La boda de Sabina y Borja en Pinto, Madrid
Elegantes Otoño Morado 1 profesionales
S&B
19 Oct, 2013El día de nuestra boda
Buenas, allá va mi relato.
Tras muchos preparativos, llegó el día tan esperado. Había descansado bastante bien, pero en cuanto abrí los ojos a las 7,30 de la mañana, ya no pude dormir más. Me desperté, desayuné con mi hermano y mi madre y me metí en la ducha. Tras estos momentos de relax, me fui a una tienda a comprar un paraguas ya que daban predicción de lluvias durante toda la tarde. En casa se presentó mi gran amiga Patricia, traía sus cosas para vestirse en mi casa. Ella y mi madre fueron mis grandes aliadas, no permitieron que ese día me faltará de nada, estuvieron pendientes de mí en todo momento.
Nos encaminamos hacia la ‘pelu’, mi madre ya había ido. Y allí me encontré a un montón de amigas, que al verme no podían para de sonreír. El trato en la ‘pelu’ fue genial, hablamos de mil cosas referentes a la boda y no. Cuando vi el peinado terminado dije: “uff, ya se acerca el momento”. Allí llegó mi cuñado por encargo mío y es que le di un sobre con una carta para mí todavía novio, diciéndole que tenía muchas ganas de verle frente al altar y, sobre todo, verle todos los días del resto de nuestras vidas. Según me dijo, cuando la leyó, antes de salir de casa, lloró un poquito.
Seguir leyendo »Después a comer, todo fue bastante rápido porque a las 15,30h estaba la maquilladora en mi casa, y qué gran trabajo, primero mi amiga, luego mi madre y por último yo. Me puse la lencería y me daba mucha risa -de estas nerviosas- y me puse el batín que mis ‘compis’ del cole me habían regalado. Mi madre y Patricia me miraban todo el rato, estaba nerviosa, pero tan feliz.
Todo pasó volando, 2 horas en un suspiro. El coche en la puerta, los fotógrafos preparados. Recuerdo el vestido cayendo sobre mí y Patricia poniéndome el velo decía: “¡uff no puedo, estoy nerviosísima!” Tras las fotos, tuve un momento de caer en la cuenta que ya estaba todo hecho, que mi vida no sería igual al salir de casa de mi madre, que empezaba mi nueva vida, lloré y todos me abrazaban, hasta el fotógrafo me animaba: "no llores mujer, estás muy guapa."
Las vecinas salieron a la puerta: “vaya novia guapa”, hasta en la calle al grito de guapa ¡qué vergüenza! Yo quería salir ya y llegar a la iglesia. ¡Qué ganas! Mi madre vino conmigo en el coche y no llovía nada. Mientras, pensaba que Borja ya estaría allí, si estaría nervioso, etc.
Puntual llegué a las escaleras y las campanas empezaron a sonar. Sonaban por nosotros, un poco de aire que daba al velo un aspecto muy bonito, pero difícil de llevar. La música y el canto Ven del Líbano entonado por el coro de la parroquia al que pertenezco y todos estaban allí por nosotros. Mis compañeras del trabajo haciéndome fotos en la puerta y diciéndome lo guapa que estaba. Según empecé a andar, respiré hondo y soplé varias veces como diciendo a mis nervios que se fueran y me dejasen disfrutar del momento. Según avanzaba por el pasillo, vi a gente de anteriores trabajos, amigos, familia y no pude aguantar las lágrimas. La iglesia engalanada, la gente expectante y el coro sonando como nunca, todavía me emociono. Pero, ¿y Borja? Todavía no alcanzaba a verle, un poco más, un poco más. ¡Sí! Estaba tan guapo con su traje de gala del ejército de tierra, un príncipe. Nos miramos y yo me agarré fuerte a su mano, como diciendo ya estoy aquí y me tiembla todo. "Preciosa", me dijo lleno de emoción.
La ceremonia estuvo cuidada al máximo, llena de sacerdotes amigos, casi familia como el que nos casó; casi un padre para mí. Hubo risas sobre el pasado y sobre el futuro, predijo el futuro embarazo de trillizos y sus nombres. Los cantos elegantes acompañados de guitarras, órgano y violín. Disfruté de cada momento. Resaltar que canté a mí ya marido y aunque estuvo aguantando como un campeón al final también lloró; también escuchaba los sollozos de la asamblea. La canción decía: "para mi serás sol cuando llueva" y en ese momento se escuchaba llover que daba gusto.
Al finalizar, lo suyo es que hubiera habido pasillo de sables, ¡pero no! Más original si cabe. Ambos formamos parte de una Hermandad de la parroquia y Borja dirige la banda de tambores y todos al completo nos hicieron el pasillo con un estruendo ensordecedor. ¡Qué susto según abrieron las puertas! Yo preguntaba: ¿llueve? No, me decían mis amigos. ¡Arroz!
Luego, las fotos ya las hice completamente relajada. Y destacar que el conductor era un amor. En el restaurante nos recibieron entre aplausos y el cóctel listo en el porche. Después, llegó el momento de entrar al salón con la canción de hombres G "Voy a pasármelo bien". La verdad es que fue un ‘puntazo’ y la gente sorprendidísima, bailando y cantando.
Entregué un ramos de flores a mi amiga Patricia, que se emocionó bastante. ¿Por qué? me preguntaba. Yo le decía: “te parece poco, siempre estás a mi lado”.
Luego canté a mi madre, ella también nos ha ayudado mucho y quería hacerle un regalo, todo me parecía poco. Así que decidí cantarle la canción de "Es mi madre". Ella no paró de llorar y yo apenas podía mirarla porque si no... La abracé y le di mi ramo de novia. El corte de la tarta lo hicimos con la canción "Ain´t no mountain high enough”. La comida estaba estupenda, todos contentísimos, yo apenas sin probar bocado, pero de felicidad.
Después, mi cuñado nos preparó un vídeo precioso y emocionante. Y el vals lo bailamos con la BSo de la Bella Durmiente. Barra libre, música, etc. Los que aguantaron siguieron la fiesta en Pinto y terminaron con churros.
El día más feliz de mi vida. Gracias a Dios y a todos aquellos que lo hicieron posible.
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