Agridulce.
Celebramos nuestra boda aquí y, sinceramente, nos vamos con sentimientos encontrados.
Lo primero que quiero destacar es lo positivo. El lugar es precioso, incluso más bonito en persona que en las fotos. La comida fue excelente y el personal de sala y los camareros fueron muy amables durante toda la celebración. Se notaba que intentaban ayudar y hacer que todo saliera bien, por lo que mi crítica no va dirigida hacia ellos, sino hacia la organización y la gestión del evento, a una hora faltaban cosas por colocar, desinformación con las alergias y hasta nos quisieron cobrar doble en mitad de la fiesta.
Reservamos la boda con más de un año y medio de antelación. Desde el primer momento explicamos que sería una boda íntima, de unas 30 personas, y preguntamos varias veces si eso suponía algún inconveniente. Nos aseguraron que no, simplemente que debía celebrarse un viernes en lugar de un fin de semana.
Durante meses organizamos todo con Svetlana. Nos enseñó la sala donde probablemente sería el banquete y, unos meses antes, prácticamente nos confirmó que sería esa para que pudiéramos planificar la decoración. También preguntamos si podríamos decorar el día anterior y durante semanas fuimos recibiendo la misma respuesta: que todavía no sabían si habría otro evento. La respuesta definitiva nunca llegó. A pocos días de la boda nos dijeron que, si queríamos, dejáramos toda la decoración almacenada y ellos la colocarían siguiendo un dibujo. Para nosotros no era una opción, ya que ni siquiera nos podian confirmar hasta el mismo dia que sala seria la del banquete. Además llevábamos instrumentos delicados y decoración que queríamos colocar personalmente, además de vivir a más de una hora.
El día de la boda llegamos varias horas antes para decorar y nos encontramos con que faltaban una mesa auxiliar, una mesa para la ceremonia, una silla y un mantel que estaban solicitados desde hacía semanas. Fui a recepción buscando a Svetlana y me informaron de que ya había terminado su turno y se había marchado. Lo más desconcertante fue que nadie supo decirme quién coordinaba el evento ni a quién debía dirigirme para solucionar esos problemas. Tuve que ir preguntando personalmente a los camareros hasta que, por suerte, Teresa apareció y nos ayudó muchísimo, incluso haciendo tareas que ni siquiera le correspondían. Gracias a ella conseguimos terminar de montar todo, pero yo estaba a una hora de casarme y aún no había podido vestirme porque seguíamos resolviendo incidencias que deberían haber estado preparadas desde mucho antes.
También se nos insistió durante meses en que la cena debía empezar antes de las 21:00 por necesidades de cocina, hasta el punto de organizar toda la ceremonia y el cóctel con bastante prisa para cumplir ese horario. Sin embargo, el propio día de la boda el cóctel ni siquiera estaba completamente preparado cuando terminó la ceremonia y, finalmente, la cena comenzó bastante más tarde de las nueve sin que hubiera ningún problema. Esa diferencia entre lo que se nos exigió y lo que realmente ocurrió nos resultó difícil de entender.
Otro aspecto que nos preocupó fue la gestión de las alergias. Comunicamos con antelación todas las intolerancias, incluida una alergia grave (mortal) a los frutos secos del hermano de la novia. Aun así, la mesa de quesos del cóctel estaba llena de nueces y otros frutos secos. Además, durante la cena hubo momentos de confusión porque el personal tuvo que preguntar en varias ocasiones qué plato correspondía a algunos invitados y quién tenía determinadas alergias o intolerancias.
En cuanto a la gestión administrativa, también hubo bastantes problemas. Tuvimos que solicitar varias veces que corrigieran la factura porque contenía errores, como las horas de barra libre contratadas. Realizamos el pago completo una semana antes de la boda, tal y como nos indicaron y enviamos el comprobante. Lo más incómodo ocurrió durante la propia celebración. En mitad de la fiesta una camarera se acercó con un TPV al novio delante de los invitados para cobrarnos cerca de 1.800 € que, supuestamente, quedaban pendientes ya que decian que solo constaba pagada la reserva. La novia tuvo que ponerse en mitad de la fiesta a buscar los comprobantes. Finalmente comprobaron que efectivamente estaba abonado y no volvieron a decirnos nada, pero creemos que una situación así nunca debería producirse en una boda.
También preguntamos expresamente antes de contratar si personas ajenas al evento podían acceder a la zona de la boda desde el restaurante. Nos aseguraron que no, que habría un separador. Sin embargo, durante el cóctel una señora completamente ajena a nuestra boda entró en la zona privada y comenzó a hacer fotos, llegando incluso a aparecer en algunas de las nuestras. Después comprobamos que realmente no existía ninguna barrera que impidiera ese acceso.
Lo que terminó de dejarnos peor sabor de boca ocurrió en el check-out del hotel. Teniendo prisa porque teniamos que coger un vuelo, Svetlana insistió varias veces en hablar con nosotros. Pensábamos que sería para interesarse por cómo había ido todo, pero fue justo lo contrario. Aunque habló con educación en todo momento nos recriminó que nos hubiéramos mostrado molestos y empezó a decirnos que en realidad la ceremonia no debería haberse celebrado allí, que el menú que habíamos contratado no era un menú de bodas y que el banquete tampoco debería haberse hecho en esa sala y que eran "favores" que ella nos habia querido hacer, cosa que ella jamás nos habia dicho en todos los meses de preparación. Todo eso resulta difícil de entender cuando fueron precisamente las opciones que ella misma nos ofreció en un dossier que nos enseño y envió y que aceptamos y pagamos con más de un año de antelación. Nosotros simplemente contratamos el servicio que nos ofrecieron; si existía algún error en la forma de vender esos paquetes, entendemos que era un problema interno del establecimiento, no del cliente.
Nuestra sensación final es que el lugar tiene muchísimo potencial. El entorno es precioso, la comida fue fantástica y el personal de sala hizo todo lo posible por ayudarnos. Precisamente por eso da tanta pena que una organización tan deficiente terminara empañando un día tan importante. Ojalá esta reseña sirva para mejorar la coordinación y la comunicación con futuras parejas, porque con una mejor gestión la experiencia podría ser realmente excelente.