La boda de Miki y Aina en Centelles, Barcelona
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M&A
14 Jun, 2025El día de nuestra boda
El día de mi boda era algo que había soñado toda mi vida. Que imaginaba desde pequeña. Un día mágico, con toda la gente a la que quiere y que me quiere y, sobre todo, celebrando un amor increíble.
Estuve nerviosa, muy nerviosa los días previos y esa misma mañana. Mientras acabábamos todos los preparativos, gestionábamos las habitaciones y camas de amigos y primos que se quedaban a dormir en la masia, todo se hacía más real.
Cuando estuve maquillada y peinada no veía el momento para ponerme el vestido y bajar a encontrarme con mi (ya) marido. Y no te esperas que, en realidad, todo el proceso es más lento, fotos y vídeo hacen su magia para que luego tengas un recuerdo de todos los momentos. HAce que los nervios estén a flor de piel. Dede mi ventana, veía como los invitados iban llegando y ver a todos los amigos y familiares te calma. Estás entre los tuyos.
Hacer un "reveal" con algunas de mias amigas más cercanas fue un acierto, ver su emoción y felicidad me dio más energía y ganas de que empezase todo. Aunque, viendo con retrospectiva, todo ya había empezado.
Seguir leyendo »La ceremonia fue especial. Empezamos con un mensaje donde pedíamos que la gente dejase los móviles (no vimos ni uno y luego en aperitivo y cena los invitados se olvidaron de ellos incluso) y la entrada del novio con rap (por sorpresa de todos) y la mía. Donde se fueron todos y cada uno de los nervios, agarrada del brazo de mi padre y viendo todas las caras conocidas y, por supuesto, la de mi pareja.
Oficiaron la ceremonia un amigo y una amiga. Lo prepararon durante semanas, conociéndose (ya que no lo hacían) y llamándose semanalmente. Se noto que lo hicieron con cariño y amor, con todo el corazón. No puedo salir mejor. Y todos los discursos de amigos y familiares pusieron el broche a un momento muy especial.
No queríamos perder mucho tiempo con foto y vídeo, ya que no nos gusta posar y preferimos la fotografía más natural. Por lo que estuvimos 10-20' haciendo fotos y vídeos de los dos. Seguido de un aperitivo lleno de comida espectacular (superando nuestras expectativas) y momentos de saludar a todos los invitados. Antes de sentarnos, hicimos fotos grupales para tener ese recuerdo.
Otro de los aciertos fue el sitting plan. Preparamos fotografías individuales con todos los invitados e hicimos textos personalizados detrás (añadiendo una etiqueta detrás con el nombre de la mesa). Y, aunque se destina mucho tiempo en buscar las imágenes, preparar los escritos, escribirlos y asegurar de que esté todo bien, todos nos agradecieron las palabras. Me parece un detalle como agradecimiento que quisimos dar.
La cena fue increíble. Entre regalos y sorpresas no paramos ni un momento. Todo el mundo estuvo con una energía de 10, pletóricos, igual que nosotros. Entregamos una camiseta personalizada a los oficiantes de la boda y una caja con comida extremeña y cava o vino a nuestros padres. Así como dos ramos a mis mejores amigas. El broche de oro fue una sorpresa que guardamos durante todos los meses previos de la boda, y fue un bingo musical que hizo que todos se levantase de las sillas, cantase y bailasen. Se nos hizo corto y eso que loa cena se alargó mucho más de lo esperado.
Y acabamos con una fiesta por todo lo alto. Con los mejores DJs que podríamos haber pedido, la barra libre preparada por nosotros, un ratito de fotomatón y, lo que más triunfó: tatuajes con la cara de los novios que se pusieron todos.
Al día siguiente, y como nos quedábamos a dormir en la masia, nos bañamos en la piscina, comentamos la noche y comimos fideuà.
Fue la boda de nuestros sueño, o incluso mejor. No podríamos haber imaginado lo bien que salió, la energía del sitio y de la gente o todas las emociones que vivimos.
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