Natacha y Fabio se conocieron en el Irish Rover, de Madrid, uno de los locales irlandeses más grandes de Europa, totalmente encantador por su decoración. Coincidieron en la despedida de una amiga en común, surgió la complicidad y, tras ella, ¡el amor! 

Así, después de tres años de noviazgo, se dieron el "sí, quiero" a las afueras de la ciudad que vio nacer su relación. Pero antes, Fabio se encargó de la propuesta más especial: eligió como escenario el restaurante Rubaiyat –tan mítico por sus carnes de Brasil como por su ambientación rústica con mesas de madera, ventanales y terraza– y le pidió a Natacha que se casara con él durante una cena, en compañía de los padres de los dos, que estaban de visita. Además, contando con la ayuda de unos amigos, preparó una decoración sorpresa a base de velas y rosas en casa. ¡Romanticismo por doquier!

Naturalidad, romanticismo y pura esencia latina

La finca Torreón de Don Jacinto, situada en Galapar (Madrid), acogió a esta pareja para sellar su amor rodeados de familiares y amigos, provenientes de Argentina y Brasil mayoritariamente. Un enclave natural cargado de historia, ubicado en un entorno privilegiado en plena Sierra de Guadarrama, con fantásticas vistas a la ciudad, amplios y cuidados jardines y gran variedad de escenarios. ¡Ideal para la boda que ellos vislumbraban como la más perfecta de todas!

La ceremonia, de carácter civil y al aire libe, destacó por la impecable decoración floral de Masshiro, flores y mass y por el mobiliario de Memorias del ayer pero, sobre todo, por las emociones, especialmente cuando los novios se juraron amor eterno leyendo sus sinceros votos, así como cuando intercambiaron las alianzas y se dieron el primer beso como marido y mujer.

Después del mágico "sí, quiero", llegó la hora del cóctel y fue entonces cuando los protagonistas sorprendieron a todos sus invitados reflejando sus culturas con la elección de delicias típicas de sus tierras: empanadas, "choripanes" y caipiriñas, entre otros. Pero no quedó la cosa allí... Durante el banquete, en el que se sirvió el catering que preparó Casseroles Catering, tuvieron lugar otro momentos especiales como, por ejemplo, el brindis o el corte de la naked cake de tres pisos con flores y sin topper. Y, durante la fiesta, triunfó la costumbre de quitar la liga a la novia, el lanzamiento del ramo entre las solteras, el tango como primer baile de novios, la combinación de momentos para bailar con otros para comer intercalados –tal como se estila en Argentina– y el atrezo o "cotillón" llamativo.

Sencillez sin renunciar a la distinción

Natacha se decantó por un traje dos piezas, comprado en Blanco de novia, con cuerpo de encaje con escote en la espalda y mangas casquillo a mitad de la sisa, combinado con una falda de corte sirena con pedrería en la cola. Como accesorios, unas sandalias de tacón ancho y plataforma delantera, joyería discreta, un tocado floral rematando un recogido ladeado y un bouquet de aire romántico confeccionado por Brumalis. Además, un maquillaje suave y las uñas esmaltadas a juego con el color de las flores. ¡Acertó decidiéndose por el trabajo beauty de Core!

Por su parte, Fabio apostó al 100% por la firma Hugo Boss y vistió un traje azul oscuro, conjuntado con camisa blanca y corbata azul cielo, y complementado con gemelos geométricos, calzado de piel oscura y un prendedor en la solapa.

Reportaje nupcial fotoperiodístico

Aunque ninguno de los presentes olvidará el día que Fabio y Natacha hicieron la promesa de compartir el resto de sus vidas juntos, la profesionalidad del equipo de Buenavista & Co hará que todavía sea más difícil con el reportaje de boda que realizaron como testigos. ¡Descubrid las fotos que narran cómo fue su día B de principio a fin!