La boda de Lourdes y David en Gijón, Asturias
Al aire libre Verano Rojo 3 profesionales
L&D
13 Sep, 2025El día de nuestra boda
¡Hola, chicos!
Bueno, pues ya he sacado un momento para compartir con vosotros nuestra crónica de la boda. En resumen, deciros que todo fue genial. ¡Espectacular! ¡Mejor que bien! ¡Mucho mejor de lo que esperábamos! Y mira que las expectativas eran altas, jejeje.
Primero voy a empezar por, digamos, lo "menos bonito". Aunque repito que ni mucho menos consiguió que este "fallo" me estropeara todo lo bonito y entrañable que fue nuestro día. Pero quiero destacarlo también. Os cuento.
Con más de un año de antelación, tenía reservado a KITT, el coche fantástico, para que fuera él quien me llevara de coche de bodas a la iglesia, y luego al restaurante. ¿Os imagináis qué pasada, verdad? Somos unos novios muy "frikis", amantes del terror y del cine en general, y llegar con KITT a la boda hubiese sido un puntazo. Todo el mundo habría quedado asombrado (tanto los invitados de la boda como los que estuviesen paseando cerca de la iglesia de San Pedro por el muro en ese momento), jejeje.
Seguir leyendo »Además, tenía voces grabadas (el coche hablaba como en la película), tenía altavoces externos para escuchar la música de la serie mientras conducías... y el coche era exactamente igual que en la serie.
Pues bien, cuando quedaban cuatro días para mi boda, de repente me llama quien tenía contratado el coche y me dice que no puede hacer el servicio, que el coche se ha estropeado y que no da tiempo a arreglarlo. ¿Qué os parece? Como comprenderéis, la verdad fue un golpe muy bajo.
Ya me había imaginado llegar con el coche a la boda, dejar a todos mis invitados asombrados al verme llegar con la música de fondo, el fotógrafo haciendo fotos... y al final, nada de nada.
Reconozco que estuve un par de días fastidiado con este tema. Pero luego llegó el momento en que dije: es solo un coche, mejor que salga mal esto... y no otra cosa como la comida, o que alguien se pelee, se ponga malo, etc. ¿No os parece?
Así que llamé rápidamente a mis cuñados (que tienen un BMW precioso) y les dije que tendrían que llevar ellos a la novia a la boda, y luego llevarnos a los dos al restaurante. A mí a la iglesia me llevaría mi padre.
Como os dije, este tema me dejó algo dolido, la verdad. Pero no permití que estropeara lo bien que salió todo lo demás. Todos nuestros invitados quedaron encantados con el menú, la comida, la fiesta después... incluso puedo decir con satisfacción que muchos dijeron que fue, sin lugar a dudas, la mejor de las bodas a las que habían asistido.
Me llena de orgullo, la verdad. Dijeron eso porque, además de ser muy bonita y divertida, fue emotiva (y tuvo que serlo, porque en determinados momentos vi a media boda llorando emocionados). Qué bien, por Dios. Os cuento detalladamente cómo fue todo.
Preparativos
Nuestra boda era de tarde. Nos casamos a las 17:30 en Gijón, en la iglesia de San Pedro, así que no tuve que madrugar demasiado. Me levanté tranquilamente, me aseé, me vestí con ropa normal y me fui a casa de mis padres, donde había quedado con las fotógrafas y el videógrafo para realizar la sesión de fotos de los preparativos del novio.
Llegué allí, saludé a mis padres y a mi familia valenciana, que había venido de lejos para vernos y se hospedaba en casa de mis padres. Tal como me dijeron las fotógrafas, me puse solo la camisa y los pantalones de mi traje de novio y esperamos a que llegasen. Llegaron puntuales a la cita y solo puedo decir que hicieron un trabajo brillante y profesional. Aún no me han mandado su trabajo completo, pero me mandaron un adelanto de las fotos, y solo puedo decir maravillas. Sacaron fotos de la chaqueta, el chaleco, los zapatos, los gemelos, la corbata... todo antes de que me lo pusiera. Y luego otras ya vistiéndome y con mis padres ayudándome.
Unas fotos bonitas, con buen color, calidad excelente... y encima emotivas con mis padres. Dijeron que se veía el cariño que tanto mis padres como yo nos tenemos. Me llena de orgullo, la verdad.
Después de un rato, los tres se marcharon de casa de mis padres y se dirigieron al hotel donde se hospedaba mi novia, para hacer los preparativos de la novia también. Ya sabéis que, en una boda, el papel protagonista sobre todo lo lleva la novia, y eso hace que yo viviera esta parte de los preparativos algo más relajado y con más tiempo que ella. Incluso tuve tiempo de tomar algo y estar tranquilo con mis padres y mi familia en casa (según lo que me contaron, ella tuvo algún que otro contratiempo con los preparativos, afortunadamente sin importancia.)
Cuando llegó la hora, me monté en el coche con mis padres y nos dirigimos a la iglesia de San Pedro (es la iglesia que está en la escalera 1 de la playa de San Lorenzo de Gijón, por si alguien no lo sabe).
Allí me encontré con Mai, una de las fotógrafas, y me comentó que debía esperar en el coche un momento. Había surgido algún que otro contratiempo sin importancia, que hizo que la novia se retrasara un poco. Debíamos esperar dentro del coche sin acercarnos a la iglesia hasta que ella me lo indicara.
Al cabo de un rato me hizo señas, y ya entramos con el coche hasta la puerta de la iglesia. Nada más entrar, escuché la música de los gaiteros recibiendo al novio, y todo el mundo me recibió entre aplausos a mí y a mi madre, la madrina.
Tuve un poco de tiempo para abrazar y dar algún beso a mis invitados antes de entrar, aunque sin mucho tiempo y sin poder hacerlo con todos, ya que me indicaron que la novia llegaba enseguida. (Mención especial a mis amigas Silvia y María, y a Mari Cruz, la jefa de mi novia, que aunque no vinieron a la boda, sí que quisieron acercarse a la iglesia a ver la ceremonia sin decirnos nada. Me emocioné al verlas, la verdad. No me lo esperaba. Os quiero mucho, chiquis).
Tengo que decir que ya me habían advertido que ese día todo te pasa muy rápido al tener tantas emociones, y es cierto. Parece que todo se acelera. El tiempo pasa volando, pero lo disfrutas mucho. Al menos yo lo disfruté muchísimo.
Llegamos a la puerta de la iglesia, y los fotógrafos nos indicaron a mi madre y a mí que entráramos. Cogí a mi madre del brazo y dije: “Venga, mamá, allá vamos”. Y fuimos entrando poco a poco, caminando despacio, y con la música del Canon de Pachelbel sonando de fondo. Una pasada.
Las flores estaban guapísimas, y muy, muy abundantes. (Recomiendo nuestra floristería, Leymar Floristas, en Avilés. Preguntar por Conchi).
Tengo que decir que en ese momento en que iba con mi madre caminando, me sorprendió ver a toda mi familia, amigos, toda la gente que quiero y que aprecio… Todos sonrientes, bien vestidos, viéndome entrar en la iglesia. Es un momento que, de verdad, no se puede medir con palabras. (Escribo esto y me emociono otra vez).
Finalmente, llegamos al altar, esperando a que entrase la novia. No tardó demasiado (raro en ella, porque siempre que vamos a un sitio tarda mil años en prepararse y siempre llegamos tarde), pero en su boda no: la boda era a las 17:30 y ella a las 17:35 ya estaba entrando. Toda una sorpresa.
Primero entraron las damas de honor, con un vestido rosa precioso y con unas mangas largas que eran todo un acierto. Llamaban muchísimo la atención. Estaban guapísimas.
Luego, cuando se retiraron a un lado, y veo a mi niña de lejos acercándose despacio con mi suegro, me derretí por completo.
Estaba guapísima, con un vestido blanco con adornos, un ramo precioso, un peinado lindísimo y, sobre todo, con su carita sonriente, mientras sonaba La marcha nupcial de Mendelssohn, encima con una versión que me gustó más que con la que entré yo.
Ahí no pude aguantar, me emocioné y me puse a llorar aguantando el tipo, y mi madre se dio cuenta y me dijo bajito: “Hijo, no, ¿eh? No, no. Tranquilo”. Era inevitable.
Me tranquilicé cuando la tuve delante (estaba tan linda, Dios mío). Me sonrió con su carita de siempre, le di un besito en la mano y otro en la frente, y mi madre y yo la ayudamos a poner recto su vestido en la silla.
Inmediatamente empezó la ceremonia, con solo cinco minutos de retraso. Sin importancia. Salvo que, debido a los nervios, los anillos y las arras cayeron al suelo. Mejor, así tuvimos una parte cómica, que nos pega mucho a nosotros. Y que el sacerdote llamó la atención un par de veces al fotógrafo y al videógrafo... La ceremonia salió estupendamente.
Es lo único "malo" (si se puede llamar así) que puedo decir de la Iglesia de San Pedro. Es una iglesia muy bonita, muy, muy grande y perfecta para celebrar vuestro matrimonio. Eso sí, tened en cuenta que son un poco "quisquillosos" con el tema de los fotógrafos. No les gusta que vayan de aquí para allá, que se metan en los pasillos, que se muevan mucho, que se hagan notar... Tenedlo en cuenta las parejas que os queráis casar allí. Nuestras fotógrafas ya nos habían avisado (aunque repito que todo quedó en una mera anécdota).
Quiero hacer también una mención especial a Cyntia Zebaze, nuestra soprano. Totalmente recomendable. La tenéis aquí en bodas.net si queréis hablar con ella. Todos nuestros invitados, al oírla cantar, dijeron: "Jolín, cómo canta la soprano, canta como los ángeles". Entre ellos, mi madre. Además, iba acompañada de órgano y de violín.
Además de eso, tuvo un detalle precioso con nosotros. Os cuento: resulta que, por motivos de acústica en la iglesia, para que se oiga mejor, la soprano siempre canta en el piso de arriba de la iglesia (que además es donde se encuentra el órgano). Mi novia y yo ya le habíamos oído cantar en otras bodas a las que fuimos, y un día le dijimos: "Jo, Cyntia, qué pena que tengas que cantar en el piso de arriba. A nosotros nos gustaría que la gente te viera, para que vieran en persona la pedazo de soprano que tenemos".
Ella, cuando le dijimos eso, no dijo nada. Cuál sería nuestra sorpresa cuando, al cantar la canción "Aleluya", que era la primera que interpretaba, en vez de oír la voz por arriba, como esperábamos... ¡la escucho por mi derecha! Me giro, todo sorprendido... y allí estaba, de pie en el piso de abajo, apartada en un rincón, junto con la chica del órgano y la del violín. ¡Habían bajado para que les viéramos mientras cantaban! ¡Justo lo que nosotros queríamos! Es un amor. (Lo gracioso fue que, cuando me giré todo sorprendido y la vi... ella se dio cuenta de que me sorprendí y me guiñó un ojo). Es un cielo, insisto. Todo un detallazo, la verdad. Aparte de eso, nos sacó fotos también con su móvil y nos las mandó.
Por lo demás, la ceremonia siguió sin incidentes. No duró demasiado (unos 40 minutos desde que entramos hasta que salimos). El sacerdote, al terminar, dijo: "Ahora, sin silbar, por favor... ¿Les damos el primer aplauso del día?" Estuvo chulo. Luego firmamos los papeles del matrimonio, nos hicimos las últimas fotos con la familia dentro de la iglesia y salimos fuera, donde nos recibieron con pétalos de flores y confeti al grito de: "¡Vivan los novios!", mientras los gaiteros tocaban "Asturias, patria querida" (petición nuestra en ese momento).
A continuación, nuestros invitados subieron a los autobuses para trasladarse al restaurante Peñamea, mientras nosotros quedamos haciendo algunas fotos en los exteriores de la iglesia y la playa, aprovechando que hacía buen tiempo.
Vuelvo a repetir que el trabajo de Vane y Mai, nuestras fotógrafas, y de Fran, nuestro videógrafo, fue en todo momento impecable. Pendientes de todo el mundo, de cada detalle, pillando cada momento, con todo el esfuerzo... sin notarse que estaban allí. No pudimos elegir mejores proveedores, y ellos sobre todo. Los cogimos también a través de bodas.net. La empresa se llama Vanesa Renco. Si estáis buscando fotógrafas, cogedlas, por favor; no os arrepentiréis. De verdad. Fijaos lo bien que trabajan: cuando estábamos haciendo fotos fuera de la iglesia, una pareja se les acercó y les pidió el número de teléfono porque les gustó cómo trabajan. Y la hermana de mi cuñada se casaba pronto y las contrató también. Con eso os lo digo todo.
Después de unas fotos preciosas, llegamos al aperitivo. Eso sí, un poco tarde debido al tiempo que estuvimos con las fotos. No nos importó. Nos dio tiempo todavía a tomar un daiquiri de fresa buenísimo, junto con un poco de jamón y unos aperitivos. La situación lo exigía.
Sacamos fotos con las dos familias, nos echamos unas risas y llegó la hora de entrar al banquete. Los dos gaiteros que habían tocado primero en la iglesia y luego durante el aperitivo se despidieron de nosotros, los novios, y nos desearon suerte en el matrimonio. Todo un detalle.
Después ya... buff, llegó el desfase. Siempre le dije a mi novia que para la entrada al banquete quería de música la banda sonora de Superman (la original, la que el actor es Christopher Reeve), y no pudo salir mejor, chicos. Tal cual me la imaginaba. Vaya espectáculo que hicimos. Además, nuestras fotógrafas nos dieron la idea de entrar con unas gafas puestas en forma de corazón... buff, impresionante. No puedo decir más. Saltamos, corrimos, pasamos saludando por todas las mesas... me encontré con mi hermano, al que le señalé (a él también le gusta mucho esta canción, nos recuerda a nuestra infancia) y le dije: "¿A que mola entrar en el banquete con Superman, eh?" Y me dijo: "Sí, con la cabeza". Jajajaja. Luego entramos en la mesa del banquete, donde dimos las gracias a todos los invitados brindando con champán.
Luego ya llegó la cena. El restaurante Peñamea puedo deciros que es la mejor elección que pudimos hacer. La comida estuvo abundante, riquísima, de buena calidad, y todos los invitados no pararon de repetirlo una y otra vez. Os dejo la carta del menú para que lo veáis. El postre, además, fue una petición expresa nuestra (no estaba en el menú) y nos lo hicieron especialmente para nosotros. Riquísimo, por supuesto.
Luego, al terminar de cenar, llegó el momento del corte de la tarta. Amplio despliegue de luces, música elegida por nosotros que hizo que nos emocionáramos, y también algo de risas cuando nos manchamos con la tarta mutuamente. Jajajaja.
Sin duda alguna, también recomiendo este restaurante a las futuras parejas. De verdad os digo que no creo que haya mejor restaurante que este. Se organizan muy bien, además, por lo que os voy a contar a continuación.
Además de ser bien organizados y de tener la comida impecable, este restaurante tiene una "sorpresa" para los novios.
No puedo deciros mucho más para no desvelar el secreto, pero solo deciros que "juegan" con vuestros sentimientos (en el buen sentido, claro está) y buscan la manera de que vuestra boda también sea muy emotiva, aparte de divertida y de que comáis bien.
No puedo deciros más que muchos invitados acabaron llorando de la emoción... y, por ejemplo, una amiga nuestra nos dijo: "¡Cabrones! Solo lloré en la boda de mi hijo... y en la vuestra. ¡Esto no se hace!". Así que creo que con eso os lo digo todo. Son detalles que no he visto que haga otro restaurante con los novios en ningún otro sitio.
Y luego ya... lo que todos estaban esperando. Comenzó nuestro baile nupcial. Jejeje. Tengo que deciros que fue un poco especial porque mi novia y yo somos muy fans de las películas de terror, como os dije antes; todo el mundo nos conoce por eso, y en nuestra boda estaba claro que si no había algo de terror, no sería nuestra boda. Nuestro seating plan (mesas de la boda) tenía todos nombres de personajes malvados del cine de terror (una mesa era "Chucky, el muñeco diabólico", otra era Freddy Krueger, otra Annabelle, otra Jason, Hannibal Lecter...), nuestra mesa de chuches tenía esqueletos, arañas, ratas... como si fuera una mesa de Halloween (os paso luego fotos para que las veáis). Además, compramos un atrezzo de terror (cuchillos, sierras, gorros de bruja, cuernos de diablo, caretas terroríficas, garras, etc.) para que la gente nos dejara "fotos de terror" en nuestro fotomatón y nuestra plataforma 360º. Jajajaja.
Y nuestras invitaciones fueron con La novia cadáver. No me negaréis que más apropiadas... imposible. Jajaj. Recomiendo a Vera de Nenukines para hacer vuestras invitaciones; no os arrepentiréis, es un verdadero amor. La tenéis también aquí en proveedores en bodas.net.
Os cuento esto para que entendáis que nuestro baile nupcial no podía ser "normal". Empezó con un vals, por supuesto (si no, mi novia me mataba), pero luego introdujimos efectos de sonido para indicar como que la cinta se estropeaba... mi novia y yo nos mirábamos como si no lo esperáramos, asombrados, hasta que la música decía: Acaba de empezar... ¡vuestra pesadilla! Jajajaja. Yo me ponía unos dientes de vampiro y empezábamos a bailar un vals terrorífico del Circo de los Horrores (no sé si alguno habréis visto este espectáculo). Luego hacía como que mordía a mi novia y acabábamos bailando Thriller de Michael Jackson (canción mítica para los amantes del terror). Jeje.
Todo un éxito. Fue un baile nupcial "distinto" que, sin duda, no dejó indiferente a nadie.
Después continuó la fiesta. Como buen fan de David Civera que soy, canté alguna canción de él (soy muy fan de los karaokes). La gente se animó mucho y, cuando parecía que la fiesta empezaba a decaer, el restaurante me echó una mano comenzando la "hora loca". Sin duda, la recomiendo también a los que contratéis el Peñamea. Menudo despliegue de luces, disfraces, chupitos, glitter... y organizan juegos como, por ejemplo, el "limbo dance", lo que sea para ayudar a la gente a animarse. Ya os digo que mucha familia me dijo que no había visto una boda como esta.
Otro acierto también fue contratar la barra de coctelería, tanto en la parte del aperitivo como después en la barra libre. La gente no paró de pedir mojitos, daiquiris y caipirinhas. Quedaron encantados.
Como os dije, aparte del baile habíamos contratado un fotomatón digital para que la gente sacara fotos, luego las pegara en un álbum y nos dejara una dedicatoria. También había una plataforma 360º (la típica en la que te subes, empieza a girar y luego te sacan un vídeo). Supongo que sabréis cómo van.
Y creo que no me queda nada más que deciros, chicos. Estuvimos de marcha y de fiesta hasta las 4:00 de la mañana. La gente quedó encantada, agotada y muy, muy satisfecha. Es lo que os puedo decir. Mi nueva mujer y yo también quedamos literalmente reventados, así que después de despedir a todos nuestros invitados, nos fuimos a disfrutar de nuestra noche de bodas en el mismo restaurante, en un hórreo que tienen habilitado como habitación para la ocasión (guapísimo también, muy calentito y con bebidas en la habitación).
Al día siguiente nos dieron un desayuno riquísimo con comida dulce y salada, y ya recogimos todo para ir a casa a preparar la maleta para nuestra luna de miel.
Lo dicho, chicos, la boda fue espléndida. Todo salió muy bien. La única "pega" que puedo decir es el tema del coche, pero como dice mi novia... dinero que nos ahorramos (puedo aseguraros que barato no era precisamente). Todo lo demás salió de punta en boca: perfecto, sin problemas, pasándolo bien, disfrutando y, para colmo, con emoción y espectacularidad (palabras de los invitados, no mías).
Adjunto fotos para que veáis lo bien que lo pasamos. Podéis preguntarme sin problema cualquier duda y comentar vuestras sensaciones, ¿vale? (Nunca me voy a cansar de hablar de mi boda). Jajajaja.
Espero que os guste la crónica, amigos. Para cualquier cosa, aquí estoy.
¡Un abrazo enorme! ¡Gracias a todos por escucharme!
Servicios y Profesionales de la Boda de Lourdes y David
Otras bodas en Peña Mea
Ver todas
Otras bodas en Asturias
Ver todas
La Hacienda de La Llorea Golf
Puebloastur
Palacio de Villabona - Jardines del Llar
Inspírate con estas bodas
Deja tu comentario