La boda de Fran y Cristina en Málaga, Málaga
De noche Otoño Morado 1 profesionales
F&C
18 Sep, 2015El día de nuestra boda
Creo que era muy niña cuando ya soñaba con el día de mi boda... Siempre soñé que fuese un día precioso e inolvidable, que fuese guapísima, de blanco... Pero siempre tenía la intriga de imaginar con quien y como seria... Creo que nunca tuve la duda de querer casarme... Y ese sueño que tenía desde niña... Lo cumplí el 18 de septiembre, con la mejor persona que se ha cruzado por mi camino... La vida real superó el sueño...
No dormí mucho esa noche aunque me levante raramente tranquila... Pensando que ya todo estaba hecho y debía disfrutar... Tenía tantas ganas de ver a mi novio que lo único que quería era que pasase la mañana rápido. Fui a la peluquería, llegué a casa y empecé a vestirme sobre las 16.00. La verdad es que lo que quería era salir corriendo hacia la iglesia... Tantos meses imaginando como seria todo... Y la impaciencia de querer vivirlo para poder recordarlo... Mi hermano mayor, quien me llevaba al colegio desde niña, fue quien me llevo por última vez al que fue mi colegio, a la capilla donde tantas cosas viví y tantos buenos momentos pase. El simple hecho de entrar en esa capilla ya me emocionaba antes de la boda, pero cuando llegue a la puerta y vi el pasillo, la emoción aumento por segundos…
Seguir leyendo »Siempre imagine mirar al altar a mi novio que me esperaba… Pero solo pude ver algunas personas de las que estaban en la entrada y tuve que mirar hacia abajo para no romper a llorar… Era una mezcla de sensaciones indescriptible… Y creo que irrepetible. Nervios, felicidad, emoción… Deseaba que ese momento hubiese durado más… Se me hizo corto. Mi novio estaba ahí, con su gran sonrisa, y en ese momento dije ya… Ya es el momento que tanto hemos esperado.
Siempre quise tener una ceremonia distendida, que no aburriese a los invitados y eso sí, que yo memorizase cada momento para recordarlo siempre… Fue mejor de lo que esperaba… Entré con la canción A Thousand Years instrumental con saxo. Tuve un coro de excepción, que eran los amigos de mi novio y compañeros de campamentos con los que había cantado muchísimas veces… Estuvieron estupendos e hicieron que fuese perfecto. El sacerdote fue como siempre había querido, una persona, humana, sincera… Amigo además de mi novio así que nos casó con un cariño especial que todos pudimos sentir… Hubo risas y lágrimas por supuesto…
Decidimos darnos el sí quiero subidos en el altar, de frente a todos, para no darles la espalda. Cogimos el modelo de ceremonia en el que ambos hablamos como si fuese una conversación.. Donde el sacerdote pregunta muy poquito… ¡Fue precioso! En ese momento ya no estaba nerviosa… Solo emocionadísima… Fue como si estuviésemos solos él y yo… Mi novio me canto en el altar una canción muy especial para nosotros, que llevo escuchando meses y que sabía que cantaría, pero claro ese día todo estaba a flor de piel… Cuando miraba hacia atrás pensaba… Sí, es mi boda… Pensaba a cuantas novias había visto, cuantas veces había llorado en bodas soñando con la mía… Y pensando si ese día llegaría… No pudo ser más perfecto.
Elegimos para el convite el hotel “El Mirador”… Un sitio mágico de por sí. Estaba tranquila porque sabía que habíamos elegido bien… Ellos se encargaban de todo y ahora nos tocaba disfrutar. Desde el momento que salimos de la capilla empecé a no ser consciente de todo lo que pasaba. Es cierto que me dijeron… “disfrútalo mucho porque pasa volando” Desde luego lo intentaba pero a partir de ahí, no sabía ya a quien había saludado, iba de un lado a otro haciéndome fotos… Y no pude hablar mucho con la gente, que era lo que realmente quería… Si recuerdo la parte del coctel creo que fue casi todo el rato haciéndome fotos.. Cosa que me canso bastante… Pero entiendo que es lo normal… En el fondo a veces lo que quería era irme al otro lado y poder hablar con mis amigas, con mi familia.
Durante la cena miraba desde la mesa presidencial a todos… Y aun no me podía creer que la novia fuese yo… Pero los veía pasárselo tan bien que yo estaba contenta. En ese momento deseaba estar sola con mi novio, para poder tener ese momento de intimidad que no habíamos tenido en todo el día… El convite fue todo rodado y perfecto. No pudimos elegir un mejor sitio. Llego la parte que menos me gustaba… La entrega de regalitos… No por entregar… Si no por recoger… Y la verdad que intente ser lo más rápida posible porque siempre he odiado esa parte de las bodas… Aunque entiendo que es necesaria y que además la gente la espera.
Y llegó el momento más esperado de nuestro convite… Nuestro baile. Unos meses antes le comentaba a mi novio: “oye yo no quiero hacer un baile aburrido…” Pensaba que se nos haría largo a nosotros estar abrazados bailando con todo el mundo mirando… Y a la gente también… Pero eso sí, ese momento también lo queríamos. Teníamos claro que haríamos un popurrí de canciones pues no nos decidíamos a una.. Pero un día comentamos dar clases de salsa y hacer algo “espectacular” algo que nadie se esperase y que dejase a la gente boquiabierta. Mi novio fue el que tomo la iniciativa de buscar el profesor. Durante el mes antes a la boda estuvimos dando clases, solo 4 clases nos bastó para prepararlo… Y eso sí, muchas noches y mañanas de ensayo los dos en casa… En los ensayos lo pasábamos tan bien que ni pesado se hacía… Siempre acabábamos riéndonos o queriendo repetirlo una y otra vez porque había salido bien…La canción lenta fue “creo en ti” de reik. 1 minuto y medio que al final se me hizo cortísimo… La siguiente fue “all of me” en versión bachata…. Fue una gran decisión pues queríamos bailar esa canción pero lenta nos costaba… y terminamos con La gozadera en versión salsa… Para que todo el mundo se pusiese a bailar y quedase un comienzo de barra libre súper animado. Salió todo genial, me pisaba bastante el vestido pero creo que no se notó y supimos sacarlo adelante! Fue genial! Me lo pase muy bien aunque he de reconocer que estaba muy nerviosa. Creo que después de la misa fue el momento de más nervios y tensión… ¡No quería equivocarme! ¡Quedó precioso!!
Pusimos un foto-videomaton que también dio mucho juego y que a todos les encanto… He de decir que creo que la gente se lo paso muy bien.. No solo porque me lo repitieran varias veces. ¡Si no porque se les notaba en la cara!
Cuando terminó la fiesta… No veía la hora de llegar a la habitación… Los nervios, la tensión, y el cansancio de todo el día estaban ya en los límites de mi agotamiento. En la habitación nos esperaba un jacuzzi calentito con luces moradas y con espumita… Después de que mi novio me quitase las 20.000 horquillas que llevaba en el pelo. Nos metimos y ahí si… Fue uno de los mejores momentos.. Era lo que necesitaba… Relajarme… hablar con el… Y sinceramente, llorar. Era de felicidad sí, pero había estado todo el día conteniéndome tanto las lágrimas y la emoción que ya necesitaba hincharme de llorar sin miedo a la pintura ni a mi nariz roja… Lloraba y me reia… Y hablábamos del día.. Y seguía llorando… Pero me sentía tan bien… fue un momento de alivio, de decir ya nuestro día pasó… Ya podemos dejar la cabeza tranquila… Lo que sentí fue mucha nostalgia… Al día siguiente lo único que pensaba era: Si… Se ha pasado volando y más de lo que creía… Y pensaba… La repetiría… Intentando darme más cuenta de todo… No sé, haciendo más cosas, pensaba con quien no había hablado, de quien no había estado pendiente, lo que me hubiese gustado hacer. Pero estábamos satisfechos. Solo hacíamos decir ¡qué pedazo de boda!
Al día siguiente solo quería ver fotos, porque no había visto ninguna… Quería recordar viéndolas, y quería también volver a la normalidad que hacía unos meses no teníamos… Nos paramos a pensar… Y dijimos… ¡Que esto no acaba aquí! Tenemos nuestro viaje pasado mañana y estábamos deseándolo tanto o más que la boda.. Un viaje espectacular y otro sueño cumplido… Nueva york, Miami y Bahamas….
Cada vez que veía las fotos, los videos, leyendo el libro de firmas… No podía evitar llorar y llorar… Todo lo que ese día no había podido. Y no me podía creer, lo bonita que había sido.
Pues así, tantos meses de preparativos, tantas cosas pensadas para que todo fuese original, distinto, inolvidable… Con esas palabras me quedo… Así como quisimos que fuera… Y sobre todo, con todas las personas que nos quieren. Con mi familia, los de verdad, con mis padres, mis hermanos. Mis amigos… Ninguno quiso faltar, ni siquiera los que viven fuera de Málaga… Me sentí tan querida y tan bien de tenerlos a todos ahí… Cada vez que miraba hacia atrás en la iglesia. O a las mesas en el convite y los veía ahí… Pensaba… Que suerte tengo. No somos muchos, pero aquí están todos… Todos los que quieren mi felicidad y todos los que ahora quieren a mi novio igual que a mi…
En ese día mucha gente se dejó el pellejo. Mi hermana, mis amigas Isa y Lara que nos hizo las fotos y casi no la pudo disfrutar… Y mucha gente más que puso de su parte para que ese día fuese posible. Todos se volcaron en nosotros. Y no tendré días para agradecer el tenerlos en mi vida. Pero sobretodo, el culpable de que una niña de un colegio de monjas haya cumplido su sueño… El ángel que está dispuesto a cumplir uno a uno todos ellos… Y lo está consiguiendo… Mi marido… El hombre de mi vida, el mejor hombre que he conocido. Si todo fue tan bonito fue gracias a él, que todo lo que yo quería no solo me decía que sí, si no que me ayudaba a hacerlo. Un novio que quería participar en todo lo que fuese preparar la boda, que quería estar al tanto de todo y acompañarme a todo. Menos a lo que no podía… Hay algo que él no sabe.. Y es que toda mi emoción durante la misa fue por el… Yo no podía dejar de mirarlo y de pensar… Que afortunada soy… Al final he encontrado el príncipe azul con el que soñaba casarme… Enamoradisima y feliz. Como en los cuentos que tanto vemos de pequeñas... Así fue nuestra historia y nuestra boda… Como un cuento que no tiene fin. Y lo miraba, y las lágrimas invadían mis ojos… Y respiraba para no llorar… Pero no podía dejar de mirarlo… Era el… El hombre de mi vida… Jamas se me olvidaran sus palabras hace un año y medio cuando hablábamos de si él había pensado en casarse… O si yo… Y yo le decía que me daría mucha pena que mi padre no pudiese verme vestida de novia… Y él me decía… “No te preocupes que tu padre te llevara al altar…, de eso me encargo yo…” Ni pensé que fuera tan rápido, ni que iba a ser posible… Pero así fue… Mi padre algún día no estará sí, pero yo tendrá en todas mis fotos del día más importante de mi vida, a mi padre a mi lado, emocionado y orgulloso. Y eso no tiene palabras ni forma de agradecimiento…
No quiero terminar sin dar las gracias a todos los que participaron en la boda, a todos los que nos acompañaron porque sin ellos no hubiera sido posible… Y a ti… Mi amor verdadero, porque cumples mis sueños cuando ni siquiera los conoces… Porque me haces sentir que todo va a estar bien, mientras estemos juntos. Porque sin ti…. Nada sin ti…
Servicios y Profesionales de la Boda de Fran y Cristina
Otras bodas en Hotel El Mirador
Ver todas
Otras bodas en Málaga
Ver todas
B Bou Hotel Cortijo Bravo
Finca Bella Vista
Hotel Estival Torrequebrada
Inspírate con estas bodas
Deja tu comentario