La boda de David y Maria en Vilanova I La Geltru, Barcelona
Rústicas Primavera Rosa 1 profesionales
D&M
03 Jun, 2016El día de nuestra boda
03 junio 2016
05:30. Abro mis ojos y no entiendo por qué me he despertado tan pronto en mi día libre. Segundos después siento el cosquilleo en mi estómago; algo bueno va a pasar hoy. Algo grande. Algo mágico. Y de golpe estoy despierta ¡hoy me voy a casar!
Llevamos 9 años juntos mi (aún) novio y yo. El tiempo ha pasado volando y aunque hemos tardado en tomar el paso de casarnos -básicamente porque a mí me daba vértigo- ha llegado por fin el momento. Será una boda muy íntima con 28 invitados; la familia y los amigos más cercanos.
Me levanto para ducharme y para desayunar. Él sigue plácidamente dormido, pero yo me pongo a repasar la lista de todas las cosas que tengo que llevar a la Masía. Lo más importante; ¡mi vestido! Lo compré hace 8 meses (quería empezar con tiempo por si me iba a costar encontrarlo). No tenía muy claro lo que quería por lo que fui a una tienda multimarca (Nuvias Lour en Molins de Rei). ¡Y encontré mi vestida en la primera visita! Además son muy amables, profesionales a la hora de arreglar el vestido y me han regalado muchas cosas (el cancán, las medias, el ligue, los zapatos, la ropa interior y hasta toallas para la cocina).
Seguir leyendo »Como yo soy extranjera mi familia tuvo que venir de fuera, y aunque mi chico es español, su familia vive a 45 km. Así que hemos decidido celebrar nuestra boda en una masía donde todos van a quedar a dormir ¡será divertido!
A medio día nos bajamos al pueblo para tomar algo y comprar pastelitos. Y es ahí donde me despido de mi chico quien desde ayer (cuando nos hemos casado por lo civil) es oficialmente mi marido. Suena bien. Mientras él se queda a comer en el bar, yo subo a casa para recoger todo (¡parece que me voy a mudar!) y juntos con nuestro perro bajo a la Masia Notari, en Vilanova i la Geltru (encontrado a través de bodas.net).
Cuando llego a la masía ya están ahi mi familia y la peluquera. Para ese día he pedido a mi peluquera de confianza si pudiera desplazarse a la masía para que yo no tenga que dar tantas vueltas. Y asa nos instalamos en la suite nupcial con las chicas de la boda (mi madre, mi tía, mis cuñadas, mi sobrina y mi mejor amiga). Tenemos una tarde de lo más relajante, haciendo nuestras uñas, el maquillaje y nuestro peinado mientras estamos comiendo los pastelitos y charlando. No tengo nada de nervios y disfruto a tope de una tarde de chicas. Sobre las 16:00 están llegando los demás invitados (casi todos se quedarán a dormir en la masía) y cerramos la suite nupcial para que nadie me pueda ver, sobre todo el novio, que ya también está en la masía. Entre mi cuñada y mi mejor amiga entro en mi vestido, mientras mi otra cuñada toma las fotos. Tengo la gran suerte que es fotógrafa así que me siento muy cómoda con ella al lado.
Y sin darme cuenta ha llegado la hora. Son las 18:00 y la ceremonia empieza. Mi padre me viene a recoger para salir desde la suite nupcial hacia el lugar de la ceremonia (un pequeño rincón de la masía, al aire libre). Me emociono a ver a mi padre, que está muy guapo y él se emociona a verme a mí. Salgo de la habitación y aunque siempre he pensado que me iba a poner muy nerviosa a ver la gente que me mira fijamente, no ha sido así. Estoy inmensamente feliz cuando camino hacia mi novio mientras suena la canción "Unintended" de Muse.
Mi novio está esperándome, con una sonrisa que indica un pelín de nervios y se emociona cuando me acerco. Está muy guapo en su traje (¡qué bien, ha escogido azul!) y me ha sorprendido poniéndose una pajarita en vez del tradicional corbata. Ya me había dicho que su traje era bonito, pero se ha quedado corto ¡esta espectacular! Me dice que estoy guapísima, que le encanta mi vestido, mi peinado, todo el conjunto y me repite que estoy guapa. Por mí que me lo repite mil veces.
Nos sentamos y empieza la ceremonia. Como ya nos hemos casado por lo civil ayer, hoy hemos contratado el maestro de ceremonias Txema Lopez (a través de esta página). Lo hace ameno ya que no somos muy formales. Mi mejor amiga traduce para los que no entienden español y nuestros padres hacen una pequeña charla. Es nuestro perro quien nos trae los anillos, juntos con mi sobrina. Solo tengo un poco de nervios cuando tenemos que hablar ya que los anillos van en conjunto de unas palabras de amor. Pero todo va bien y cuando nos pronuncian marido y mujer nos damos el beso más cariñoso que hemos dado en mucho tiempo. Me emociono al saber que mi mejor amigo es ahora mi marido y me mira con una cara de tanta felicidad que no puedo evitar llorar de la emoción.
Después de la ceremonia nos espera un cóctel muy rico en el porche de la masía, obsequio del catering que contratamos. Mi cuñada (la fotógrafa) nos hará las fotos oficiales mañana, así que hoy podemos disfrutar tranquilamente del cóctel y recibir las felicitaciones (incluso de mi otra amiga que nos ha seguido a través de Facetime ya que ha sido mamá recientemente y aún no puede viajar y por lo tanto no ha podido estar en la boda).
A las 19:00 empezamos la cena que se ha preparado en la bodega de la masía. Hemos optado por no hacer el menú tradicional ni sentarnos en mesas. Lo que hemos pedido al cáterin es preparar diferentes mesas con comida estilo buffet y mesas donde los invitados pueden apoyarse mientras comen. La comida es abundante y muy buena (Ana del catering Casa Marisol nos lo preparó con muchísimo cariño e incluso tuvo varias sorpresas muy bonitas) y la gente se lo están pasando fenomenal pasando de una mesa para otra, mezclándose entre ellos y hablando entre todos. Hemos montado un fotocall (con material de una empresa pequeña que se llama Myoriginalparty) y la gente se está divirtiendo mucho. Tenemos una cámara de fotografía instantánea y los invitados pegan esta foto en nuestro álbum de bodas, juntos con un mensaje. También se pueden hacer fotos como recuerdo a la boda, para llevar a casa. No hemos pedido un pastel de bodas, así que Ana nos ha preparado un buffet de postres que viene con fuegos artificiales. ¡Esté de muerte! Seguro que mañana mismo ya no entro en mi vestido.
Terminamos el día en la sala del chill out, donde DJ Jose Torres nos preparó una fiesta con mucho baile con música de los 80 / 90 / 2000. Hemos visto bailar a todos, y nos lo hemos pasado a lo grande; incluso nuestro perro ha bailado con nosotros. Y como somos los únicos en la masía y cada uno tiene su habitación y puede irse cuando quiera, usamos bien la barra libre y cerramos el chiringuito como los últimos. ¡Qué gran día!
El día siguiente me despierto y me doy cuenta que he pensado en todo, menos el pan para el desayuno. Así que envío un whatsapp a Mar (la encargada de la masía) y como es una persona muy buena y profesional, me gestiona el pan para el desayuno sin ningún problema.
Pasamos el sábado con todos los invitados de la boda quienes pasan un día de relax en la piscina de la masía. Jugando al ajedrez, leyendo un libro, hablando, explorando (los niños sobre todo) o relajándose en el jacuzi. Todos se lo están pasando a lo grande. Mi marido y yo nos volvemos a vestir de novios ya que hoy toca hacer las fotos oficiales (lo recomiendo a todas vosotras si podéis hacerlo así; de este modo disfrutas mucho del día de la boda y vas menos apretado con el tiempo). Después de la sesión de fotos juntamos todas las mesas que hay en el porche para comer las paellas que nos regalaron nuestros amigos Jorgeey Ingrid (dueños de La Taberneta en Canyelles). Para la cena nos juntamos otra vez, comiendo lo que nos sobró del catering de la boda.
El domingo toca salir de la masía, pero como mis amigas nos han regalado una noche en un hotel de 5 estrellas (Hotel Dolce, Sitges), no vamos a casa y seguimos alargando nuestra boda una noche más.
Y mientras evaluamos la boda con mi marido, cenando en el hotel, me pregunto "por qué me daba tanto vértigo casarme?". Realmente he disfrutado de cada minuto y me ha encantado la experiencia, así que le digo "¿repetimos?".
Servicios y Profesionales de la Boda de David y Maria
Otras bodas en Barcelona
Ver todas
Inspírate con estas bodas
Deja tu comentario