Muy decepcionada, buena calidad de materiales, pero el asesoramiento muy mal ya que nos convencieron de que me iba bien pero me quedaba flojo
He de decir que los tejidos son de primera calidad y los diseños espectaculares, y por eso elegí a Silvia Fernández Atelier para mi vestido. Sin embargo, después de verme en el reportaje foto y videográfico, me siento muy decepcionada ya que creo que fui muy mal asesorada. El primer problema fue la toma de medidas, ya que me hicieron un vestido “a medida” en la talla 40, cuando yo llevaba la talla 34-36. De la primera prueba salí llorando, pero me reconforté pensando que aún quedaban meses para arreglarlo. En todas las pruebas insistían en que yo había perdido peso, cuando no fue así. Mi peso varió a lo sumo medio kilo durante el periodo de confección del vestido hasta la boda. En la segunda prueba me sentí mejor ya que me quedaba más ajustado en la cintura. Sin embargo, el escote en barco siempre me quedó ancho de hombros, pero me decían que así estaba bien, que el corte del hombro con la manga quedaba donde tenía que estar. En la última prueba, el lunes de la misma semana de la boda, aceptaron cogerle un poco en el ancho de los hombros y me fui satisfecha, ya que me aseguraron que de cogerle más me quedaría mal y lo mismo con las mangas, me dijeron que de cogerle más me quedaría muy apretado y no me daría libertad de movimiento. Sin embargo, el día de la boda se me caían las mangas continuamente y ahora que tengo las fotos y vídeo me lo veo muy flojo y no puedo creerme que nos convencieran a mi y a mi madre de que me quedaba bien. Creo que se aprecia perfectamente en las imágenes que adjunto, que el corte del hombro con la manga que no está donde tiene que estar como me aseguraron, sino más bien arqueado hacia el brazo, porque cortaron los patrones en la talla 40 y no lo arreglaron para mi talla real. Me fie del consejo "profesional" y ahora en todo el reportaje gráfico parece que llevo un vestido prestado de alguien con dos tallas más que yo, y no uno hecho a mi medida. Como he mencionado a priori, me siento decepcionadísima, ya creo que no me escucharon y no fui bien asesorada. Lo que hicieron fue un muy buen trabajo para convencerme de que me quedaba bien y ahorrarse faena, cuando en realidad me quedaba ancho de hombros y flojo. Es una pena porque tengo un cuerpo bastante normativo, y si me hubieran hecho un vestido en la talla 36 no hubiera necesitado ningún arreglo más que cortar los bajos. Creo que esto no hubiese pasado si el ancho del escote fuera realmente del ancho de mi talla.
Adjunto fotos de la boda, fotos de la página web de como el vestido le marca la cintura de la modelo, y otra mía de ese verano para que se vea que mi cuerpo no es recto como se me ve en la foto de frente con mi vestido de novia que debiera ser más ajustado al cuerpo como se ve en página web con la modelo.
La capa iba enganchada en los hombros con un sólo corchete invisible en cada lado y se desenganchó innumerables veces… Dos veces seguidas durante la entrada al ayuntamiento. Hicimos varias pruebas andando en círculo en la tienda en las cuales no se desenganchó por lo que decidimos que llegaba con un corchete en cada lado, pero al final no fue así, creo que porque en la tienda no tienes el mismo espacio y el suelo es más plano y sin irregularidades.
Mi última queja es que apuntaron mal el día de la boda y me llegó un mensaje de felicitaciones dos meses y medio tarde, aunque esto es lo de menos, me resultó bastante molesto después de casarme incómoda con un vestido tan flojo que se me caían las mangas.
En definitiva, si pudiese volver atrás en el tiempo, me hubiese comprado algo por talla y de mi talla, aunque fuese menos exclusivo y de peor calidad pero que al menos me quedase bien. Y mi consejo para novias en busca de vestidos es que no se fien, que comprueben que le hayan tomado bien las medidas, que pregunten que en que talla van a pedir el vestido, que se muevan en las pruebas: sentaros en una silla, abrazar a alguien, levantar los brazos e incluso igual pegaros un baile pero que alguien que no sea la modista o la asistenta de ventas y que tenga buena vista observe el vestido bien de cerca cuando os mováis con el vestido puesto. Y que si el vestido no viene en la talla de uno exijáis que lo manden de vuelta a patronaje a cortar. Mi ahora marido resulta que tuvo el mismo problema con la camisa y se la mandaron de vuelta a Italia a rehacer a su talla. Ojalá yo hubiera hecho lo mismo.