En el momento en que la boda y la luna de miel han llegado a su fin se produce el llamado “vacío postboda”. En la preparación de vuestro enlace os dejaréis, además de dinero, un montón de energía e ilusión. De ahí que cuando todo termina sientas un vacío inmenso porque ya ves lejano el que fuese tu día B.

Esto es una realidad y cabe aceptarla como tal, cosa que se complica, pues este vacío viene acompañado de la obligación de regresar al trabajo (los que tengan la suerte de tener uno, claro). Las chicas, que son las que más se implican en su boda (algo que tratamos de cambiar a marchas forzadas desde esta sección), son las que más sufren este síndrome. ¡Pero que nadie se venga abajo! Hay mecanismos para combatir ese vacío.

Por lo pronto están las fotos y el vídeo, que son para toda la vida y están para algo más que decorar una estantería. No perdáis ni una sola ocasión de recordar vuestro día. Teniendo en gente en casa cenando, por ejemplo... "Querido marido: ¿qué tal si sale de ti sacar todo el material para recordar con los nuestros un día tan especial?"

Luego están los aniversarios. A ella le encantará que la sorprendas con algo el día que se cumple un año de vuestra boda. Puede ser una cena, una noche romántica en el mismo lugar donde os casasteis… Échale imaginación.

Finalmente, a veces ocurre que una boda suele desencadenar otra boda. Parejas amigas que, habiendo disfrutado de la vuestra, deciden tirarse a la piscina y casarse. ¿Por qué no implicarse dando ideas, ofreciendo consejos o ayudando en la preparación? Tu experiencia será de vital importancia para que la boda de tu mejor amigo o amiga sea perfecta. Y, de paso, revivirás esas viejas sensaciones que tanto se echan de menos una vez que te has casado.