La boda de Estefania y Itamar en Valencia, Valencia
De noche Invierno Rosa 1 profesionales
E&I
15 Feb, 2014El día de nuestra boda
Por fin llegó el momento en el que me relajé un poco, ese momento es cuando llegué al salón de la ceremonia y escuché la música, fui caminando de la mano de mi sobrino a la derecha y a la izquierda de mi sobrina con el ramo, son los dos más mayores. Decidí entrar con ellos ya que mi padre falleció hace 4 años, en fin, una entrada muy bonita. Sentía que tenían que ser ellos los que sustituyeran a mi padre, ya que son una de las más alegrías de mi vida y quedó muy emotivo.
Bueno, ahora sí que sí, llegó el momento en el que respiré, cuando llegué a la plataforma y ahí estaba él esperándome, qué guapo, qué príncipe, qué todo. Solo tenía ganas de besarle, pero no era el momento, así que pasamos al discurso, que nos lo hacía un amigo de la familia como un segundo padre para mí. Me intenté concentrar aunque me costó, me distraía con la gente mirándolos, todos tan guapos y arreglados, todo para celebrar ese día que tanto esperaba ¡qué ilusión! Terminó el discurso, precioso por cierto, y fotos y más fotos con todo el mundo, un momento único también, porque a no ser que te vuelvas a casar, o seas famoso, no se vuelve a repetir.
Seguir leyendo »Después vino el momento de fotos solitos, al principio estaba un poco enfadada porque no me gustaba el sitio donde nos llevó, lo dejé a su elección y no me gustó mucho, siempre he imaginado en bosque o parques, y fuimos al casco antiguo, pero bueno, al rato me relajé y ahora solo espero que hayan quedado bonitas, porque aún no las he visto, ¡pero seguro que sí!
Momento banquete, no podría haber elegido un sitio mejor, de verdad lo recomiendo a todos, desde que aparcamos el coche, allí estaba nuestro metre esperándome. Por cierto, me casé en San Patricio de Alginet, fue el mejor momento el más relajado. Yo iba para aquí y para allá, como si estuviera en mi casa, no podía estarme sentada, iba a una mesa a otra hablando, estando con los invitados, con mis amigos, mi familia, con la gente que de verdad quería que estuvieran, porque solo fuimos 80, incluyendo niños, que por cierto hasta a su mesa iba a cortarles la comida, como casi todos también eran mis “sobris”...
Respecto a la comida, todo estuvo buenísimo, la gente me decía que no habían comido tanto en ninguna boda, la verdad es que nos pasamos, se desperdició mucha comida, aunque los que estaban enterados pidieron tuppers porque se podía, ¡nada de vergüenza! Que esa comida está pagada, hasta yo comí al día siguiente de lo que me sobró porque es que pusimos cóctel, 3 entrantes a compartir cada 4 personas, pescado, sorbete, carne, postre y tarta, y en cantidad, y lo mejor es que fue todo por un precio muy bueno con toda la cantidad que había.
Luego empezaron las sorpresas y más sorpresas de mi marido, amigos y familia, todo precioso y muchos regalos. Lo malo, que se hizo muy tarde, la 1:30 de la madrugada, así que la gente, sobre todo mayor, se empezaba a ir, y como el sitio estaba lejos no tardaron en irse muchos más invitados, pero bueno, yo lo pasé igual de bien bailando con mis amigos y la familia, con fuente de chocolate y candy bar incluido, que lo contraté. Todo buenísimo y mientras haciéndonos fotitos en el photocoll, qué buen recuerdo, ya que el fotógrafo imprimía una foto para los que se la hacían y otra para mi álbum de firmas, ¡me encantó!
Bueno, se hicieron las 4 de la madrugada, hora de irse del banquete, pero nos marchamos a un sitio de baile que está muy cerca, Tropicana se llama, donde llamaba el banquete diciendo los que íbamos y nos dejaban pasar gratis, estuvimos otro ratito más de bailoteo, disfrutando y explotando el traje de novia, qué “lastimica”, cómo terminó de sucio, pero normal, no pasa nada, fue otro momento, no se volverá a repetir tampoco. Subida en el pódium de la disco, con todas mis amigas y todos gritando “¡Viva la novia!”. Momentos únicos de este día inolvidable y maravilloso, que aunque costó mucho esfuerzo organizar y ahorrar, valió la pena y me encantaría volver a repetirlo.
Solo hay una cosa que me arrepiento, que todo el mundo dice “si me volviera a casar sería sólo familia y amigos muy íntimos” pues yo no, si me casara otra vez haría una boda más grande, porque me quedó tanta gente por invitar que me hubiera gustado que disfrutaran ese día conmigo, pero a veces todo no se puede tener y yo quería ir con mi banquete pagado, así que tuve que ceñirme a un presupuesto, pero tal vez dentro de 15 años en las bodas de cristal lo vuelva a celebrar, ¿para qué esperar a los 25?
Y ahora solo me queda disfrutar de mi noche de bodas y mi viaje a México, llega el relax y empieza una nueva vida, ¡con el recuerdo de ese precioso día!
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