Patri, de Oviedo, y Nico, de Gijón, se conocieron durante el verano de 2013 en Madrid, en casa de un amigo en común. Nico compartía piso con el amigo íntimo de Patri y, al coincidir en una fiesta con barbacoa y música, cruzaron unas primeras miradas. ¡Se encantaron a primera vista! Durante ese verano se encontraron varias veces y empezaron a saltar chispas, pero no se conocieron de verdad hasta que llegó el invierno. Fruto de su decidida conexión, iniciaron una relación y, menos de seis meses después de estar saliendo, se fueron a vivir juntos. ¡Claramente estaban hechos el uno para el otro! 

Un álbum más emocionante

A Patri no le apetecía especialmente pasar por el altar, por no gustarle ser el centro de atención, pero a Nico le hacía muchísima ilusión. Por eso, más de una vez lo habían hablado, aunque nunca decidieron nada al respecto. Hasta que, cuando esperaban a su primer hijo, Nico decidió pedírselo: estaban de vacaciones en Tapida de Casariego (Asturias) –donde se escapan siempre algunos días por ser el lugar donde Patri veranea desde niña– y al atardecer decidieron ir a tomar una cerveza (Patri una 0,0) a un acantilado para exprimir el tiempo que les quedaba "libres" el uno al lado del otro antes de convertirse en padres.

Montaron un pícnic y, justo cuando se podía disfrutar de la perfecta puesta de sol, Nico le regaló un álbum con fotos de todo el tiempo compartido. ¡Patri no pudo contener las lágrimas! Y, en la última página descubrió una fotografía de él tumbado en un jardín con un post-it que tenía escrito "Di sí...". Entonces, Nico le pidió que lo destapara para que viera el cartel hecho con recortes con la frase mágica: "Would you marry me?" Fue en ese momento, con Patri llorando emocionada, cuando le dio el anillo de pedida. ¡Una puesta de sol que jamás olvidarán!

First look, sorpresa imprevista y... ¡celebración!

Tras tres años y medio de noviazgo y ya siendo papás de Leo, los dos empezaron su gran día preparándose para la ocasión junto a sus más allegados. Una vez listos, tuvieron un romántico encuentro: ¡apostaron por el fisrt look! Pudieron verse por primera vez como novios antes de que lo hicieran el resto de invitados y compartieron unos instantes 100% íntimos e inolvidables.

Justo media hora antes de la ceremonia cayó una increíble granizada ¡que ni en las temporadas más frías! Por eso se demoró un poco la celebración, mientras los asistentes esperaban en los autobuses a que amainara y el equipo de Flores May –responsables del bouquet de la novia y todos los detalles florales– se encargaba de reconstruir el escenario perfecto cuando volvió a salir el sol. El enclave escogido para jurarse amor eterno fue el Palacio de Agüera (Grado, Asturias), una antigua casa señorial rehabilitada, acogedora y con un entorno idílico muy verde, cuyos orígenes se remontan al siglo XVII.

Cuando todo estuvo impecable de nuevo celebraron una ceremonia civil al aire libre en el jardín, con una decoración sencilla a la par que sugerente: una arco rústico rematado con follaje, flores dentro de tarros colgantes y lona en crudo, dos sillones con tapicería vintageuna alfombra y una pequeña mesa en la misma línea como altar, sillas de madera tipo tijera con cojines en blanco roto y troncos coronados por macetas con astilbe rosado en los extremos del pasillo. Durante la ceremonia destacó la entrada de Nico con Leo en brazos y junto a su madre, la de la novia del brazo de su padre, precedida por Kira –su mascota– y las lecturas, especialmente las de los votos personalizados. Y, como no, la salida como marido y mujer junto a su bebé de ocho meses y su bulldog francés, bajo el confeti de colores que familiares y amigos lanzaron con cañones.

Gestos bonitos después del "sí, quiero"

Una vez casados, los protagonistas de este día B apostaron por una sesión fotográfica y, a continuación, se unieron al aperitivo, donde todos los presentes se rindieron con el rincón que recordaba a los ausentes más queridos y empezaron a bailar junto al resto disfrutando de los temas que hicieron sonar sus amigos de La noche más larga, amenizando el cóctel. Por último, tuvo lugar el banquete, donde se proyectó el same day edit al terminar la cena y se inauguró la fiesta con el primer baile de la pareja al son de Safe and sound, de Capital Cities –la misma canción que sonaba cuando se besaron por primera vez– con un ritmo inicial más lento que la original para deleitar a todos con su sensualidad y luego animarlos a unirse a la pista. De esta forma, todos se entregaron con sus mejores pasos, se animaron a hacer uso del atrezo y tomaron algún que otro descanso aprovechando el cigar bar.

Cabe destacar que los novios decidieron prescindir de los detalles de boda para los invitados y destinaron esa partida del presupuesto a hacer un donación a Médicos Sin Fronteras. ¡Una acción promovida por la madre de Nico que gustó mucho!

¡Radiantes!

Para la ocasión, Patri vistió un vestido de novia de corte recto y escote ilusión, de Rosa Clará, con falda vaporosa plisada. Calzó unas alpargatas de Ana Buigues con detalles florales a juego con las elegidas para su ramo de novia y las que incorporó a su peinado: una melena suelta con ondas y raya ladeada. Y apostó por un labial y un esmalte de uñas rojos que conseguían sintonía total con todas las flores de su gran día. ¡Preciosa!

Nico se decantó por un traje de novio azul petróleo, de Brooks Brothers, que combinó con camisa blanca, cinturón y zapatos de cuero marrones, calcetines moteados y corbata estampada azul, de Scalpers. Además, añadió un boutonnière en la solapa de la americana y lució un reloj de esfera redonda y correa de piel. ¡Elegante y con estilo!

El especial álbum de boda

El mejor testigo y responsable del gran día de estos enamorados fue MSanz Photographer, quien consiguió plasmar el encanto del día que Nico y Patri celebraron por todo lo alto su amor. ¡Sucumbiréis con cada imagen!