Al igual que ha ocurrido en muchos otros sectores de la sociedad, las bodas se han tenido que adaptar a la "nueva normalidad" derivada del coronavirus. Una nueva realidad que, de acuerdo con las diferentes medidas de seguridad e higiene1 decretadas por el Gobierno español, se traduce en asegurar la distancia social tanto durante la ceremonia como en la celebración –con la consiguiente reorganización de los asientos y de las mesas–, en la obligación de usar mascarilla y en el empleo de gel hidroalcohólico de forma frecuente. Y, en muchos casos también, en la necesidad de recortar la lista de invitados. Sin embargo, ni estos cambios han conseguido frenar el deseo de muchas parejas de darse el ansiado "sí, quiero", como se desprende de un informe reciente publicado por The Knot Worldwide2, grupo al que pertenece Bodas.net. De acuerdo con el estudio –que recoge las respuestas de cerca de 10.000 parejas de 15 países con bodas programadas entre septiembre de 2020 y enero 2021–, son cada vez más las que deciden celebrar su boda frente a las que optan por aplazarla. Eso sí, adaptando su enlace para cumplir con las exigencias de seguridad y siempre de acuerdo a los límites de aforo, el número de comensales por mesa y los horarios establecidos en cada comunidad autónoma, ciudad o pueblo en cada momento. Todo ello queda perfectamente reflejado en las 30 imágenes que hemos seleccionado para vosotros. Unas imágenes que, pese a todas las medidas adoptadas para prevenir la COVID-19, demuestran que nada empaña la magia ni la ilusión latentes en el gran día. ¡Un magnífico ejemplo de que ni el coronavirus puede frenar el amor!

Uso obligatorio de mascarillas

Como se recoge en el Boletín Oficial del Estado, el uso de mascarillas es obligatorio si no se pueden asegurar los 1,5 metros de distancia social3. Así que se llevan tanto durante los preparativos nupciales como a lo largo del día de la boda: ceremonia, desplazamientos, etc. Asimismo, la pareja protagonista de la jornada las incluye como parte de los accesorios que lucirán en su paso por el altar –al igual que los zapatos, la liga, el cinturón o los tirantes, las joyas o la corbata o la pajarita– y siempre acordes al estilo de su vestido y/o traje, mientras que los invitados suelen escogerlas en la misma tonalidad que los diseños elegidos para la ocasión. Las mascarillas pueden ser de algodón, de seda, de encaje... ¡e incluso incluir lentejuelas! Las posibilidades actuales son prácticamente infinitas. Lo que es importante es que el modelo elegido sea cómodo para todo el mundo, pues se va a lucir durante muchas horas.

No faltan tampoco las mascarillas entre los distintos profesionales encargados de hacer realidad el gran día soñado por los contrayentes. Es el caso por ejemplo de los camareros que servirán todas las delicias que compondrán el banquete nupcial, del fotógrafo profesional y del videógrafo contratados.

Saludos alternativos

Entre las diferentes medidas de prevención y contención del coronavirus está la de reemplazar los besos y los abrazos por suaves choques con el codo. Una medida que se ha hecho muy popular durante la pandemia, si bien el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, la desaconseja para cumplir en todo momento con la distancia social. En su lugar, propone una alternativa que sí permite mantenerla: poner una mano en el corazón a modo de saludo.

1,5 metros de distancia de seguridad

Es otra de las medidas establecidas en las bodas de la "nueva normalidad". ¿Qué significa? Que tanto el sacerdote en una ceremonia religiosa como el oficiante en una ceremonia civil deben llevar la mascarilla siempre que no se pueda mantener el 1,5 m de distancia de seguridad. También tiene que hacerlo el resto de los presentes, mientras que en muchos casos se permite que los contrayentes no la lleven puesta, sobre todo en el momento del "sí, quiero".

En lo que respecta al banquete, la distancia entre mesas o agrupaciones de mesas es también de 1,5 metros en la "nueva normalidad". Así que en las bodas actuales las mesas están más separadas de lo habitual y sujetas en todo momento a la normativa vigente en cada municipio, en lo que al número de comensales máximo que pueden sentarse en ellas se refiere.

Del mismo modo, es preciso tener en cuenta que en las bodas en la era del coronavirus existe un aforo cambiante permitido para la ceremonia y el banquete en cada pueblo o ciudad –y es que las restricciones en las bodas del coronavirus no serán iguales en Barcelona que en Madrid, por ejemploy hay que recordar también que, por lo general, rigen diferentes criterios si se celebran al aire libre o lo hacen en un interior.

Variadas medidas adicionales

Según recoge el informe llevado a cabo por The Knot Worldwide, la gran mayoría de las parejas son proactivas al hecho de incorporar medidas de salud y seguridad en su boda (83% promedio mundial) y no dudan en seguir al pie de la letra todas estas medidas oficiales para asegurar tanto su bienestar como el de sus invitados. Además, muchas les proporcionan mascarillas y gel hidroalcohólico. Del mismo modo, el estudio recoge como en la "nueva normalidad" se ha incrementado el diálogo entre unos y otros para que los invitados estén debidamente informados de todas estas medidas.

Pero su preocupación por sus familiares y amigos es tal que no dudan en apostar también por otras medidas efectivas en sus bodas 2020 frente al coronavirus. Así, muchas se decantan por celebrar la ceremonia y el banquete en el exterior, pues parece que estar al aire libre es la mejor opción en tiempos de la COVID-19. Del mismo modo, ya sea obligados por las restricciones de aforo o porque les preocupan los colectivos más vulnerables –como las personas de edad avanzada, las que tienen enfermedades crónicas, las embarazadas y los niños–, muchas optan por retransmitir su enlace en directo, lo que les permite compartir su amor junto a sus seres queridos, aunque sea en la distancia.

Pero no acaban aquí las propuestas. Y es que hay enlaces en los que se toma la temperatura a todos los presentes para minimizar el riesgo de contagios; se colocan carteles recordatorios con todas las medidas de higiene y seguridad para que ninguno de los invitados "se despiste"; se apuesta por no repartir los regalos de boda sino por dejarlos sobre el asiento o plato de cada comensal y, del mismo modo, se prescinde de elementos de uso colectivo en función de los de uso personal. Es el caso, por ejemplo, del bolígrafo o rotulador con el que escriben una bonita dedicatoria en el libro de firmas o del atrezo que completará a esas fantásticas ideas para el photocall. Y es que cada uno de los presentes tendrá el suyo propio.

Lo cierto es que el sector nupcial se ha tenido que adaptar rápidamente a la nueva realidad derivada de la COVID-19 y que ni todas estas medidas ni las restricciones de aforo en muchos casos deslucen las bodas coronavirus. Porque como señalábamos al inicio, el amor puede con todo. Y porque continúa igual de vivo (o más) el deseo de las parejas de dar el "sí, quiero" al amor de su vida. A todas ellas, enhorabuena. ¡Qué viva el amor!