Las autoridades médicas y científicas han dado la voz de alarma: parece que los preparativos de la boda adquieren una importancia excesiva para algunas futuras novias que a pesar de ser conscientes del problema no consiguen escapar de la espiral infernal de perfeccionismo.

Las consecuencias de su implicación desproporcionada influyen muchas veces negativamente en las relaciones con su entorno más cercano y sobre todo con su pareja. Resumiendo, estas chicas casaderas se transforman en auténticas bridezilla.

¿Qué quiere decir bridezilla? 

Es un nombre compuesto por bride (novia) y Godzilla (el monstruo de la película con el mismo nombre). Este neologismo describe a las futuras novias dulces y amables que se transforman en temibles demonios tiranos en cuanto les piden matrimonio. Todo esto lo generan el estrés de los preparativos de la boda y la necesidad enfermiza de controlarlo todo.

¿Idealizamos a las novias?

La imagen que tenemos de una novia es normalmente la de una mujer resplandeciente, llena de alegría, de ganas de vivir en su propia felicidad. Sin embargo, cegadas por los preparativos de la boda, corren el riesgo de convertirse en seres insoportables para su entorno: muy puntillosas en los detalles a veces insignificantes, susceptibles, inestables y con frecuentes cambios de humor, desconciertan y son muy bruscas con su entorno más cercano.

¿Por qué llegan a esto?

Las causas del fenómeno bridezilla son simples: si durante la fase de los preparativos de la boda aparecen rasgos en su carácter nunca vistos en ella, puede que se deba a la preocupación que le provoca la boda.

Se trata de un acontecimiento muy importante en la vida y no puede ser tomado a la ligera. El perfeccionismo de la futura novia puede tratarse de un intento de esconder su miedo al compromiso.

Este comportamiento también podría ocultar una tendencia narcisista. En su subconsciente, se puede llegar a sentir tan identificada con su boda que la defienda a capa y espada como si le perteneciera y ella tuviera que tener la última palabra en todas y cada una de las decisiones. Considera la boda como un objetivo en sí misma y no como un paso de transición a una nueva vida juntos.

 

 

Algunos consejos de utilidad

  • Para evitar este tipo de situaciones, cuida la relación con tu entorno y sobre todo con tu pareja, especialmente si sabes que el monstruo empieza a despertar en ti.
  • Haz que tu futuro marido se impliqué en la organización de la boda tanto como tú para no llevar tú sola todo el peso.
  • Háblale también de otras cosas que no sean la boda: de fútbol, de cosas de actualidad, de música, de alguna pasión que compartáis... Vuestro amado puede que esté harto de oír cómo te quejas por tener que cambiar la distribución de las mesas por enésima vez.
  • En el fondo, la gravedad de los contratiempos es relativa, lo importante es que sigáis pasando buenos momentos en pareja como antes. Intentad relajaros, salid con amigos y pasead como dos enamorados.
  • Una bridezilla es la peor pesadilla de una wedding planner puesto que no le deja hacer su trabajo, especialmente el día B, donde tú debes estar relajada y ella en todas partes intentando que tu boda sea perfecta. Confía en la profesional que has contratado, está para ayudarte y controlar todo por vosotros cuando más lo necesitáis.
  • En resumen, estás a punto de vivir un momento mágico en tu vida, tu boda. Tómate las cosas con filosofía y no te dejes vencer por la bridezilla que duerme en tu interior.