La boda de Claudia y César en Castrillo De Duero, Valladolid
Al aire libre Primavera Verde 1 profesionales
C&C
01 Jun, 2018El día de nuestra boda
Los días previos a la boda trascurrieron lentos, ultimando pequeños detalles de última hora y sobre todo, parecían pasar muy despacio comparado con cómo había pasado todo este último año y medio atrás.
Nuestra boda comenzó y terminó en el mismo lugar: Bodega Cepa 21.
El día comenzó pronto, llevando a las 9 de la mañana a los niños al cole. Después de eso, dejé a mi mujer en la peluquería y me fui al pueblo a buscar a la abuela para tan especial día.
A continuación fui a lavar nuestro coche, que sería en el que iría la novia con los niños, su hermana y su madre hasta el lugar, y se lo dejé aparcado en la puerta de la peluquería, ella con el otro juego de llaves, para luego llevárselo y no vernos hasta el momento preciso.
De ahí, me fui a mi trabajo, donde me prestaron un precioso Volkswagen Beetle Cabrio de color rojo, coche con el que yo, acompañado de mi padre y mi hijo mayor, iríamos hasta el altar.
Después de esto, fui a casa a ducharme y afeitarme; y relajarme un poco en el sofá antes de peinarme y comer con mis padres, pues esa noche solo había dormido una hora y media debido a los nervios y el estrés que me estaba ocasionando la previsión meteorológica, ya que después de una semana caótica y muy cambiante, finalmente daban lluvias para ese día.
Seguir leyendo »Allá sobre la 1 de la tarde apareció mi futura mujer por casa, pues se la habían olvidado los zapatos, todo esto, yo con los ojos cerrados para no vernos y de ahí se fue a recoger su ramo, su vestido y a los niños, para comer todos en el Burguer King, antes de partir hacia la bodega, donde se ducharía ella, ducharía a los niños, los vestiría, se maquillaría y vestiría, un caos y estrés nada recomendable en los momentos previos a un día tan especial.
A las 3, hora de llegada de ella a la bodega me llamó con malas noticias, teníamos una previsión del 95% de lluvia según los sensores de la bodega, lo que obligaba a preparar todo el montaje de la ceremonia en el interior, cosa que hacía perder todo el encanto de los jardines y los viñedos que tanto nos habían enamorado.
A pesar de esto, ni nosotros ni todo el equipo perdimos la esperanza y decimos esperar hasta el último momento para tomar la decisión final sobre la ubicación de la ceremonia.
Sobre las 5, casi a la par de los fotógrafos, llegaba yo al restaurante, tras 86 km de camino mirando al cielo y con unos nervios a flor de piel, entré por la bodega sin darme cuenta que finalmente, el montaje de la ceremonia estaba ya preparado en el exterior, como nosotros queríamos, cosa de la que me percaté pasados los minutos allí y me alegró enormemente.
Esto no fue suficiente para apaciguar mis nervios, todo iba según lo previsto y lo deseado, pero todo, todo, tenía que salir perfecto.
Llegó la hora de empezar a vestirse, entre nervios y fotografías, el traje estaba perfecto, y a pesar de los kilos perdidos los días previos, sentaba fenomenal y entonces... Llegó para mí el momento más importante de todo el día.
Habíamos acordado junto con la organizadora del día y el fotógrafo, que antes de salir a la ceremonia, la novia y yo nos veríamos por primera vez vestidos, a solas en la suite de la bodega, momento únicamente presenciado por el fotógrafo y su cámara.
Llego el momento, con los ojos vendados me guiaban dentro de la suite y comenzó la cuenta atrás: 3... 2... 1... Y... ¡Preciosa! El peinado, el vestido, el maquillaje, todo estaba perfecto, mi gordita parecía una autentica diosa griega recién bajada del Olimpo de los dioses solo para mí, la emoción y los sentimientos me inundaban por dentro y las lágrimas de emoción brotaban por primera vez en el día.
Juntos y aprovechando para hacernos algunas fotos, esperamos que llegara el autobús con los invitados y una vez todos situados y ubicados en la ceremonia, todo empezaba por fin.
Tan deseado y ansiado momento llegó y entonces comenzó la ceremonia y hacia su ubicación llegábamos en el Beetle conducido por mi padre, mi hijo Lucca y yo. Allí todo el mundo nos aplaudía, sonreía, saludaba y felicitaba, mientras recorríamos juntos el pasillo hasta el altar y una vez allí, esperé que llegara mi diosa.
Su canción sonó, y bajo una letra cuidadosamente elegida, de la mano de Bombai & Bebe (Solo si es contigo), apareció ella, radiante y sorprendiéndome una vez más con su belleza aun habiéndola visto hacía 20 minutos; junto con su madre y nuestro hijo menor Noah. Recorrió el camino hacia el altar, con los ojos llorosos por la emoción pues todo el mundo la felicitaba, saludaba, sonreía, aplaudía y decía lo guapísima y espectacular que estaba.
Estando los dos juntos y sentados de la mano, comenzó la ceremonia, dirigida de la mano de mi compañero de trabajo Raul. Una ceremonia preciosa, preparada al detalle y muy sentimental, con la participación de la amiga de Claudia, Paula y de su hermana, las cuales hicieron llorar a todo el mundo de emoción; haciendo llorar a familiares a los que jamás habíamos visto de tal manera, con una palabras preciosas que jamás olvidaremos, pues las llevamos en el corazón grabadas para siempre.
La ceremonia avanzaba y bajo el acecho de un enorme nubarrón negro acompañado ya de truenos, y haciéndonos poner aún más nerviosos, llegó entonces nuestro momento, hora de dedicarnos unas palabras entre nosotros, el primero fui yo, y tras necesitar unos minutos para parar de llorar y recuperar el habla le dediqué unas palabras desde lo más profundo de mi corazón.
Llegó el momento de ella, rota de emoción, arrancó hablando desde su más sincero sentimiento, dedicándome una palabras que hondo me calaban y aunque hace mucho tiempo que lo sé, sé que me ama, todo ese sentimiento lo plasmó en unos versos preciosos, que me hacían romper de nuevo a llorar ante la atenta mirada de Lucca quien, viéndonos felices, no entendía por qué llorábamos y así nos lo preguntó en varias ocasiones.
Terminado esto, y excluyendo el típico momento de cambio de anillos, realizamos en su lugar una rito con arena, donde en un gran crecimiento volvamos a la vez ambos vasos llenos cada uno con arena de un color distinto, que simbolizada la unión de nuestras vidas.
Terminó la ceremonia y juntos recorríamos el camino de salida del altar, inmersos en una preciosa nube de pompas de jabón gracias a unos pomperos que habíamos entregado a los invitados, hacia nuestro coche, con el cual hacíamos una salida al más puro estilo de película americana hacia la entrada de la bodega, donde nos hicimos unas preciosas fotos de la mano de Eduardo Sanz y Alvaro.
Las primeras gotas de agua empezaban a caer amenazando la celebración del cóctel en la terraza mientras nos dirigíamos al interior de la bodega para hacernos unas fotos en la zona de las barricas.
Finalizada esta pequeña sesión de fotos, pues queríamos disfrutar lo máximo del cóctel con nuestros invitados, nos dirigimos hacia la terraza con una enorme sorpresa, pues ese nubarrón se había dividido en dos y como por arte de magia, parecía haber dejado a la bodega en medio bajo los rayos de sol.
El cóctel transcurrió fantásticamente, con una gran variedad de aperitivos y una atención por parte del personal inmejorable, daba gusto ver a todos los invitados disfrutar.
Durante el cóctel, los fotógrafos estuvieron genial, atendiendo todas las peticiones de los invitados y nuestras propias, pues aprovechamos para hacernos una foto con todo el mundo.
Tras un par de horas de cóctel aproximadamente, pasamos al banquete, donde todavía quedaba mucho por disfrutar, sobre todo para el paladar. El banquete estuvo maravilloso, de nuevo la atención fue increíble y todos los platos impactaron gratamente a los invitados.
Los niños estuvieron encantados, de la mano de una animadora que no dejó de prestarles atención ni un segundo, tanto en el castillo hinchable, la hora de cenar o el rincón de manualidades donde nos hicieron algún recuerdo que conservamos con emoción en casa.
Llegó la hora del café y los primeros chupitos con los amigos y entonces, las amigas de la novia le tenían una sorpresa preparada, coordinadas con el equipo de la bodega, le hicieron entrega de varios recuerdos de la despedida y procedieron a cortar la liga.
A continuación, las madrinas hicieron reparto de un obsequio a todos los invitados y un pequeño regalo para todos los niños allí presentes y los que ya descansaban en casa con los abuelos o no habían ido.
Comenzó a continuación la barra libre con nuestro primer baile juntos, un baile truncado, ya que no pudimos realizar el que teníamos ensayado, puesto que no habíamos caído en la cuenta, que con el vestido de la novia y el volumen de este, no era viable, pero aún así bailamos, muy pegados y acaramelados "Perfect" un momento mágico inmortalizado por un gran fotógrafo.
Finalizado el baile, empezado a correr las copas, los chupitos y los bailes, la gente ya empezaba a estar más relajada y todos lo pasamos en grande.
10 minutos faltaban para las 4 de la mañana y la barra libre llegaba a su fin, pero era tal el momento de felicidad y celebración que nos recorría a todos allí, que la elección de ampliarla una hora más fue sencilla y un acierto, ¡que la fiesta no decaiga!
Rápido llegaron las 5 y era hora entonces de despedirnos todos. Hasta el mismo autobús acompañados de nuestros dos hijos, dormidos lógicamente en su carrito, fuimos a despedirlos uno a uno a todos a los invitados tras un día mágico e inolvidable, era hora de acostarnos y descansar, todo había terminado satisfactoriamente.
¡Fue un gran día!
Servicios y Profesionales de la Boda de Claudia y César
Otras bodas en Bodega Cepa 21
Ver todas
Otras bodas en Valladolid
Ver todas
Castilla Termal Olmedo
El Hueco
La Posada Real del Pinar
Inspírate con estas bodas
Deja tu comentario