprescindible visitar también Aviñón con su palacio de los Papas, la catedral, la plaza del reloj y el puente de San Bénézet.

Saint-Rémy-de-Provence y Tarascon: paisajes de cuento

A quince kilómetros de Aviñón os espera Saint-Rémy-de-Provence, con sus campiñas provenzales llenas de color malva, al igual que en la cercana Tarascon. En Aix-en-Provence la lavanda también se extiende en el paisaje como un mar violeta. Su catedral de Saint-Sauveur es un ejemplo de románico provenzal. Vale la pena acercarse a Ménerbes y Maubec, con sus viñedos, y a Cavaillon, a las puertas del Parque Natural del Luberon.

La elegante Riviera francesa

Pero la Provenza no solo son campos de lavanda. Otro de sus grandes atractivos es la Costa Azul. Y es que el Mediterráneo se muestra en la Provenza con una belleza extraordinaria. Os esperan paisajes agrestes con calas preciosas y localidades con glamur, como Cannes, Niza, Saint-Tropez o Montecarlo.

3. Marrakech: la magia del norte de África

Abril y mayo son los meses más recomendables para visitar Marruecos, con temperaturas que invitan a conocer su gran variedad de paisajes. Marrakech es un destino mágico para los recién casados, con sus palacios, jardines, mezquitas, zocos... Vuestra primera visita a la ciudad puede ser a la Plaza Yamaa el Fna. Si vais por la mañana descubriréis relajadamente encantadores de serpientes, aguadores (ofrecen agua fresquita a cambio de alguna moneda)… Podéis seguir vuestro paseo hasta la Medersa Ben Youssef, una escuela musulmana que os sorprenderá por su arquitectura, o hasta las tumbas saadíes en la Medina. Imprescindible también el Zoco para pasear, regatear entre laberintos de callejuelas y admirar rincones, como el zoco de los tintoreros, el del henna (productos cosméticos…) o el de seda, algodón y babuchas, conocido como Kissaria Serrajine. Y, por supuesto, parada obligatoria en la Mezquita Koutoubia y el Palacio de la Bahía, con sus ocho hectáreas de edificios y jardines.

¿Algo más?

Pasar un día en la Mamounia y cenar bajo las estrellas

Sí, por supuesto. La Mamounia es uno de esos lugares que no podréis olvidar nunca. Es un hotel de lujo, pero existen pases de día para disfrutar en pareja de masajes relajantes, de un hammam tradicional, de un almuerzo en el restaurante italiano o francés y de acceso a las piscinas y a sus maravillosos jardines. Y para terminar el día se puede disfrutar de una cena bajo las estrellas en la terraza de la Sultana, un hotel escondido en la Kashbah donde podréis escuchar las llamadas del muecín.

4. Japón: descubriendo el sakura

La primavera es la excusa perfecta para que cientos de parejas occidentales se escapen a Japón durante su luna de miel y puedan ver de cerca uno de los grandes espectáculos de la naturaleza: el sakura.  

Sakura es el nombre que designa la floración primaveral del cerezo japonés. Los árboles repletos de flores muestran su grandiosidad en todo Japón, pero especialmente en los parques Ueno y Yoyogi y en las orillas del río Sumida, en Tokio. El Imperio del Sol Naciente florece en primavera. Y el sakura es el símbolo que representa el renacimiento después de un largo invierno. Si elegís Tokio como destino de vuestra luna de miel, podréis celebrar el Festival del Hanami o "ver flores", que os llevará a disfrutar de los cerezos en flor con fiestas y picnics en los parques. Y por la noche podréis contemplar el yokazura o "cerezos de noche", con edificios iluminados para la ocasión. Todo Japón está de fiesta.

Y además…

En Tokio os esperan otras sorpresas y experiencias únicas, como montarse en el tren bala, los shinkansen, hacerse fotos retocadas con ropa japonesa en una cabina de Purikura, asistir a un combate de Sumo, atravesar el cruce de Shibuya, ir a comer sushi en el mercado Tsukiji, disfrutar del barrio de Shinjuku –iluminado por la noche con neones– o relajarse en un onsen o baño tradicional japonés.

Pasear por la alfombra roja

Si os queda tiempo, no dejéis de visitar Kioto ni la población de Hitachinaka, con su jardín Hitachi Seaside Park, que se tiñe de un intenso rojo en primavera.

5. Bahamas: bienvenidos al paraíso

Travel Rioja
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Las Bahamas, con más 700 islas en el océano Atlántico, son un paraíso de preciosas playas de arena y aguas turquesas. En primavera gozan de un clima ideal. No os perdáis Nassau, su capital. La arquitectura georgiana de sus casas coloniales no os dejará indiferentes, como tampoco lo hará su conocido Museo de Pompeya o Bay Street, donde podéis hacer una visita al casco antiguo en coche de caballos.

Islas de Andros, Gran Bahama y Eleuthera

Las islas de Andros son un conjunto espectacular de pequeñas islitas conectadas por manglares. Son un destino perfecto para bucear, pues ahí está la Lengua del Océano, un gran barranco oceánico. Sin olvidar que esconden el tercer arrecife de coral más grande del mundo y el mayor número de agujeros azules o cuevas verticales submarinas. La gran Bahama, por su parte, destaca por sus playas y paisajes espectaculares, mientras que Eleuthera es un pequeño paraíso con villas coloniales y paradisíacas playas. Junto a Eleuthera se encuentra la conocida isla Harbour, con playas de arena rosa, únicas en el mundo.

¿Qué os parece esta variada selección de propuestas para disfrutar de una luna de miel idílica? Y mientras llega el momento de hacer las maletas, podéis ir pensando también en los detalles de boda con los que obsequiaréis a vuestros invitados o, si todavía no lo tenéis muy claro, qué canciones para bodas son las más indicadas para cada momento del enlace. ¡Ya falta menos!