La boda de Elena y Álvaro en Rota, Cádiz
En la playa Verano Verde 3 profesionales
E&Á
13 Jun, 2026El día de nuestra boda
Espectacular,
No hay una mejor palabra para describir ese día, para recordar toda nuestra vida. La preparación de la boda comenzó un año antes, cuando le pedí matrimonio a mi mujer en pleno vuelo Barcelona - Santiago de Chile, ella trabajaba de azafata en ese vuelo y yo iba de mecánico a bordo. Le pregunté por la megafonía si quería casarse conmigo y desde entonces, todo esta año ha sido una experiencia inolvidable.
Lo primero que hicimos fue definir el lugar, y ambos estábamos de acuerdo al unisonó: en la playa, pocos invitados, y al atardecer. Después de buscar varios lugares, encontramos nuestro lugar perfecto, en la playa a la que siempre íbamos a veranear, en Rota, Cádiz.
El segundo paso fue definir el estilo de boda: tipo ibicenca, tranquila, con amigos cercanos y familia, además de establecer el guion de la boda, recuerdo que trabajando en Suecia y mi mujer en España, hacíamos videollamadas eternas donde en una pared blanca pegábamos folios y escribíamos el plan. Parecía la pared de una investigación policial, llena de información, líneas, flechas y muchos garabatos.
Seguir leyendo »Durante el invierno fuimos preparando todos los detalles, tardamos 2 meses en diseñar nosotros mismos las invitaciones, que obviamente, trabajando en aviación tenían que tener forma de pasaporte y billete de vuelo. A todos los invitados les encantó, nunca habían visto una invitación así.
Los detalles de la boda no se quedaron atrás, desde diciembre, estuvimos cortando madera, diseñando, montando y pintando toda la decoración de la boda: desde pequeños aviones de madera y tela hasta grandes estructuras para una zona de fotos.
Tanto el traje de novia como el mío, no se libraron de problemas: el primer traje de mi mujer se lo perdieron, acabó en Londres y no se pudo recuperar, el segundo traje no estaba listo a tiempo, y estuvieron en la tienda hasta la 01:00 am cosiendo, y luego mi mujer hasta las 4:00 am terminando detalles.
El mío, fue reajustado hasta tres veces: la primera vez se olvidaron de ajustar la cintura, recuerdo que al probármelo después del primer ajuste me pinche con los alfileres que usaron para marcar sin realizar el ajuste. En el segundo ajuste me dejaron el pantalón cojo, no cuadraba, una pierna empezaba mas arriba que otra y tenia unos pliegues muy raros en la entrepierna, después de pelear con la tienda, conseguimos que hicieran un tercer ajuste y ya por fin estaba perfecto.
La última semana apenas pudimos dormir terminando detalles, pero mereció la pena, dos días antes nos hospedamos en el hotel donde sería la boda, y disfrutamos del tiempo con los invitados que llegaron antes.
El día de la boda, fue caos absoluto, se levantó viento de levante por la mañana y toda la decoración que montábamos en la playa y césped se estropeaba, nos comentaron desde el hotel si queríamos cancelar la boda y realizarla en interior, pero tenia la corazonada de que el viento mejoraría, y así fue, parece que estaba orquestado, una hora antes del evento el viento se calmó y los invitados y el hotel colocaron la decoración que ya estaba preparada en su lugar, y comenzó el gran día.
La imagen que tengo grabada es la de mi mujer bajando a la playa con la puesta de sol, el sonido de las olas de fondo y ver su rostro iluminado por esos colores que solo se ven en Cádiz, estaba preciosa, tuve que contener alguna lágrima al verla llegar a la arena... y sí, Si quiero. hoy, ayer y mañana la volvería a elegir una y otra vez, que suerte de encontrarte en esta vida.
Después de nuestro momento mágico en la playa, entramos al coctel con música, cañones de humo y mucha marcha, los invitados se lo pasaron genial, suerte que unos amigos míos nos traían comida y nos obligaban a comer algo mientras saludábamos a los invitados, porque ya os digo que ¡no os dará tiempo a comer bien! recomiendo encarecidamente tener a alguien que os traiga jamón o aperitivos mientras saludáis.
La estrella del coctel fue la Vespa de mi padre, una Vespa roja bellísima en el césped junto a la puesta de sol, aquella en la que mi padre y mi madre recorrían Sevilla de noche siendo novios, fue vendida, y hace unos años la recuperé comprándola de nuevo a quien mi padre se la vendió, la misma Vespa volvió a casa, la restauré, y estuvo presente en nuestra boda, todos lo invitados querían una foto en ella.
Hicimos un juego para que los invitados se conocieran y fue muy divertido, el ganador se llevo una bonita cesta de regalo.
Pasamos luego a la cena, donde repartimos regalos muy emotivos. Mi abuelo fue cantante flamenco y sus canciones se perdieron con el tiempo, excepto unas cintas casetes viejas que estaban dañadas, pero las mandamos a laboratorio, recuperamos su voz y se la regalamos a cada uno de sus hijos ( mi madre y sus hermanos), además pusimos durante la cena una canción que le dedico a sus nietos antes de morir, se me puso la piel de gallina al escuchar de nuevo su voz delante de toda la familia.
La mayor sorpresa vino por parte de mi mujer, ella en secreto aprendió a bailar flamenco y me dedicó un baile espectacular, todos nos quedamos asombrados con el baile. Increíble y cuanto amor transmitía.
El cierre de la cena quedo marcado cuando todos los invitados tiraron aviones de papel a la vez, 80 aviones de papel volando a la vez, fue muy bonito verlos volar y ver la implicación de los invitados en marcar la noche.
Para acabar, que decir de la hora loca, me sorprendió que tanta gente aguantara hasta el final, nos lo pasamos genial y acabamos la noche con un buen dolor de pies y exhaustos. Realizamos la sesión de fotos al día siguiente para estar mas descansado y finalmente,
Llego el día de irnos de luna de miel, Bora Bora nos espera.
Espero que este texto les haya sido interesantes y les desea a todos los que hayais llegado hasta aqui una feliz boda y sobre todo que disfruten de cada momento del proceso!
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