La boda de Luis y Maria en Lucena, Córdoba
Rústicas Otoño Verde 3 profesionales
L&M
12 Oct, 2018El día de nuestra boda
El día de nuestra boda amaneció con un sol espléndido después de varios días lloviendo.
La tarde de antes estuve con mis hermanas montando la mesa dulce que nos regalaban y de ahí me fui a la peluquería mientras mi pareja se encargaba de ir recibiendo a los invitados que venían de fuera y lavaba y preparaba los coches que llevaríamos. Mientras yo preparaba los últimos detalles en casa, él salió con la excusa de ir al hotel donde se alojarían los familiares, pero volvió con un grupo de amigos y un enorme ramo de rosas cantándome bajo el balcón de casa (todo un detallazo inesperado viniendo de un hombre al que le da vergüenza todo).
Llegó el gran día y desde bien temprano peluquería, maquillaje, fotos y más fotos... la verdad es que todo el mundo me decía que estaba demasiado relajada y, sinceramente, lo estaba disfrutando casi sin darme cuenta. Como yo soy de Jaén y nos dedicamos a la producción de aceite de oliva, quería que estuviera presente de alguna manera. Elegí un ramo de novia de claveles rayados blancos y morado (mi flor favorita) y rodeados de ramas de olivo con algunos tallos de aceitunas verdes. Además de original era oloroso, quería que fuera muy andaluz.
Seguir leyendo »Cuando llegué a la finca donde nos casamos y vi a todos los familiares y amigos allí, me emocioné y al llegar al altar y ver lo guapo que estaba no pude evitar soltar alguna lágrima. La decoración era olivo con rosas blancas en cada rincón con detalles vintage, yo lo llamo "rustico romántico”.
La ceremonia fue civil y fue decisión nuestra que nos casara un amigo que lo hizo emotivo y divertido y a la vez, sincero y con conocimiento real de la pareja y la relación, y además como no quiso darnos pistas, todo era sorpresa. Participaron mi hermana (otra vez a llorar), un amigo (carcajadas a mil) y las hijas de mi pareja (toda una sorpresa porque no lo sabíamos). La nota de humor la dieron los niños de pajes y nuestra hija de 2 años (espera, ¿estaban allí? porque cuando tenían que participar estaban a su aire jugando). Hicimos el ritual de la plantación que, para nosotros, era el más significativo y mientras plantábamos en una maceta un olivo pequeño, sonaba de fondo Contigo de Joaquín Sabina. Al acabar las fotos y las felicitaciones de la gente, nos lanzaron arroz de colores que mi hermana nos había preparado, quedó chulísimo en las fotos.
La copa de bienvenida se realizó en un espacio con sillones para sentarse, una decoración vintage con un columpio en dos palmeras que sirvió más bien de photocall, cortadores de jamón, un carrito de patatas fritas recién hechas en conos de periódico, mil canapés y bebidas que escogimos con mucho esmero y mi favorito frizzante azul. Entramos al salón que estaba decorado con mucho esmero con centros de mesa que eran cestas de esparto con olivo y rosas blancas.
La comida fue abundante, de calidad y con una presentación impecable. Todo el mundo salió muy satisfecho y nos dio la enhorabuena. El servicio también merece destacarlo, hicieron posible que disfrutáramos cada momento sin preocuparnos por ningún detalle y si se nos escapaba alguno, ahí estaba la fotógrafa para inmortalizarlo.
Para la barra libre tuvimos un fotomatón que fue la alegría de la fiesta. Creo que se hicieron más fotos que copas se sirvieron. El baile nupcial lo hicimos con la canción Dime con quién andas de Mago de Oz, algo nada esperado y muy significativa para nosotros (y en español, para que todos la entiendan), y nos acompañaron con pompas de jabón, bengalas y confeti con forma de corazones (otro detalle que no sabíamos). El baile con mi papá fue con la de Yo primero la amé de Gilberto Gless y otra vez a emocionarse. Ya una vez con la gente dándolo todo en la pista de baile y cuando ya quedaban los más íntimos, mi marido se atrevió a hacerme medio striptease.
Como colofón de la noche, teníamos que acabar nuestro noviazgo del mismo modo que empezó y nos fuimos a cenar a las 1 de la noche a McDonalds. La cara de todos cuando nos vieron entrar vestidos de novios no tenía precio. Así somos nosotros y así lo celebramos y lo disfrutamos, originales, divertidos y con un punto de locos.
PD. La noche de bodas me la reservo… (no, en serio, mal pensados, como todos los novios después de ese ajetreo nos hartamos de dormir).
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