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Y llegó el día. Después de tantos preparativos tuvisteis una boda preciosa y tras ella una inolvidable luna de miel. Y ahora por fin empieza de verdad vuestra nueva vida como matrimonio. Pero las sorpresas no han acabado, pues en vuestro primer año de casados vais a descubrir muchas cosas el uno del otro, sobre todo si no habéis vivido juntos antes de la boda. Hoy os contamos algunas de ellas.

El primer mes es el más divertido

Verás que al principio te resultará muy difícil cambiar la palabra “novio” o “novia” por “marido” o “mujer”. Y aún más raro te resultará escuchar como otras personas te preguntan “¿Cómo está tu marido?”, “¿Está su mujer en casa?”. Poco a poco se te hará más fácil adaptarte a estas nuevas palabras y verás que cada vez que las pronuncies tu cara se iluminará con una gran sonrisa.

Tendréis que aprender a adaptaros el uno al otro

Cada uno tiene sus costumbres y pequeñas manías, y ahora ha llegado el momento de descubrirlas y ver como podéis adaptarlas a vuestra nueva vida. Pueden ser cosas tan tontas como la marca de vuestro dentífrico, de la leche o el café. O manías que os pueden sacar de quicio, como que tu pareja necesite que el despertador empiece a sonar media hora antes de la hora que realmente quiere levantarse, o que no pueda dormirse sin ver la tele en la cama, etc. Aquí tendréis que poner los dos un poquito de vuestra parte y ceder a partes iguales.

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Repartir las tareas del hogar y cumplirlas

Ya no estaréis en casa de mamá y descubriréis que si vosotros no os encargáis de poner lavadoras, fregar platos, barrer… nadie lo hará por vosotros. Lo mejor es que hagáis un reparto equitativo de las tareas, teniendo en cuenta el tiempo real que cada uno puede dedicarle. Nadie nace aprendido, pero el tiempo nos da experiencia, y si hoy a tu pareja la plancha no se le da muy bien, ya verás que dentro de unos meses la cosa habrá mejorado. Así que paciencia, comprensión y compromiso. Esas serán las claves para salir airosos de las tareas de vuestro nuevo hogar.

Más tranquilos en casa

Uno de los descubrimientos más impactantes es que veréis que ya no os apetece tanto salir de fiesta. Un plan tranquilo en casa, los dos solos, con una cena romántica y viendo una peli en el sofá, abrazados, será vuestro plan preferido. También veréis que os gustará más preparar cenitas en casa para los amigos, que salir a cenar en grupo a un restaurante. 

¡Cuidado con la rutina!

La rutina es el mayor enemigo de cualquier matrimonio. Así que procurad sorprenderos y una vez al mes intentad hacer algo diferente, como una escapada romántica, una cita en un restaurante especial, un paseo en bicicleta por la ciudad, etc.