Valoración
Nos casamos en la Alquería de Galim y, sinceramente, volveríamos a elegirla una y mil veces.
Antes de contratar, visitamos la finca una tarde y tuvimos la suerte de coincidir con una boda que se estaba celebrando ese mismo día. Ver el espacio en funcionamiento fue decisivo para nosotros, ya que pudimos imaginar perfectamente cómo sería nuestro gran día.
Elegimos celebrar la ceremonia en el estanque, el cóctel en la pinada, el banquete en el invernadero y la fiesta nuevamente en la pinada. Cada espacio tiene una personalidad propia y todos ellos son espectaculares. La finca es tan bonita y tiene tanto encanto natural que apenas necesita decoración adicional para lucir impresionante.
En nuestro caso contratamos un menú a medida (Menú C + entrante) y desde el principio valoramos mucho la flexibilidad que ofrece la Alquería. Durante toda la preparación tuvimos varias reuniones con Esther, quien no solo escuchó todas nuestras ideas, sino que además nos asesoró constantemente sobre tiempos, organización y momentos especiales. Sus consejos fueron de enorme ayuda para que todo tuviera sentido y fluyera de forma natural durante la boda.
La prueba de menú fue una experiencia fantástica. Toda la comida estaba deliciosa y muy bien presentada. Es cierto que de los corners únicamente se prueban el jamón y el queso, mientras que el resto no se degustan previamente. Sin embargo, la calidad general de la cocina nos transmitió mucha confianza desde el primer momento. Además, queremos destacar un detalle que nos pareció excelente: durante la prueba te entregan un cuaderno donde puedes tomar notas y puntuar cada plato para ayudarte posteriormente en la elección definitiva. Es una herramienta sencilla pero muy útil. Algunos platos tienen suplemento, aunque sinceramente los que están incluidos ya tienen un nivel altísimo.
En cuanto a la decoración, durante la prueba pudimos ver montada una bienvenida, el seating plan y el salón completamente preparado con mantelería, cubertería, cristalería y centros de mesa. Quizá nos hubiera gustado ver también una ceremonia montada para terminar de visualizar todos los espacios. Aun así, la experiencia fue muy positiva.
La finca ofrece varias opciones de decoración incluidas en el precio y otras más exclusivas mediante suplemento. Nosotros optamos por la decoración incluida y únicamente añadimos un espejo de bienvenida personalizado con una frase elegida por nosotros. Fue todo un acierto y quedó espectacular. Además, la zona del cóctel y de la fiesta adquiere una magia especial cuando cae la noche y se enciende toda la iluminación, creando un ambiente precioso.
Otro aspecto que nos conquistó fue el entorno natural. Nos gustó tanto que contratamos el servicio para vestirnos allí y realizar las fotografías previas. Fue una de las mejores decisiones que tomamos porque cada rincón de la finca transmite belleza y tranquilidad.
Respecto a la comida, solo podemos decir que fue espectacular. Desde el cóctel los invitados quedaron encantados y nadie se quedó con hambre. La cantidad y la calidad fueron sobresalientes. También queremos destacar especialmente los postres de Pepina Pastel. Nosotros elegimos la carrot cake y fue todo un éxito.
Uno de los puntos más diferenciales de la Alquería de Galim es la libertad que ofrece para contratar servicios externos. En nuestro caso llevamos nuestro propio candy bar, zona glitter, grupo musical, DJ, resopón e incluso botellas de chupitos para el banquete. Encontrar una finca que permita tanta flexibilidad no es nada habitual y es algo que agradecimos enormemente. En ningún momento sentimos imposiciones ni limitaciones, sino todo lo contrario: facilidades para personalizar nuestra boda exactamente como queríamos.
Durante toda la preparación, Esther estuvo pendiente de cada detalle. Nos facilitó un planning base donde anotar toda la información relevante de la boda para que nada quedara al azar. Además, los días previos acudimos a preparar detalles, retos de mesas y otros elementos decorativos porque nos hacía ilusión hacerlo personalmente, aunque ella misma se ofreció a encargarse de todo si lo necesitábamos.
Y si toda la preparación fue excelente, el día de la boda fue simplemente perfecto.
No contratamos wedding planner externa porque realmente no la necesitamos. Esther y Aida se encargaron absolutamente de todo. Nosotros disfrutamos del día sin preocuparnos por proveedores, horarios, montajes o imprevistos. De hecho, nos prepararon una zona de fotos, el candy bar y la zona glitter con un resultado espectacular.
Especialmente queremos destacar la tranquilidad que Esther nos transmitió durante las horas previas a la ceremonia. Cuando los nervios aparecen y todo parece acelerarse, tener a una persona tan profesional, resolutiva y cercana a tu lado marca una diferencia enorme.
En cuanto a la organización, todo estuvo perfectamente coordinado. El cóctel fue fantástico; como única sugerencia de mejora, creemos que podría ser interesante asignar zonas concretas a algunos camareros para facilitar que todos los invitados puedan probar todos los aperitivos en espacios tan amplios. Más allá de este pequeño detalle, el servicio fue impecable.
Durante el banquete nos sorprendió la atención del personal. Los camareros estuvieron atentos en todo momento y la coordinación fue excelente. Teníamos numerosos momentos especiales programados —entrega de detalles, vídeos, bailes y sorpresas— y, gracias a la planificación de Esther, tanto nosotros como los invitados pudimos disfrutar de cada instante sin interrupciones y sin sentir que la comida se alargaba o se veía afectada.
Si tuviéramos que resumir nuestra experiencia en una sola frase, diríamos que la Alquería de Galim no es solo una finca de bodas, sino un lugar donde los sueños se convierten en realidad.
Y gran parte de esa experiencia tiene nombre propio: Esther. Su capacidad de organización, su cercanía, su implicación y su dedicación hicieron que nos sintiéramos acompañados en cada paso del camino. No solo coordinó una boda; consiguió que viviéramos el día más importante de nuestras vidas con absoluta tranquilidad y confianza.
Cuando termina la boda y miras atrás, te das cuenta de que lo verdaderamente valioso no es únicamente el lugar, la comida o la decoración. Lo que realmente permanece es la sensación de haber estado en las mejores manos posibles. Y eso es exactamente lo que sentimos con Esther, Aida y todo el equipo de la Alquería de Galim.
Gracias por convertir un día tan importante en un recuerdo absolutamente inolvidable.