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Bodas

¿Qué pasa cuando dos personas se sostienen la mirada?

¿Sabíais que al aguantar la mirada con otra persona durante cuatro minutos se transmiten muchos estados de ánimo y emociones? Un pequeño momento de intimidad compartida, en el que se crea un vínculo muy especial. ¡Comprobadlo vosotros mismos!

Sostener la mirada durante cuatro minutos

Seguro que estáis en el momento más feliz de vuestra vida: comprometidos con esa persona que lo cambió todo para mejor y organizando un día único e inolvidable tanto para vosotros como para vuestros seres queridos. Sin duda, una época de felicidad plena para ambos. ¿Os apetece hacer un parón en los preparativos, olvidaros de la organización de la boda por un rato y realizar un sencillo experimento? Consiste en sostener la mirada durante cuatro minutos en la intimidad. Pero antes de hacerlo, os desvelamos qué pasa cuando dos personas se aguantan mutuamente la mirada tanto tiempo. Un pequeño spoiler: ya os avisamos que las emociones... ¡estarán a flor de piel!

El efecto de sostener la mirada cuatro minutos

Aguantar la mirada durante cuatro minutos

Arthur Aron, investigador de psicología social y director del Laboratorio de Relaciones Interpersonales de Stony Brook University, realizó un experimento social tratando de demostrar que, al sostener la mirada durante cuatro minutos, se puede inducir la cercanía entre dos personas, sin importar la relación que tengan previamente. ¡No olvidéis que los ojos son el espejo del alma!

Un experimento dividido en dos fases

Mantener la mirada fija y sostenida durante cuatro minutos

¿Cuál fue el punto de partida? Seleccionar a 6 parejas muy diferentes. Entre ellas, una que no se conocía de nada, dos jóvenes que habían tenido cuatro citas y un matrimonio de 55 años. A continuación, se propuso a los participantes que respondieran un completo cuestionario con 36 preguntas personales, que eran cada vez más íntimas: ¿te gustaría ser famoso? ¿Cómo sería para ti el día perfecto? ¿De qué te sientes más agradecido? ¿Cuál es tu mejor recuerdo? ¿Cuándo fue la última vez que cantaste estando solo? ¿Cuál es el mayor logro de tu vida? ¿Qué es para ti la amistad? Si te pudieses levantar mañana con una nueva cualidad o habilidad, ¿cuál sería? Completa esta oración: me gustaría tener a alguien para compartir... Di a tu interlocutor algo que te gusta de él o ella. ¿Cuál fue la última vez que lloraste delante de alguien?

El siguiente paso fue mirarse directamente a los ojos durante cuatro minutos seguidos. ¿Cuál fue el resultado? Tras mantener la mirada fija y sostenida todo este tiempo, los participantes afirmaron sentirse más cercanos y conectados con su compañero. Y es que al profundizar en la mirada del otro aumenta la intimidad y se suceden las emociones. Pero no solo eso. Y es que la prolongación del contacto visual libera feniletilamina, un compuesto orgánico que se encarga de acelerar la atracción.

¿Por qué no probarlo?

Dos miradas que se cruzan durante cuatro minutos

Después de leer sobre todos los beneficios de mantener el contacto visual durante cuatro minutos es casi inevitable tener muchas ganas de probarlo, ¿verdad? ¡No dudéis en hacerlo! Será una manera original y diferente de descubrir la magia que os mantiene unidos. De enamoraros o (re)enamoraros de nuevo. Centrad la atención en el amor de vuestra vida... ¡y asombraos con los resultados! Y es que seguro que este sencillo ejercicio os permite comunicaros sin palabras y aumentar el nivel de intimidad. Pero aún hay más, pues también transmite seguridad y cercanía y es perfecto para reavivar la pasión entre una pareja cuando esta disminuye a causa de la falta de comunicación y el poco tiempo que se dedican respectivamente. Aunque seguro que las vuestras son unas miradas tiernas de amor, unas miradas que hablan de amor. Un pequeño gesto con grandes resultados, ¿no os parece?

Está claro que el poder de una mirada es grande. Mucho más de lo que pueda parecer de entrada. De hecho, es un clásico en las relaciones: dos miradas que se cruzan, una mirada de amor mal disimulada en cualquier momento y en cualquier lugar, una mirada de amor en la playa... Y ahora que ya sabéis qué pasa cuando dos personas se sostienen la mirada y todos los beneficios que aporta, no dudéis en ponerlo en práctica de vez en cuando. Será una magnífica manera de dedicar tiempo de calidad (y muy productivo) a vuestra otra mitad. ¿A qué estáis esperando? Las miradas de amor... ¡son la base de toda relación!