La boda de Salva y Paloma en Alfauir, Valencia
Al aire libre Verano Morado 5 profesionales
S&P
20 Ago, 2022El día de nuestra boda
El día empezó despertándome en el Hotel Casa Babel, en Vilallonga. Me fui desde la tarde anterior a estar yo sola. Prefería tranquilidad y ya al día siguiente recibir a mis padres y mi hermana allí. Además, aproveché para darme un masaje relajante y exfoliante la tarde anterior en el hotel, cosa que me dejó super relajada y dormí super bien esa noche.
Al día siguiente me levanté, desayuné muy bien y esperé a que vinieran mis padres y mi hermana. Enseguida llegó la peluquera y la maquilladora y a partir de ahí el tiempo pasó volando... Hacia las 17h vino uno de los videógrafos y empezó a grabar detalles (zapatos, vestido, liga, etc.) y media hora más tarde llegaba el fotógrafo que venía de estar en casa de mi marido Salva, haciendo fotos vistiéndose, con su familia más allegada y amigos. Ambos teníamos preparado un regalo para los dos padres (un pañuelo bordado con una frase personalizada para cada uno) y para mi hermana y su hermano (un juego de dos copas de vino personalizadas). Hice un "first look" con mi padre. Me hacía muchísima ilusión que el fotógrafo y videógrafo captara esa primera instantánea de vernos vestidos. Mi padre se emocionó y eso me emocionó mucho porque no suele expresar los sentimientos. Mi madre me tenía preparada una sorpresa: me prestó un collar muy bonito para el día D y me lo puse en ese momento delante del fotógrafo. Cuando ya creía que las sorpresas estaban dadas, llamó a la puerta la de recepción del hotel trayendo un ramo enorme de rosas rojas. Mi marido lo había preparado todo llamando a una floristería para que vinieran en ese momento a dármelo. Dentro había una nota "Gràcies per formar part de la meua historia (gracias por formar parte de mi historia)". ¡Me eché a llorar y no pude ni terminar de leer la frase!
Seguir leyendo »Mi madre y mi hermana se fueron hacia el Monasterio donde tendría lugar la boda y mi padre y yo nos quedamos en el hotel, momento en el que aprovechamos para hacer algunas fotos y videos. A las 19h en punto nos fuimos en el coche de mi padre hacia el Monasterio. ¡Eran solo 15 minutos de recorrido en coche, pero se me hicieron eternos, tenía muchas ganas de llegar! Algo que me puso un poco nerviosa es que al llegar vi que en el aparcamiento había 7-8 invitados, familiares, que llegaban tarde por lo que me vieron antes de entrar yo (spoiler: ¡imposible controlarlo todo! Hay que disfrutar las cosas como van viniendo).
Poco a poco me iba poniendo más y más nerviosa, llegaba el momento de nuestra entrada. Todos los invitados estaban ya en la ceremonia y mi marido y mi suegra habían hecho ya su entrada (¡o estaban en ese justo momento haciéndola!). Yo me imaginaba mentalmente todo... Cada momento, como si estuviese allí. Nos llamaron para ir entrando (había que recorrer un buen trozo hasta llegar al lugar de la ceremonia, en el jardín) y cuando salíamos del edificio del Monasterio hacia los jardines escuché la canción sorpresa que le tenía preparada a mi marido. Es una canción, en valenciano, que siempre hemos sentido como nuestra. Él no se esperaba que sonara en ese momento. Escucharla de camino hacia el altar me emocionó muchísimo y ahí mi cara era ya todo lágrimas. Recuerdo ver el rincón de bienvenida con el cartel que habíamos pedido, que ponía en valenciano "Decidle a la distancia que este partido lo hemos ganado nosotros". Eso me emocionó muchísimo, me vino a la mente todos los momentos en los que hemos tenido que estar separados en ciudades y países distintos, los nudos en el estómago, despedidas en los aeropuertos... Y empecé a llorar sin poder parar. Por fin sonó la marcha nupcial, pero todavía no era el momento de entrar. Le había pedido a las dos cellos que tocaran esa y, acto seguido, Can't help falling in love with you. Cuando empezó a sonar la segunda, entramos mi padre y yo. No veía a nadie, ¡qué curioso! Solo veía a Salva ahí plantado al final, mirándome y llorando sin parar. He visto llorar muy pocas veces a mi marido, poquísimas, y verle ahí mirándome, sonriendo y llorando al mismo tiempo, me emocionó tantísimo que no veía a nadie más que a él. ¡Tanto fue así que se me olvidó despedirme de mi padre!! Me tuvo que coger él del brazo para abrazarnos porque yo estaba en una nube...
La ceremonia fue increíble, el maestro de ceremonias fue Javi, amigo mío de la carrera que lo hizo espectacularmente bien. Supimos desde el principio que tenía que ser él, no había nadie igual para oficiar la ceremonia. La hizo superbonita, contando anécdotas y poniéndole ese toque de humor que solo él podía hacer... Hicimos el ritual de la arena echando cada uno arena de algún lugar que nos ha marcado (él arena de su pueblo, concretamente de donde su padre tiene el campo de naranjos, y yo de la playa donde veranean mis padres desde hace muchos años). El frasco grande, al que iban a parar nuestras respectivas botellas con arena, contenía arena de Tenerife ya que es donde hemos decidimos asentarnos y donde ya vivimos juntos. Fue superemotivo. ¡Cuatro personas nos regalaron sus "lecturas" que fueron todas super especiales! Nuestros votos emocionaron a todos los asistentes... Nos salió de las entrañas (¡una persona los grabó enteros y estamos super agradecidos por ello! Ahora podemos revivirlos siempre que queramos, es una buena idea pedir que os los graben, aunque sea en un video casero).
¡A partir de ahí vino el coctel y es curioso cómo puedes estar saludando a personas unas tras otras, haciéndote fotos, sin parar de sonreír y no darte ni cuenta de la música que estaba sonando! ¡Varias personas me dijeron después "oye, muy guay la chica con la guitarra en el coctel", y yo ni la escuché! Estaba tan en una nube que no tocaba tierra.
Entramos al banquete con la música de Indiana Jones como buenos arqueólogos que somos, a todo el mundo le divirtió mucho eso, pues se salía un poco de las canciones que se suelen poner. ¡La cena estaba riquísima y el servicio fue muy bueno! Aquí, hago un llamamiento al tema vestido: yo llevaba un vestido que me estaba perfecto de talla, pero, tras las dos o tres cervezas del cóctel y los nervios acumulados que llevaba, en la cena la parte de arriba que venía ceñida empezó a apretarme muchísimo y no pude cenar prácticamente nada porque me asfixiaba... Eso fue una pena, pero también es verdad que yo sabía que mucho no iba a comer ese día.
Los regalos especiales (las dos testigos, el oficiante y 3 baberos personalizados para los bebés) los tenían en su sitio, preferimos no paralizar la cena cada vez para eso. Así ellos lo abrieron en mayor intimidad. El regalo que sí que dimos en público y que fue un momentazo fue a las madres, obviamente. Pusimos la canción "Ay, mamá!" tan de moda este año y les dimos un ramo a cada una que era una réplica aproximada del que llevaron el día de su boda. También un marco de fotos doble con una foto nuestra que nos hizo un amigo de Salva en una sesión preboda casera y una foto de ellos del día de su boda. ¡Se emocionaron mucho y nosotros también! Luego vino el momento tarta, que no íbamos a tener hasta dos meses antes de la boda. Decidimos finalmente que sí por no quedarnos luego con la sensación de haber querido tenerlo, pero no repartimos la tarta ya que el menú llevaba su postre. La dejamos en la mesa dulce que se montó en el momento de la fiesta (que no podía estar más bueno todo, ¡los minidonuts y minigofres arrasaron!).
Hicimos un brindis cortito en el que agradecíamos, sobre todo, a nuestros amigos de Canarias que habían venido desde Tenerife y desde Gran Canaria solo para estar con nosotros ese día allí. Un esfuerzo tremendo que siempre les agradeceremos.
Llegó el momento de la proyección del Same Day Edit por parte de los videógrafos, pero antes teníamos reservado a todos los invitados (incluidos los padres) un vídeo que creamos nosotros muy chulo en homenaje a los abuelos que ya no están con nosotros. Nos pasamos meses buscando vídeos de cuando éramos pequeños con ellos y aprendiendo a editar los vídeos para que quedara bien. Invertimos dinero en comprar la licencia de un programa de edición de vídeo, pero valió la pena... Fue muy emotivo y fue como si estuvieran allí con nosotros ese día.
¡Vino el momento del baile nupcial, momento que más nervioso le ponía a Salva! Contratamos a una empresa para que nos montara una coreografía sencillita, ya que mi pareja no sabe bailar y le apuraba mucho eso. Montamos una primera parte tranquilita con la canción "Te regalo" de Carla Morrison (¡no puede ser más bonita esa canción!) y luego, en plan sorpresa, enlazaba con "You never can tell" imitando a John Travolta y Uma Thurman, a lo Pulp Fiction. Creo que fue una sorpresa para todos, sobre todo los que más conocen a Salva, ¡sus propios amigos que nunca le han visto bailar! Tras eso, se abrió la fiesta para todos y comenzaron 4 horas de baile sin parar. Yo lo di todo con la familia, mis amigos de la carrera que no se despegaron de la pista ni un segundo, nuestros amigos de Canarias... Momentazo: sonó de repente la marcha mora "Sisco" y nos pusimos todos a desfilar a lo "Moros y Cristianos" haciendo de capitanes mi marido y yo con la espada de cortar la tarta. Me lo pasé muy bien y al final de la noche me dolía la cara de reír. Es verdad que todo pasó super deprisa y no me di prácticamente cuenta de muchas cosas: ¡la decoración con los rincones personalizados que mi madre y yo pusimos empeño en que salieran tuve que fijarme después, durante la fiesta, porque no me había dado tiempo ni a verlo! El fotomatón casi me pasó desapercibido hasta que alguien me dijo "¡vente al fotomatón!", ni me acordaba. Luego, en el hotel, ya al día siguiente, mi marido y yo dijimos "ay, no nos hemos hecho foto con tal persona o tal grupo o...", ¡pero es que verdaderamente es una locura de noche! ¡El tiempo pasa volando y todo es superfugaz y muy muy muy intenso!
¡Dentro de una semana nos vamos de luna de miel a Kenia y a Tanzania y Zanzíbar y estamos superilusionados! ¡Siempre recordaremos ese día como uno de los más especiales de nuestra vida y con ganas de seguir sumando días especiales a nuestra historia, sabemos que vendrán muchos más!
Servicios y Profesionales de la Boda de Salva y Paloma
Otras bodas en Restaurante El Poblet
Ver todas
Otras bodas en Valencia
Ver todas
Encontres en Molínou
El Telar de Miguel Martí
El Telar de Miguel Martí
Inspírate con estas bodas
7 comentarios
Deja tu comentario