La boda de Anna y Nicolás en Toledo, Toledo
Elegantes Verano Dorado 1 profesionales
A&N
30 Ago, 2014El día de nuestra boda
Érase una vez un 30 de agosto de 2014, en la ciudad de Toledo. Érase una vez una novia, nerviosa, impaciente y con unas mariposas en el estómago volteando incesantes. Ese precioso y caluroso día de verano, era el día. El día de su enlace con su amor verdadero, Nico.
Recuerdo ese día como un cuento de hadas. La boda era a las 19.00, pero los preparativos empezaban muy prontito, a las 9.30. Recogida del ramo, revisar que no olvidas nada, peluquería, maquillaje, repasar ceremonia, etc. El momento en que te vistes de novia es súper especial. Ya te has probado ese vestido, ¡pero ese día sienta mejor! Mi padre vino a recogerme y mi primera sorpresa fue encontrar una calesa de caballos preciosa esperándome. A partir de ese momento va todo tan rápido. Mi entrada fue con una canción de Il Divo, ¡preciosa! Mientras entraba, veía caras emocionadísimas de familia y amigos y mi marido con una carita de nervios. La ceremonia fue muy emotiva porque nos leímos nuestros propios votos, y mi suegra y mi mejor amiga leyeron un discurso precioso. Después de eso nos hicieron el pasillo de las espadas y una lluvia de arroz color rosa y confeti de corazones cayó sobre nosotros. ¡Qué bonito!
Seguir leyendo »Luego, una fugaz sesión de fotos. A la vuelta, en la Hacienda, hicimos una suelta de globos de los deseos. Los de los invitados, blancos, y el nuestro, un corazón. También lancé mi ramo, que me hacía una ilusión tremenda. El ramo no pudo haber caído mejor. Lo cogió mi amiga Laura y seguro que le dará suerte.
El cóctel pasó rápido, saludando, fotos, risas, etc. y la entrada al banquete se anunció al compás de la canción "Que festín", de la Bella y la Bestia. Fue muy gracioso.
La cena, momento de relax. Degustamos una exquisita comida y el momento tarta, fue con la canción de “Something Stupid Like I Love You”. Mi marido tomó el micro y dijo unas palabras preciosas a todos: invitados, padres, familia, etc. Y eso dio paso a un vídeo, en el que aparecían fotos de todos ellos.
La barra libre fue de lo más divertido, incluso hubo manteos. ¡Qué miedo pasé! Nos quedamos hasta el final con nuestros amigos.
El día siguiente, incluso la semana siguiente, no dejábamos de revivir ese día tan precioso.
Y como decían algunas de las chapitas que regalamos: "y fueron felices, y comieron perdices".
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