No importa la gente que se haya casado a tu alrededor ni los años que lleves con tu pareja antes de ese momento. Hay cosas que no descubres hasta que no estás comprometida. Estas son algunas de ellas.

  • Cuando te lo pida puede que no sea en el lugar más romántico del mundo ni sea la situación ideal que habías soñado, esa que todas tenemos en mente aunque no lo digamos, pero será vuestro momento y a pesar de ello lo recordarás con mucho cariño.
  • No vas a poder dejar de mirarte la mano con ese nuevo anillo brillando en tu dedo que te confirma que esto va en serio y es muy real. Todo el mundo querrá verlo así que hazte la manicura para lucirlo en todo su esplendor.
  • Vas a tener que contar la historia de cómo te lo pidió un millón de veces así que mejor lo asimilas y te enfrentas a todas ellas, o si tienes un blog o estáis preparando la web de vuestra boda, escríbelo y ponlo allí.
  • Te van a preguntar por los detalles de la boda desde el minuto cero aunque ni siquiera hayáis pensado en ellos. Decid que ahora estáis disfrutando de estar comprometidos, lo entenderán.
  • No siempre encontrarás reacciones positivas a vuestro compromiso pero tenéis que ser fuertes e ignorarlas. Lo que cuentas es que vosotros sí que estáis felices, y mucho por lo que vais a hacer.
  • Tus mejores amigos y la gente a la que quieres siempre estarán allí para ti. En cuanto lo anuncies en las redes sociales o en persona se alegrarán y te brindarán todo su apoyo.
  • Tus amigos recién casados de repente se convertirán en expertos en bodas que te darán consejos a veces, aunque no se los hayas pedido. Lo hacen con su mejor intención, tened paciencia.
  • Verás las series, películas y programas sobre bodas con otros ojos y un repentino interés que tal vez antes no tenías. Todo vale para sacar inspiración de ellos para la planificación de tu gran día.