El amor entre Rocío y Alberto surgió una noche de fiesta en una discoteca. Y, tal como comenzó, aseguró no terminar... Con cinco años de amor a sus espaldas –durante los que fueron padres– estos enamorados se prometían en matrimonio.

Un doble compromiso

De la forma más romántica, fue Alberto quien quiso afianzar su compromiso con las mujeres de su vida. Estando de vacaciones en Tenerife le regaló un anillo de pedida a la mujer de sus sueños y una sortija a la niña de sus ojos: Nerea.

¡La magia de la sencillez!

Masía Niñerola - Catering y Eventos Noray fue el enclave que Alberto y Rocío escogieron como el mejor telón de fondo de la Comunidad Valencia para sellar su amor. Una finca íntima, pero con personalidad, en plena naturaleza con los espacios decisivos para llevar a cabo la ceremonia, el banquete y el baile de su gran día.

Así, entre los verdes más naturales y una distinguida decoración a base de cajas de fruta, pizarras, tul, flores secas y otros elementos discretos pero coquetos, tuvo lugar la ceremonia civil en la que Rocío y Alberto dijeron "sí" a pasar el resto de la vida juntos. El momento más determinante de toda la celebración estuvo amenizado por un grupo de flamenco. Fue una sorpresa para Rocío, que definitivamente no pudo contener las lágrimas de emoción. Como tampoco pudo hacerlo Alberto –el responsable del bonito detalle hacía su amada– ni su hija Nerea.

Para celebrar la unión, un cóctel en una zona rodeada de pinos –donde corría un agradable viento que contrarrestaba el calor propio del verano, ya que el enlace se celebró a finales del mes de junio– y el posterior banquete. Un salón climatizado con vistas a la zona ajardinada y reminiscencias industriales acogió el convite, donde novios, familiares y amigos cogieron fuerzas para darlo todo en la fiesta de cierre.

Para terminar, el lanzamiento del ramo entre las solteras y un primer baile como marido y mujer digno de recuerdo que puso el listón muy alto pero, sin duda, animó a todos los invitados a dar rienda suelta a sus dotes artísticas. Tanto la novia como Alba Escrivà –profesional responsable del reportaje fotográfico de este día B– hacen especial hincapié en lo mucho que bailó la gente y lo bien que lo pasaron todos. "¡La mejor opción fue entregarse sobre la pista! La prueba: a golpe de botón", señala Escrivà.

Novia boho chic y novio moderno

Ambos decidieron ser ellos mismos con sus looks de novios. Rocío se enfundó un diseño de atelier de esencia bohemia, todo de encaje con la espalda parcialmente descubierta, que combinó con unos zapatos de tacón abotinados de YolanCris, un ramo de novia sencillo con toques en naranja –a juego con un abanico que usó durante la ceremonia– y una corona de flores artesanal de Tocados Monboudoir que le hizo y regaló una buena amiga. Y, como complemento comodín, unas cuñas de esparto de Jesús Peiró que le permitieron disfrutar del baile como la que más. Alberto, fiel a su estilo, vistió un tendencioso traje de novio azul marino, de Calvin Klein, conjuntado con una camisa blanca. Como accesorios, únicamente un prendido de paniculatas multicolor y calzado y cinturón de cuero negro.

Instantáneas 100% auténticas

El álbum de boda de esta pareja es un reflejo evidente de las emociones y la diversión que reinaron en su gran día. Indiscutiblemente para Alberto y Rocío fue inolvidable, aunque seguro que también para todos los allí presentes. ¡Descubrid la magia de su gran día con una selección de fotos increíbles!