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Bodas

Economía doméstica: cómo controlar los gastos

Gestionar bien la economía doméstica es clave para disfrutar de una buena salud financiera. ¿Te interesa este tema? Carles Torrecilla te cuenta más cómo controlar los gastos y qué puedes hacer para conseguirlo.

Economía doméstica: cómo controlar los gastos, por Carles Torrecilla

Economía doméstica: cómo controlar los gastos, por Carles Torrecilla

¿Qué significa economía doméstica? Como experto Doctor en Comercialización e Investigación de mercados y autor del Libro imprescindible de las bodas, he hablado en más de una ocasión sobre este temaEn realidad el concepto economía doméstica es un epíteto, una reiteración del mismo concepto de gestión de la casa, morada o vivienda si atendemos a su origen etimológico. Pero se suele especificar doméstica porque las empresas se han apropiado de la palabra" economía". 

Quizás te suene, pero durante la crisis financiera de hace 15 años escribí un libro titulado En efectivo o con tarjeta para la editorial Planeta, porque la economía doméstica se nos había ido de las manos a muchos… Cuando un tema se complica es bueno aprender de los que más saben o atender a los conceptos más básicos para poder construir una economía fuerte. 

La colaboración de los pájaros haciendo el nido y cuidándolo, alimentando a los polluelos y repartiéndose las tareas, podría ayudarnos mucho a entender este concepto. Pero vayamos a ver qué hacen los que más saben y cómo pueden ayudarte a mejorar tu economía doméstica y a administrar el dinero en casa.

¿Cómo gestionar la economía doméstica?

¿Qué hacen las organizaciones en las que trabajamos para administrar su economía? Veamos los 10 consejos que puedes aprovechar para la gestión de la economía doméstica y cómo ponerlos en práctica.

  • Hacen un presupuesto. Y es que a principios de año ya han decidido a qué piensan dedicar el dinero y qué cantidad.
  • Lo que piensan gastar o invertir debe ser menor o igual que lo que piensan ingresar. 
  • Hay responsables asignados a cada partida de gasto y sus desviaciones.
  • Revisan mensualmente la evolución.
  • Separan la inversión y ahorro (balance) de los que gastan e ingresan (cuenta de resultados). Es decir, si algo se va a usar durante más de un año no se considera gasto sino una inversión y no es mala idea financiarlo a un plazo coherente con el periodo de uso. Piensa en una lavadora, por ejemplo. En estos casos, invertiremos la frase y diremos que "tenemos pan para mañana, pero hambre para hoy". 
  • Siempre piden tres presupuestos distintos para todo. No se quedan con el primero que reciben.
  • Antes de empezar el proceso de compra escriben lo que están buscando para no dispersarse después.
  • Miran si la empresa a la que compran es fiable y está saneada económicamente para que pueda responder a cualquier imprevisto en el futuro. Una breve búsqueda por internet te dará una idea. Y si es un gasto importante, como una casa, un coche, algún electrodoméstico, unas vacaciones o, incluso, un tratamiento médico de alto precio, por poco dinero se pueden consultar sus cuentas en el registro mercantil. ¡Así se evitan muchos disgustos!
  • Al finalizar el año y antes de planificar el siguiente, pasan revista de lo sucedido y aprenden de ello. Pueden haber desviaciones, pero siempre las habrá y se debe ser consciente de ellas.
  • No toman decisiones basándose en el dinero que tienen en el banco sino en base al plan financiero anual. Así evitan la llamada ilusión monetaria.

Los enemigos de la economía doméstica: gastos sorpresa

Hay una serie de gastos "envenenados" que se convierten en los mayores adversarios de una buena economía doméstica: los gastos imprevistos. Los hay de diferentes tipos:

  • Gastos accidentales: son los gastos que llegan derivados de un accidente personal o material. Los peores son los personales, porque en muchos casos provocan además una caída de los ingresos. Los seguros son el mejor remedio. No va mucho con nuestra cultura, pero es sin duda la mejor manera de tener una economía sana. Y es que, como dice la canción, "la vida te da sorpresas”.
  • Gastos previsibles, pero no recordados: Estos suelen ser cuotas anuales de suscripciones, federaciones, clubs, colegios… Una hoja de cálculo tipo Excel puede ayudarte con esto y a tener la economía doméstica bajo control.
  • Gastos "sorpresa": Cuando hablamos de una avería en el coche, en la caldera o en cualquier aparato solemos decir que es una sorpresa pero, en realidad, entra dentro de la normalidad. Las máquinas se estropean, así que deberías ahorrar una cantidad anual para este tipo de "imprevistos", porque si no es una será otra.
  • Litigios: Un conflicto con un vecino o una mascota traviesa son fuente habitual de pequeños conflictos que demasiadas veces acaban con gastos legales con los que no contábamos…
  • Multas: De tráfico, de aparcamiento, Hacienda, la tasa de la basura o cualquier otro ente punitivo que te penaliza cualquier descuido.
  • Otros imprevistos: También debes estar preparado/a para algún pequeño fraude en este capítulo.

¿Cómo organizar los gastos del mes?  

Guardar una pequeña cantidad en una cuenta bancaria compartida aparte para este tipo de imprevistos hará que duelan menos. Te permitirá dormir mucho más tranquilo/a, evitará dar al traste con tu economía doméstica y alcanzarás tus retos de ahorro de manera más fiable.

Control de gastos en pareja: juntos y/o revueltos

Si alguna vez has hecho "bote" para alguna despedida de soltero/a, viaje o salida nocturna, sabrás que siempre están los satisfechos, los aprovechados, los educados y los generosos. Y luego está el encargado del bote, que tendrá que aguantar comentarios de cómo es posible que ya se haya terminado el dinero. 

Esta no deja de ser una de las modalidades de economía doméstica donde varios aportan una cantidad igual o proporcional de sus ingresos a una cuenta común para ir pagando de allí los gastos compartidos. Otra modalidad es que cada miembro se encargue de unos gastos en su totalidad. Otra es aquella en las que se va compensando a ojo de buen cubero: es decir, se decide quién paga qué en función de cuánto se ha pagado hasta la fecha. Y otros, por ejemplo, van rellenando la cuenta común cuando se vacía. Todas ellas tienen ventajas e inconvenientes. 

Por otro lado, están aquellas parejas en las que todo es común y comparten todos sus ingresos. Esta opción es especialmente recomendable para los que tienen ingresos muy diferentes, aunque requerirá ciertos consensos de pareja. 

Si estás pensando en casarte, debes entender la legalidad de la comunidad autónoma en cuanto al matrimonio, ya que esta puede ser de separación de bienes o gananciales. Este tema daría para varios artículos pero, en cualquier caso, es algo que se debe hablar tras haberse asesorado correctamente. Además, en los países más modernos se regula con contratos prematrimoniales que sirven para evitar sorpresas cuando ya es tarde.

Espero que este artículo te ayude a acercarte a tu vida en pareja con mayor seguridad y mejor gestión de la parte económica. 

Y si te acabas de comprometer, aquí te doy 7 consejos para ahorrar para la boda: ¿cómo y cuánto hay que ahorrar? ¡Ah! Y no olvides echar un vistazo al exitoso Libro Imprescindible de las Bodas.

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