Gracias a una bonita casualidad, Tomás y Angélica –ambos de Buenos Aires (Argentina)– se conocieron: a pesar de que Tommy era el hermano mayor de una amiga del colegio de Angélica, no fue hasta que él creó una banda de música disco funk, para una fiesta de cumpleaños, cuando cruzaron sus primeras palabras... ¡le faltaba una corista y un amigo en común le recomendó a Angélica! De esta forma, después de su primer encuentro, surgió lo inevitable: se enamoraron.

Así, tras 9 años de noviazgo y con un perrito en común, los dos tenían claro que querían rendir homenaje a su amor con una boda, pero Tommy fue quien se encargó de la pedida de mano. Aprovechó el aniversario como pareja para llevar a la mujer de su vida a un viñedo y proponerle pasar por el altar. Y lo hizo con un anillo de compromiso que integraba un diamante de su abuela, diseñado con la ayuda de su hermana. Una pieza única y muy significativa en todos los sentidos, sin duda.

¡Todo fluyó en su día B!

Como rasgo distintivo y personal, entre la lista de invitados a la esperada cita nupcial de estos enamorados solo figuraron la familia cercana y cinco amigos de cada uno, con la consiga de que fueran personas especiales desde el pasado, en el presente y con proyección de futuro. Y Mas Terrats, un espacio privilegiado de la provincia de Girona, acogió el día que se prometieron estar juntos para siempre.

Así, se descubrieron como novios con un único e irrepetible first look: Tommy esperó a Ángelica tocando el piano y ambos sucumbieron al verse. A continuación, llegaron juntos a la ceremonia civil al aire libre, donde despuntaron una cortina DIY de filtros de café –que preparó, con ilusión y mucha paciencia, la protagonista del día– y una alfombra étnica que la pareja trajo de casa para darle un toque diferente al espacio central. Los votos personalizados fueron emocionantes, la música en vivo amenizó y aportó carácter al momento y la felicidad fue un invitada más.

Para celebrar el definitivo "sí", novios, familiares y amigos disfrutaron de un banquete al aire libre, con alguna que otra sorpresa y muchas emociones... y ¡terminaron el día con una fiesta diferente! Pues, prescindieron del primer baile como marido y mujer, como también de contar con un equipo de ambientación musical o DJ. Y es que, meses antes del 4 de noviembre, los novios crearon equipos y pidieron a los mismos que prepararan playlists de 20 minutos aproximadamente, con el objetivo de que todos se sintieran partícipes. El día de la boda, por un lado, reprodujeron todas las propuestas e invitaron a medir la calidad de las mismas con aplausos –con un "aplausometro", como nos cuentan– y, por otro, bailaron todos juntos al son de una trak que compilaba todos los temas elegidos –creada por una buena amiga y profesional del tema–. 

Estilismos informales

Para la ocasión, la novia confió en la casa Otaduy y vistió un traje de raso con tirantes espagueti y escote en V, exento de florituras, sencillo a la par que elegante, así como una chaqueta biker de cuero blanca. Incorporó a su look un ramo de novia de flores silvestres y, como joyas, unos pendientes de aro dorados y un llamativo brazalete XL en la misma tonalidad. Y dejó el trabajo beauty en manos del equipo de White By Diana Galí, que apostó por un maquillaje sutil y, como peinado, por una coleta discretamente rematada por flores naturales.

Por su parte, el novio optó por enfundarse un traje gris oscuro y combinarlo con una camisa blanca y unos zapatos acordonados de piel marrón. Todo, de Massimo Dutti. Además, añadió un prendido –a juego con las flores del ramo de novia– en la solapa de la americana y se protegió del sol con unas gafas de sol que le prestaron.

Cálidas postales de amor

Antibisual, un equipo joven con experiencia consolidada en el mundo de los wedding photographers, capturó todos los momentos del día que Angélica y Tommy se casaron. Echad un vistazo a las fotos documentales y artísticas seleccionadas, sorprendeos con su estilo y empezad a soñar con un reportaje de boda de calidad, que encuadre el amor y la pasión en instantáneas...