Cuando Olivier se puso en contacto conmigo - era un viernes - había organizado ese fin de semana romántico y por sorpresa en Barcelona para pedirle la mano a Maud, quien por supuesto dijo “ouiiiiii!!!”.

Decidieron llamarme para tener un primer contacto y resolver las primeras dudas. Recuerdo haber dicho a Maud que sería una novia guapa… y así fue el día de la boda: una novia preciosa, radiante, emocionada, en definitiva ¡guapísima!

Maud y Olivier querían una boda íntima en un lugar espectacular, majestuoso, con mucha personalidad y elegancia. Era la perfecta definición de Bell Recó. Así empezamos la trama de una boda de cuento de hadas, destacada por su romanticismo, su color blanco como tema predominante y las formas redondeadas.

 

 

Maud quería un vestido de princesa, con mucho tul y volumen y un velo largo. Sin duda el vestido aquí cobraba protagonismo. Fue realizado completamente a medida por un diseñador francés.

 

 

Además, para que las niñas que llevarían el anillo también se sintiesen como princesitas, se añadió tul debajo de sus vestiditos y nuestra florista les confeccionó unas monísimas coronas de paniculata.

 

 

El novio iba muy elegante también, ¡y sin necesidad de chaqué! La verdad es que huyó de lo típico. Prefirió una parajita en vez de corbata y llevaba fajín. Le quedaba espectacular. Un verdadero príncipe azul de los tiempos modernos.

 

 

La ceremonia fue muy emotiva con varias lecturas de amigos, votos de los novios y cantos de un grupo de gospel que hicieron un repertorio completamente a medida para nosotros.

 

 

Maud quería un ramo simple de rosas, redondo y blanco. Para la ceremonia, y para marcar un poco la entrada (el recorrido era largo) pusimos 2 estructuras altas con claveles blancos, también de forma redonda.  A mí me gusta mucho el clavel y es una lástima que no se use como se merece.

 

 

El listado de invitados se colgó en un árbol blanco- siguiendo el referente del color- con bolas transparentes y dentro aparecía el nombre de la mesa y de los invitados.

 

 

Como la temática eran piedras preciosas, pegamos en cada cartulina una piedra representativa. Y para las mesas usamos estas mismas piedras strass para escribir el nombre de la mesa.

Los centros de mesa eran elegantes copas de Martini de diferentes alturas con velas redondas blancas. Lo bueno de estas velas es que quedaron intactas hasta el final de la boda (se consumían por dentro).

 

 

Para los regalos a los invitados, los novios quisieron regalar productos de aquí. Eligieron una botella de aceite de oliva para las damas y una botella de vino para los hombres, con la etiqueta personalizada en la parte trasera donde los novios escribieron un bonito poema de agradecimiento.

El pastel era otro reto. Era el sueño de Maud.  Se hizo completamente a medida, gracias a Sonia de Think-Sweet, que lo bordó: un pastel blanco de 3 pisos con una decoración elegante, un lazo monísimo y las iniciales de los novios. 

 

 

Para acabar, alquilamos todo el mobiliario para el baile desde la barra luminosa hasta los asientos y unos comodísimos sofás Chester. ¡Todo listo para una gran fiesta!

 

Y colorín colorado… este cuento puede ser el tuyo si te pones en contacto con los chicos de Marry Me in Spain. De momento, os dejamos con más imágenes del gran día de Maud y Olivier.

 

Marry Me in Spain