Por Hondo Weddings

¿Sigue cargándose sobre el hombre la "responsabilidad" de hincar la rodilla y regalar un anillo de compromiso a su pareja? Lo cierto es que entre las parejas heterosexuales son pocas (muy pocas) las mujeres que deciden pedir matrimonio. Está claro que aún no hay paridad en este asunto y la convención se resiste a desaparecer... ¿Será por la joya? ¿El cine y sus soñadas declaraciones de amor en la cúspide de la Tour Eiffel o en el piso más alto del Empire State Building tienen la culpa? ¿Es consecuencia de la falta de exposición mediática de los casos que se dan? ¿Es un vestigio de la relación tradicional, arraigado a una cultura que define a una mujer paciente que espera a que un "príncipe" apuesto se lo pida románticamente?

Con las ideas muy claras, Ester le plantó cara a la tradición y a todos los "peros" posibles. Sabía que pedirle matrimonio al hombre de sus sueños era la mejor manera de demostrarle su amor y, por eso, decididamente lo hizo. Consideró que no tenía por qué ser él quien diese el paso algún día y, además, estaba totalmente convencida de que Mario caería rendido con la sorpresa. Así que no se lo pensó dos veces y se puso manos a la obra con los preparativos de la propuesta más bonita de su vida.

Intimidad donde todo empezó

Mario y Ester se conocieron en Castelldefels (Barcelona), de donde son ambos. Ella trabajaba en la peluquería de la que más adelante sería su suegra, aunque aún no lo sabía... Mario era el coordinador del centro y Ester tenía pareja, pero a raíz de su complicidad y confianza se hicieron muy amigos. Sin embargo, él tenía un secreto: estaba completamente enamorado de ella. Aún así, jamás se interpuso en la relación de Ester hasta que, cuando su relación terminó, decidió conquistarla cada vez que se reunían en Iguana chiringuito, situado en el Paseo Marítimo de Sitges (Barcelona). Y, cómo, no, ¡venció el amor!

Tras tres años de noviazgo, durante los que se asociaron y se compraron un piso para irse a vivir juntos, Ester le pidió a Mario pasar el resto de sus vidas juntos. Ideó el plan perfecto y decidió confiar en Hondo Weddings, como mejores cómplices y testigos, para montar un escenario único y capturar cada instante y detalle. A pesar de que el equipo de fotografía elegido no se dedica a la organización de bodas y eventos, no pudieron negarse a ayudar a Ester con la decoración de la sencilla pero vistosa cena que decidió montar para pedirle a su chico que se casara con ella. Así, le prestaron unas butacas de fibras naturales, que remataron con plumas de colores, ideales para sentarse a cenar en una mesa –preparada con mimo por los familiares de Mario– situada en la arena y rodeada con un corazón creado con linternas de papel. ¡Romántico 100%!

Destellos de amor de principio a fin

Después de comentarle que tenía una sorpresa para él, el día que cumplían tres años de novios, Ester le tapó los ojos con un antifaz y lo llevó a la playa. Cuando llegaron a su chiringuito favorito sonó la canción preferida de Mario –You are the reason (Duet version), de Calum Scott y Leona Lewis– y lo invitó a cenar en una zona apartada donde le entregó una sentida carta de amor que no hizo más que emocionarle. Y, cuando parecía que la sorpresa había terminado, le volvió a poner el antifaz y se lo llevó a la orilla del mar... El hermano y el padre de Ester habían preparado una pasarela con fuegos artificiales que conducía a un rincón donde, escrito con velas, se podía leer la pregunta mágica: "¿Nos casamos?". Pero eso no fue todo: Ester se arrodillo y le regaló un anillo de compromiso. ¡Emoción por doquier!

Tras el rotundo "sí", se unieron los familiares más cercanos de la pareja, que habían colaborado en el montaje de la sorpresa y esperaban expectantes en el chiringuito vecino. Un recuerdo inolvidable para todos ellos, sin duda. No os perdáis las fotos de los profesionales que inmortalizaron la sucesión de momentos. Se palpa la ilusión y el indiscutible amor. Sucumbiréis...