La boda de Albert y Clara en L' Ametlla Del Valles, Barcelona
En el campo Verano Verde 4 profesionales
A&C
10 Sep, 2025El día de nuestra boda
¡Buff! Han pasado cinco meses y aún parece que fue ayer.
Nuestra boda la preparamos con un año de antelación, con mucho cariño y siguiendo las fechas que nos proponía Bodas.net para no perdernos; la verdad es que la app nos ayudó muchísimo. Queríamos hacer gran parte de las manualidades nosotros mismos y, para todo lo que no pudiéramos hacer, queríamos que fuera el pequeño comercio quien nos acompañara. Aquí fue clave otra vez la app para encontrarlos y contactar con ellos. Encontramos todo lo que buscábamos.
¿El día B? Simplemente maravilloso. Al empezar el día estábamos muy nerviosos. Dormimos juntos para mantener la calma, pero en el momento en el que nos separamos, aparecieron los nervios. Quedaban unas horas muy estresantes por delante, sobre todo para mí, la novia: peluquera, maquilladora, fotógrafo, familia en casa, el vestido... Llegaron todos superpuntuales, algo que fue muy de agradecer.
Me fui poniendo nerviosa a pesar de que todo estaba yendo en hora y superbién; se me cerró el estómago y... ¡quemé la comida! Mi entonces prometido me escribía por WhatsApp que ya tenía a los fotógrafos en casa y que también estaba muy nervioso. Teníamos ganas de abrazarnos, pero tocaba esperar.
Seguir leyendo »Tuvimos muchísima suerte. Fue una semana en la que llovió a mares cada día, menos el día de nuestra boda. Me supo mal por las parejas que se casaron antes y después porque les llovió, pero para nosotros el día no pudo haber sido más perfecto: una puesta de sol anaranjada y unas vistas desde el Serrat que nos acompañaron durante la ceremonia, la cual fue liderada por familia y amigos que le dieron un toque muy divertido. Como todo el mundo sabía que yo había estado controlando mucho la comida antes del gran día, ¡en los votos de mi marido me regalaron churros! Por supuesto, todo el mundo se rio mucho y nuestra perrita, que estaba a nuestros pies, ¡también quería probarlos!
Pasada la ceremonia, nos hicimos las fotos mientras los invitados disfrutaban de la maravillosa puesta de sol con la fuente de agua y una comida exquisita. No faltó de nada. Cuando terminamos el reportaje, nos reunimos con amigos y familia y nos lo pasamos genial. Una de mis mejores amigas cantó para nosotros, ¡tiene un vozarrón! Los invitados no hacían más que decirnos lo bonito que era el día después de tanta lluvia y les gustaron mucho los detalles artesanales. Allí donde miraban encontraban cositas que habíamos hecho nosotros con tiempo y cariño; eso le dio un toque muy hogareño.
Cenamos bajo la luz de la luna y las estrellas, con un mar de luces de todos los pueblos del Vallès a nuestros pies. Nuestros invitados nos sorprendieron con una canción personalizada que cantaron todos a la vez; ¡nos reímos tanto! Además, empezaron a traernos regalos a la mesa; no nos lo esperábamos para nada. Quizás esto fue lo que más recordamos: nosotros dedicamos mucho tiempo a preparar cosas para ellos y resultó que terminaron sorprendiéndonos ellos a nosotros. Fue muy emocionante.
El baile, al que tanto miedo teníamos, fue genial. Mantuvimos algo muy sencillo, nuestra canción, nada elaborado; simplemente nos dejamos llevar y respiramos juntos ese momento precioso. A nuestro alrededor bailaba la perrita que, al ser una Border Collie, nos trataba como su rebaño y nos daba vueltas para que no nos separáramos.
Y la fiesta... ¡qué puedo decir! ¡Quién no se lo pasa bien en una fiesta! Todos bailaron, bebieron y rieron muchísimo. No queríamos que el día acabara, pero llegaron las tres de la mañana y tuvimos que despedirnos de uno de los días más bonitos de nuestra vida. Tener a la gente que realmente queremos allí, todos juntos en un mismo lugar, con un día perfecto, todos guapísimos, con sorpresas y un ambiente en el que se respiraba felicidad... eso no tiene precio.
Me casaría cada día para repetir esa experiencia. Mi marido no quería pasar por todo el proceso de la boda y, a día de hoy, dice que fue tan genial que volvería a hacerlo también. Ánimo a todas esas personas que estén organizando su boda a disfrutar de cada momento: desde la preparación y los nervios hasta los imprevistos y la ilusión. Que siempre sea especial, a vuestro gusto y sin compromisos. Es vuestro día, vuestra fiesta y vuestros invitados. Si son muchos, perfecto; si son pocos, magnífico. Todo está bien si se hace desde el cariño.
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