5 meses y medio para devolverme 48€ cobrados por error
Tras hacer el segundo pago del chaqué el 1 de abril y salir de la sastrería me di cuenta de que las cantidades sumaban 48€ más del precio inicial. Llamé y el sastre de Madrid, D., me dijo que lo hablase con su compañera de contabilidad por teléfono para que revisase los tickets y cobros.
Así hice y ella me dijo que los tickets se correspondían con los pagos todo estaba en orden, lo único que no le cuadraba era el precio, que le cuadraría más si fuesen 590€ (justo el precio que me dieron inicialmente), pero que eso era cuestión del sastre de tienda y que tenía que hablarlo con él porque ella no sabía el precio que él me había dado.
Un chaqué de colección, no hecho a medida, que tenía un precio fijado por colección y temporada, por eso ella al ver el modelo le chocó el precio, aunque luego dijo que tenían de todos los precios, también de 638€, la cifra que le había descolocado antes...
Hasta entonces había sido fácil contactar con D. para reservar las citas, si estaba ocupado me devolvía la llamada en cuanto podía. De repente nunca estaba disponible, ni devolvía llamadas. Lo seguí intentando hasta unas fechas antes de mi boda, pasó la luna de miel, y dejé pasar el resto del verano para darnos un respiro.
Volví a contactar el 8 de septiembre, esta vez me presenté sin cita. D. comprobó los tickets y las copias del pago con tarjeta, él mismo y en ese momento, eso que según él tenían que hacer los de contabilidad. Me dijo que efectivamente existía una diferencia en el precio y que pasase la misma tarjeta por el datáfono. Según me dijo, "la máquina no le estaba dejando" hacer la devolución por haber pasado demasiado tiempo. Me pidió mi nº de cuenta para hacérmelo por transferencia, y él mismo se aseguraría de que se hiciese el martes siguiente, que me llegaría de forma instantánea por ser del mismo banco.
La transferencia no llegó el martes, así que escribí un correo al día siguiente que leyeron el jueves, pero nadie contestó, por lo que llamé el viernes 15 de septiembre para preguntar. La primera persona que atendió el teléfono me dijo que lo estaban revisando, contesté que ya lo habían revisado hace meses, y el propio sastre, D., la semana anterior. Me dijo que no sabía decirme más porque de eso se encargaba su compañera, ¿quizá aquella con la que ya hablé meses atrás? Le pedí que me la pasase y me puso en espera infinita hasta que se cortó la llamada. Volví a llamar, me atendió otra señora y me dijo que eso lo llevaba el de contabilidad, le pregunté por la compañera de contabilidad con la que hablé en su día y me dijo que la contabilidad la lleva sólo una persona, es hombre y se llama D., otro D., aunque se negó a darme el apellido. Le pedí que me lo pasase y me dijo que no estaba. Le pregunté que cuando estaría y me dijo que no sabía, que tenía un asunto familiar y no había fecha de vuelta, pero que no estaba de baja. Desistí.
Esa misma tarde volví a presentarme sin cita en la sastrería. D., el sastre, no el contable, me dijo que no sabía nada de la transferencia, que él no se encargaba de eso. Le pedí que me lo devolviese en efectivo y aceptó de inmediato, sin comprobar si la transferencia de la que no sabía nada había sido hecha, por ejemplo, esa misma mañana. Me insistió en que le diese cambio de 2€ para darme un billete de 50€. Tanto insistió y con tanta desconfianza que tuve vaciar mi bolsillo de monedas sobre el mostrador para que viese con sus propios ojos los únicos céntimos que llevaba encima. Me dió los 50€ y al salir cerró con un portazo.
4 meses y medio después.
En ninguna de las tres ocasiones pidió las más mínimas disculpas.