Nos sentimos estafados
Somos Cristina y Nicolás, de Granada. Hicimos una prueba de menú con ellos porque nos los habían recomendado mucho y hasta el momento a nuestra wedding siempre les habían respondido bien. Lo hicimos en la maravillosa casa de Carlos, el dueño de Velvet, en otra provincia. Lo que comimos, las presentaciones, el servicio, el entorno... de 10. Nada que ver con el día de nuestra boda (4 de octubre de 2025 en Jardín de Gomérez). Nos la deslucieron, qué pena, con lo bien organizado que estaba todo, con la ilusión y el esfuerzo económico. Empezamos con el despropósito: 1º. El cortador de jamón estaba haciendo su trabajo mientras nos casábamos, algo normal, pero lo que no es de recibo es que estuviera poniendo a disposición de los invitados todos los platos, así que cuando terminó la ceremonia los invitados que estaban delante y los que participamos en la ceremonia nos quedamos sin probar ni el jamón ni los quesos. 2º. Contratamos 2 jamones y SÓLO SACARON UNO! 3º. Los canapés empezaron a salir tarde (terminamos la ceremonia 10 minutos antes de lo esperado y es la excusa para tener a la gente 20 min sólo con bebidas? hay que ser más profesionales y estar preparados para todo) 4º. Cuando yo encontré un segundo entre besos y saludos probé una de las hamburguesitas gourmet y me dio una vergüenza enorme: se ve que las habían calentado como si fueran unas tostadas y el pan estaba duro como una piedra y seco, me la terminé porque tenía hambre. Algunos otros canapés estaban también regu. Si me hubieran dado eso en la prueba de menú no elijo a Velvet en la vida. 5º. En el almuerzo estábamos al aire libre y Carlos nos aconsejó un número de sombrillas (él conoce mucho el espadcio, ha trabajado allí muchas veces). Fue una de las mayores meteduras de pata del día: faltaron mínimo 2 sombrillas más y una de las que sí había estaba visiblemente muy rota (no las habían revisado al recibirlas de su proveedor), pero tuvo que ir la madrina a sacarla para que por lo menos los invitados gallegos no murieran asados al sol (estaban chorreando de sudor, los pobres). Yo, vestida de novia, arrastrando las mesas de los invitados para ver si podíamos comer a gusto, buscando las mínimas sombras que había. Es cierto que los camareros ayudaron. 6º. La comida no estaba preparada por la misma cocinera que nos la hizo en la prueba, se notaba bastante: la presentacion de los platos muy regular (algunos iban con las sobras deshilachadas de la carne típicas que se quedan al final de la olla), a las patatitas con verduras les faltaban las verduras (porque un solo hilo semi transparente de pimiento verde en todo un plato no vale, mucho tuve que escarbar para encontrarlo). La mesa de los adolescentes servidos los últimos y con hambre. 7º Durante el almuerzo, las bebidas eran en latas! y los tenían bien expuestos, como si estuviéramos en una barbacoa con 4 amiguetes en el río. 8º. Habíamos contratado una "estación de café" que estaría colocada en un lugar en concreto alejado de la zona de almuerzo y se le presuponía cierta calidad, pues tampoco nos la pusieron. Llevaron cafés directamente a las mesas en vasitos cutres de cartón, y el café malísimo, algunos con tantos posos que los invitados no se los pudieron beber. Otros me comentaron que pidieron café y nunca llegó. 9º. La ya famosa recena de Mercadona de mi boda... qué pena que mi boda se asocie (sí, a diversión y a amor, pero también a no parar de sudar comiendo al solano y a una recena del Mercadona!!!), la mayoría de los platos estaban con pan reseco o casi sin relleno, la "empanada gallega" que me habían vendido como maravillosa era del súper!!!, un mini ketchup para todos, voló y ya ni con salsa podían los chiquillos empapar los bocadillitos resecos, no había servilletas, etc, etc. Algunas cosas sí estaban ricas. Menos mal que me encargué yo de la mesa dulce y puse de todo y mucha cantidad. Carlos, nos preguntamos: ¿los miles de euros que pagamos SIEMPRE EN LOS TIEMPOS QUE TÚ NOS MARCAS, a dónde fueron a parar? Han pasado 2 meses y 1 semana de nuestra boda y Carlos no nos ha llamado para dar la cara, por cierto, que él no estaba, nos aseguró que allí estaría en nuestra boda para gestionarlo todo y no apareció ni nos avisó de que no aparecería. Carlos le ha dicho a nuestra wedding mínimo en dos ocasiones que sí, que me va a llamar y nada. Por justicia, comentaremos que la tarta nupcial era preciosa y muy rica (familia de pasteleros y les gustó mucho), el tiramisú del postre espectacular, José un primor, los camareros súper amables y atentos a nosotros en todo momento, y el alcohol de la barra libre de buenas marcas. Por cierto, hemos oído campanas del motivo de la falta de recursos en nuestra boda, se merecería una denuncia si no quisiéramos dejar en el olvido este tema ya... lo hemos pasado regu porque nos siguen llegando por parte de los invitados situaciones que pasaron.