La boda de Fynn y Ruth en La Pobla De Claramunt, Barcelona
Vintage Verano Rosa 4 profesionales
F&R
06 Jun, 2026El día de nuestra boda
¡Y por fin llegó el 6 de junio de 2026! El día en el que, después de tantos preparativos, nos damos el "sí, quiero". Fue un fin de semana intenso que empezó el viernes con una despedida de solteros conjunta, la opción perfecta para romper el hielo, ya que nuestros invitados venían de rincones muy diferentes de Europa: Italia, Francia, Alemania, Suiza Inlgaterra y Portugal.
Para que la logística no fuera una preocupación y todos pudieran disfrutar sin necesidad de transporte adicional, todos nuestros seres queridos del extranjero se hospedaron en el Hotel Robert en La Pobla de Claramunt. Esto facilitó muchísimo los traslados entre la iglesia y la masía.
Los preparativos y los nervios a flor de piel
No os vamos a mentir: los preparativos de esa misma mañana tuvieron un punto bastante estresante. Veníamos de semanas de mucha tensión debido a la rigidez y la compleja gestión contractual por parte de la organización del espacio (UAUU Events), lo que nos hizo estar más pendientes del presupuesto y de los horarios de lo que nos hubiera gustado. Sin embargo, en cuanto empezó la acción, decidimos conectar con lo verdaderamente importante.
Seguir leyendo »Los nervios mientras me ponía mi vestido eran inexplicables. Ver cómo encajaba cada detalle, la emoción de mi familia al verme vestida de blanco... es una sensación que se te queda grabada en el corazón para siempre. Mientras tanto, el increíble equipo de Wedding Visual ya estaba con nosotros, capturando cada mirada, cada sonrisa de complicidad y los detalles que a veces a los novios se nos escapan.
Una llegada con estilo y una ceremonia que rompió barreras
A las 15:00 horas estaba programada la ceremonia en la Iglesia de La Pobla de Claramunt. Los traslados fueron de lo más especiales. Mi tío se encargó de recoger en su coche a mi ahora marido, a sus hermanos, a su padre y al padrino de bodas en Mas Vivencs para llevarlos puntuales a la iglesia.
Para mí y para mi padre, el viaje fue un auténtico sueño hecho realidad. Como me apasiona todo lo que sea vintage, nos vino a recoger un espectacular Rolls Royce de los años 30 (de Classic Cars). Ir sentada en ese coche clásico al lado de mi padre, viendo el paisaje, fue un momento mágico de calma antes de la tormenta de emociones.
La ceremonia fue preciosa, pero si tengo que quedarme con un instante que me puso la piel de gallina, fue mi entrada a la iglesia. Un amigo de mi tía tocó "Love" de Lana del Rey en el violín mientras yo caminaba hacia el altar. No hubo un solo ojo seco en el templo.
Como teníamos tantos invitados internacionales que no hablaban hispano, preparamos con mucho cariño unos libritos especiales con la traducción de todo lo que se iba a decir en la iglesia. ¡Queríamos que todos se sintieran parte de nuestro amor!
El cóctel: Risas, juegos y un vestido muy entallado
Tras el "sí, quiero", pusimos rumbo a Mas Vivencs para la sesión de fotos oficial y el esperado aperitivo. La comida estaba absolutamente deliciosa (¡un 10 total!). El único "problema" fue que mi vestido era bastante entallado, ¡así que no pude comer tanto como me hubiera gustado para mantener el tipo!
A cambio, aprovechamos al máximo para hablar con todo el mundo. Para romper la barrera del idioma durante el cóctel, los libritos que dimos en la iglesia incluían juegos traducidos como el "Bingo de bodas" o "Busca a tu media naranja". Fue un éxito rotundo: ver a invitados de España, Francia o Alemania interactuando y riendo juntos fue maravilloso. Tras las risas, nos hicimos las fotos de recuerdo con todos ellos.
El banquete, discursos emotivos y una yincana en la pista de baile
Al entrar al banquete, la adrenalina ya había bajado y pudimos relajarnos del todo. Allí sí que comimos muchísimo y todo estuvo riquísimo; el equipo de cocina se lució. Entre plato y plato, la emoción volvió a inundar la sala gracias a los discursos de mis hermanos y de nuestros padres, que nos dedicaron palabras que nunca olvidaremos.
Llegó el momento de cortar la tarta y, justo después, decidí hacerme un cambio de look para estar mucho más cómoda. Con un outfit renovado (Lace made), abrimos la pista de baile por todo lo alto.
Para mantener la energía a tope durante la fiesta, no nos limitamos solo a bailar; también organizamos juegos con los invitados, como una yincana. Fue divertidísimo ver a todo el mundo competir, correr y reírse juntos; sin duda, unió aún más a nuestros amigos y familiares de distintos países. Todos se lo pasaron genial, celebrando el amor sin importar el idioma hasta el último minuto.
¡Fue un día inolvidable!
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