La boda de Beatriz y Víctor en Chinchon, Madrid
Rústicas Primavera Beige 5 profesionales
B&V
03 Jun, 2023El día de nuestra boda
No podía haber soñado un día mejor para nuestra boda, tuvimos durante toda la semana, por no decir todo el mes anterior, la amenaza de la lluvia, y ninguno nos imaginamos una boda mojada, pero el mismo día anterior nos reunimos con la finca y la responsable del catering y decoración para buscar las mejores opciones y, aunque al final pudimos hacerla al aire libre, la finca es tan bonita y tiene tantas posibilidades de interior como de exterior, que hubiéramos quedado tan satisfechos con lluvia como quedamos sin ella.
El día nos amaneció soleado, desde bien temprano pudimos estar en la finca, en mi caso, disfrutando de un día al aire libre y, en el de mi pareja, además de poder maquillarse y peinarse con todo el tiempo del mundo, Lydia Serrano, maquilladora y peluquera estuvo allí con nosotros desde primera hora de la mañana.
Por fin llegó el momento de prepararse, Marta Green, nuestra fotógrafa, nos ayudó con todos los pequeños detalles, para que las fotos quedasen espectaculares y para que nosotros nos viéramos bien guapos. Hizo tomas de todo, detalles de traje y vestido, complementos, de las mesas y decoración de la finca, todo antes de que nos tocara vestirnos para poder dedicarnos después su total atención.
Seguir leyendo »El desarrollo de la ceremonia fue impecable, Carlos y Victoria de la hacienda coordinando y ayudando en todo; Victoria, de Oleanto Catering, y su equipo, organizando decoración y la limonada de recepción de los invitados, y la música en vivo del trío de cuerda de Elba (coordinados desde La perfecta prometida y anteriormente conocidos como Ponchelina), amenizando la recepción hasta que llegó el momento de caminar hacia el "altar". Que la boda la oficien tus amigos es un lujo, pero que, además, lo hagan en el marco que lo hicieron, con la casona de la hacienda de fondo y con la brillantez del trío de cuerda sonando de fondo, lo hacen insuperable. Una vez terminada la ceremonia y mientras pasábamos al cóctel, llegó, inevitablemente, la lluvia, nos respetó, cayó lo que tenía que caer, y después nos dejó libres para poder aprovechar los patios y zonas de descanso al aire libre que ofrece la finca.
Durante el cóctel, el equipo de Oleanto estuvo atento a todo, desde alergias e intolerancias a que a nadie le faltase comida ni bebida en ningún momento; de nuevo, mención especial a Elba y a sus compañeras, que amenizaron y fueron el alma del cóctel, comimos mucho, comimos bien y aún nos quedaba el banquete.
La zona del granero de la hacienda fue lo que nos hizo decidirnos por ella en un primer momento, nos enamoraron sus exteriores, pero la posibilidad de poder cenar en un sitio techado si llovía o si, como ocurrió, refrescaba, que además era tan bonito y encantador como los mismos exteriores, fueron determinantes para quedarnos con ella. La decoración de manteles y mesas, los centros y todo lo que dependía de Oleanto, sumado al encanto del salón, nos dejaron, de nuevo, un sabor de boca inolvidable. La gente suele decir que los novios en las bodas no comen mucho, pero el jefe de sala se encargó de servirnos a nosotros los primeros y comimos de todo, y todo estaba tan bueno o incluso mejor que cuando hicimos la prueba del menú; y saludamos y hablamos con todo el mundo, y nuestros amigos aprovecharon para darnos alguna sorpresa, salimos encantados y nos dirigimos a la parte que más miedo nos daba, el baile.
Abrimos con "You never can tell" de Chuck Berry, también conocida como la canción de Pulp Fiction, nos divertimos como enanos y no dejamos a nadie indiferente, teníamos claro que no queríamos hacer el típico baile pegado y, a pesar de no haberlo tenido muy ensayado y de que el DJ no nos puso la misma versión que habíamos ensayado, supimos sacarle partido y divertirnos bailando, dando paso al baile y barra libre donde, de nuevo, la excelencia de Oleanto para la organización brilló, durante la barra libre así como durante la recena. Los autocares de Milo, que salieron tanto a mitad del baile como al final, fueron puntuales y nuestros invitados quedaron supersatisfechos con el servicio (y con la posibilidad de poder beber lo que quisieran sin tener que preocuparse de conducir).
En definitiva, lo pasamos genial y lo volveríamos a hacer, salió todo perfecto y, a pesar de nuestros miedos, todos los profesionales que contratamos estuvieron ahí en todo momento para ayudarnos, cosa que agradeceremos siempre.
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