La boda de Maru y Mariano en Madrid, Madrid
Al aire libre Verano Verde 6 profesionales
M&M
27 Jun, 2026El día de nuestra boda
Estábamos vestidos de una forma en la que nunca nos habíamos visto. Parecíamos dos visitantes de otro lugar conociéndose por primera vez. Por fin pude lucir el vestido tan preparado, ver a la gente sentada después de imaginarlo mil veces. Fue tan fugaz que mis lágrimas y mi sonrisa eran una sola cosa.Fue tan memorable que no voy a superar la fotografía de ese momento que estaba ocurriendo mientras sucedían los acontecimientos. Me costaba mirar a todos. Me costaba porque no estaba entendiendo que ya estaba pasando.Me costaba sostener la mirada en cualquier parte, por miedo a distraerme de lo que decía el oficiante, de perderme la mirada de Mariano, de mirar más allá de la finca y creer del todo que fuera real, y salir corriendo de la emoción.Todo iba sucediendo y todo merecía un cuidado de mis sentimientos porque, tal vez, si por mí fuera, no me contendría y saldría disparada por el aire para convertirme en un dron y mirar desde arriba los acontecimientos.Para mí, lo más fuerte fue la ceremonia: un momento de declaración de los corazones.Luego, de ahí, todo se fue dando de una manera casi fantasmagórica. El sentimiento que traíamos de la ceremonia aún no podía abrazar a los sentimientos que nos esperaban en el cóctel. En el cóctel nos acercábamos, nos mirábamos, nos abrazábamos, y venían las cámaras a rescatar, rápido, rápido, los momentos.Pero había tantos abrazos que nuestros brazos se quedaban cortos.Las miradas eran de agradecimiento mutuo: nosotros por la presencia; vosotros, por el compartir.Habíamos pensado que, como no íbamos a poder estar con cada uno, las cosas y los detalles estuvieran por nosotros: la comida, el libro de firmas, el rincón infantil para los peques —que siempre son relegados por no ser adultos—, la música, las fotos, la danza, el espejo, la calidez de los trabajadores, los regalos, la fiesta, los brillos, el baile, la tarta, las mesas decoradas, los nombres en el espejo y una flor prensada, secada, las chanclas, los dulces, los trollsitos…Todo había sido pensado para que estuvieran con nosotros a través de los detalles. Porque, no sé… no se quiere solo con el cuerpo, la mente y el corazón, sino también con los gestos que rodean la presencia de esa persona. He sentido una felicidad tan grande que mi alma se inyectó de vida y esperanza.Creo que la comunidad trata de eso: de hacer sentir a los otros que sí importan, y demostrarlo, y agradecerles por ser parte de tu vida.Ojalá pudiera volver ahora a cada episodio y estar, por lo menos, cinco minutos con cada ser que movió su vida y su presencia para estar con nosotros.Mis consuelos son los detalles.Espero que se hayan sentido cuidados y queridos.
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