Imagínate Fotografía

Vislumbrando el día más feliz de tu vida, posiblemente revisas los nuevos y más tendenciosos vestidos de novia desde que te comprometiste, te imaginas dando el "sí, quiero" con el bouquet de tus sueños en la mano, no dejas de pensar por cuál de los trajes de novio se decidirá tu futuro marido, las ideas originales para bodas que pueden gustarles más a tus invitados están constantemente en tu cabeza... y suma y sigue: ¡no desconectas de los preparativos! Por eso, te invitamos a despejar un poco la mente y te contamos qué pasa cuando dos personas mantienen la vista fija mutuamente.

La tesis de Arthur Aron

Arthur Aron, investigador de psicología social y director del Laboratorio de Relaciones Interpersonales de Stony Brook University, desarrolló una tesis basada en comprobar que se puede inducir la cercanía entre dos personas, sin importar la relación de las mismas.

Test previo

Para demostrar la hipótesis de la investigación se realizó un testeo social. Se eligieron a seis parejas totalmente distintas: desde dos completos desconocidos hasta un matrimonio de 55 años.

En primer lugar, se propuso a los participantes que respondieran a un cuestionario con preguntas ideadas para lograr que las personas manifestasen cercanía; pues, a medida que crecemos tendemos a mostrarnos más cerrados socialmente. Las preguntas del tipo: “¿Cuándo fue la última vez que cantaste a solas? ¿Y para otra persona?”, “Di tres cosas que creas tener en común con tu interlocutor”, “Si mañana te pudieras levantar disfrutando de una habilidad o cualidad nueva, ¿cuál sería?”, etc. Las cuestiones eran cada vez más íntimas, al mismo tiempo que avanzaba el test.

Encuentro de miradas

En segundo lugar, se invitó a las parejas a mirarse a los ojos durante cuatro minutos seguidos. Sorprendentemente, tras terminar el ejercicio, todos declararon sentirse más cercanos y conectados a sus compañer@s. ¿Por qué? Debido a que la prolongación del contacto visual libera feniletilamina, la molécula que se encarga de acelerar la atracción.

Mirar a los ojos en silencio a alguien durante 240 segundos no es fácil. En los momentos en los que la comunicación no verbal reina a sus anchas, nacen risitas nerviosas, surgen comentarios insignificantes que buscan apaciguar el ambiente, se acelera el pestañeo involuntario, las manos y los pies no paran quietos… pero aun así: ¡la intimidad aumenta!

¿Por qué no probarlo?

Como ya sabes: “los ojos son el espejo del alma”. Este experimento pretende fomentar dos de los grandes ingredientes del enamoramiento: la intimidad y la confianza. ¿Te animas a probarlo? Puede ser una forma de reavivar la pasión entre una pareja, cuando disminuye a causa de la falta de comunicación y el poco tiempo que se dedican respectivamente. Pero, si ese no es el caso, es una excelente forma de redescubrir la magia que os mantiene unidos. Centra tu atención en la otra persona y ¡asómbrate con los resultados! Te sugerimos que revises las canciones para bodas. Pues como bien sabes, la música tiene el poder de llegar directa al corazón y puede ser la aliada perfecta para acompañar la experiencia. ¡Qué fluya la pasión!