La boda de Cristian y Noemi en El Vellon, Madrid
Al aire libre Verano 1 profesionales
C&N
22 Sep, 2018El día de nuestra boda
Un mes después, todavía sigo pensando todos los días en lo guay y perfecta que fue nuestra boda y todavía se me pone la carne de gallina al pensarlo.
Ni en los preparativos ni en los días previos, ni ese mismo día cuando me desperté me sentí nerviosa. Había disfrutado mucho de toda la preparación desde hacía más de un año y ya por fin había llegado nuestro día.
Como mencionaba, ni mi marido ni yo estábamos nerviosos al levantarnos, de hecho, aprovechamos la mañana para hacer algún recado y preparativos de las cosas del viaje, ya que al día siguiente era domingo y no habría nada abierto (además de que la resaca y el cansancio no nos hubieran permitido movernos del sillón en todo el día...). A eso del mediodía ya nos despedimos, ya que cada uno nos íbamos a la peluquería y luego a vestirnos por separado, por lo tanto, ya nos no veríamos hasta la ceremonia.
Una vez peinada y maquillada (y todavía sin nervios), yo me fui a la finca junto con mis padres y hermanas, ya que nosotros nos vestíamos allí. Yo misma conduje mi coche y en el camino hablamos de todo un poco y nos reímos mucho. Una vez en la finca, yo me puse la bata y mientras, el resto de mi familia se preparaban.
Seguir leyendo »Mientras esperaba a que se vistieran vinieron las fotógrafas, que aprovecharon ese momento para fotografiar el vestido y los detalles, y de repente sin darme cuenta llegó el momento de empezar a preparame. Ahí ya me empezaron a llegar las mariposas al estómago y es que despues de tanto tiempo y tanto esfuerzo por fin había llegado el día.
¡Ya vestida con mi increíble, precioso y cómodo vestido nos hicieron unas fotos y de repente ya empezaba a oír fuera como empezaban a llegar los invitados y el novio! Tenía prohibido mirar por la ventana y yo solo podía pensar en lo guapo que mi chico iba a estar y en todo lo que nos esperaba en las próximas horas.
Ya estando solos mi padre y yo, me dicen que se va a proceder con la entrada del novio y que me prepare porque enseguida me tocará a mí. La canción de la entrada de mi chico empezó a sonar y ahí sí que sí, el corazón me latía muy rápido. Dos minutos después me tocaba, me preparé en la entrada de la finca, me colocaron la cola y ya sí que sí, todo empezaba para mí.
¡En los días previos tenía un miedo que me atormentaba día y noche y es que yo soy una persona supersensible y lloro con todo! Por lo tanto, me daba miedo no ser capaz de contener las emociones y pasarme llorando todo el día. Sin embargo, fue dar el primer paso y no tuve ninguna sensación de querer llorar. Estaba emocionado como jamás había estado en mi vida, sin embargo, reflejé esa emoción en forma de sonrisas únicamente. Ver a todas las personas que queremos ahí me hizo inmensamente feliz y al final no derramé ni una lágrima (¡hasta que llegaron las lecturas de nuestros hermanos, ahí no me libré!).
La ceremonia fue simplemente espectacular, nosotros mismos habíamos elaborado el texto y un amigo de mi marido fue el que la ofició y no lo pudo hacer mejor. Además, le pedimos a nuestros hermanos y algún amigo y amiga que también leyesen unas palabras y fue maravilloso. Creo que todos los invitados más tarde o más temprano soltaron alguna lagrimita porque fue superemocionante. Nosotros también habíamos preparados nuestros votos y fue maravilloso en ambos casos y nuevamente me encontré supertranquila leyéndole a mi marido las palabras que había preparado para él. En el momento de los anillos le di la sorpresa de que nuestra perrita nos los trajese y no lo pudo hacer mejor.
Tras la ceremonia y las fotos llegó el momento de empezar a disfrutar de verdad ya sin nervios y así lo hicimos, todo fue surgiendo tal y como estaba pensado, no falló nada y la comida (aunque nosotros teníamos el estómago cerrado y apenas probamos bocado) estaba espectacular. Una vez acabó el banquete, hicimos nuestro baile que salió genial y empezamos la barra libre, la friolera de casi 7 horas de barra libre que se me pasaron volando, ¡no quería que acabase nunca!
Y ya tocaba cerrar el maravilloso día que habíamos pasado, tras acompañar a los invitados al autobús y dar los últimos abrazos del día, mi marido y yo nos quedamos tomando una copa de cava que nos habían preparado en la terraza de la habitación de la finca. Ese fue también un momento superbonito y especial donde pudimos hablar de cómo había sido nuestro día y poner en común todo lo que más nos había gustado del mismo.
En definitiva, fue hasta el momento el mejor día de nuestras vidas donde todo salió de 10 y pudimos compartir con todos nuestros amigos y familiares nuestro cariño y amor. ¡Nunca lo olvidaremos y deseando estamos que los fotógrafos nos den el vídeo y las fotos para poder volver a recordar cada momento!
¡Millones de gracias a Bodas.net por haber aportado su granito de arena ya que sin vosotros no lo hubiéramos conseguido!
Noemi y Cristian.
Servicios y Profesionales de la Boda de Cristian y Noemi
Otras bodas en Finca Los Olivos
Ver todas
Otras bodas en Madrid
Ver todas
Inspírate con estas bodas
Deja tu comentario