La boda de Aitor y Maria en Tarragona, Tarragona
De noche Verano Verde 2 profesionales
A&M
05 Jul, 2025El día de nuestra boda
Nuestra boda fue un sueño hecho realidad. Aunque ya nos habíamos casado por lo civil en el ayuntamiento, queríamos vivir una ceremonia única y especial en la finca donde celebramos la cena, y así fue. Decidimos que quienes oficiaran nuestra ceremonia fueran mi mejor amiga y su mejor amigo, dos personas que nos conocen mejor que nadie, y no pudimos haber escogido mejor: fue emotiva, cercana y preciosa. Además, algunos de nuestros amigos más íntimos y nuestros hermanos también nos dedicaron unas palabras que hicieron la ceremonia aún más especial.
El día anterior dormimos separados para mantener la magia de vernos por primera vez en el “sí, quiero”. Yo pasé una mañana tranquila, arreglándome en el Hotel Mas La Boella, donde nos casábamos. Allí me peinaron, maquillaron y ayudaron a ponerme mi vestido, en un ambiente relajado y rodeada de personas muy especiales. El novio, más nervioso, también se preparó en el hotel, pero en otra habitación, acompañado de sus seres queridos.
Uno de los momentos más bonitos fue cuando, ya listos y con las fotos hechas, llegaron nuestros amigos más cercanos. Ninguno de ellos me había visto vestida, y esa primera impresión, esas emociones compartidas, son recuerdos que me guardaré para siempre.
Seguir leyendo »La ceremonia se celebró en la misma finca y fue perfecta. Mientras nuestros invitados nos esperaban, los amigos del novio sorprendieron a todos apareciendo con un carrito lleno de cervezas. Queríamos que nuestra boda fuese una fiesta desde el minuto uno, y así fue. Después de la ceremonia, nos fuimos a hacer fotos por los jardines, mientras los invitados disfrutaban del aperitivo, amenizado por The Walkmans, un grupo de música en directo que puso a todo el mundo a bailar y creó un ambiente espectacular.
La entrada al comedor fue otro momento mágico. Nosotros no queríamos perder tiempo en las típicas fotos con cada invitado, así que pensamos en algo diferente: escogimos una canción animada y, durante esos minutos, los capitanes de mesa organizaron a todos para que pasáramos por cada una y nos hiciéramos la foto. En apenas cuatro minutos teníamos todas las fotos hechas y la fiesta podía continuar. Fue un acierto total.
Durante la cena, hicimos entrega de detalles a padres, hermanos, futuros novios y, por supuesto, a los amigos que hicieron de maestros de ceremonia. Mientras tanto, el ambiente fue una auténtica locura: la gente estaba tan animada que no paramos de levantarnos, bailar, hacer la conga y saltar.
Después llegó el corte de la tarta y nuestro baile nupcial. Y cuando yo pensaba que ya lo había visto todo, llegó la gran sorpresa: el novio y sus amigos habían preparado un baile sorpresa espectacular para mí. ¡Fue increíble!
Y con eso arrancó la verdadera fiesta: contratamos a unos DJ que hicieron que la pista no se vaciara en toda la noche. También tuvimos fotomatón (aunque no funcionó tan bien como esperábamos), nuestra propia hora loca organizada por nosotros y una recena a mitad de la fiesta que los invitados agradecieron muchísimo.
Nuestra boda fue un auténtico fiestón, justo como la soñamos. Todo salió incluso mejor de lo que habíamos imaginado. Si algo podemos recomendar a las parejas que están en este camino, es que confíen en sus proveedores: la confianza y la tranquilidad que te dan se nota, y el resultado siempre es positivo.
Una boda de diez, que recordaremos siempre con una sonrisa.
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