Un auténtico viacrucis
La experiencia vivida con Rosa Clara para mi vestido de novia ha sido una auténtica tortura y un viacrucis solo salvado en último momento por una modista que llegó nueva una semana antes de mi boda.
Empezaré por el final: me casaba el domingo 31/05 y el viernes anterior a la hora que me dieron ellos no estaba terminado el vestido a pesar de haberlo pedido en septiembre.
El momento de la compra del vestido ya me impresionó ya que supuestamente según web tienen muchos vestidos pero cuando llegas no solo no tienen la mayoría de los vestidos sino que tampoco te los piden, con lo cual no perdáis el tiempo mirándolos como hice yo porque total no los van a tener.
Encontré un vestido que me encajaba pero no era el que iba buscando y hasta ahí todo más o menos bien, la tortura fue después. Pedí que me pusieran más apliques desde el minuto 1 y me dijeron que estarían para la primera prueba. El vestido lo compré en septiembre y la primera prueba fue en febrero y no, no estaba los apliques, solo estaba el vestido tal y como me lo probé pero con el tejido blanco en vez de melocotón. Los cambios eran recortar los bajos, añadir apliques, forrar el cuerpo de blanco para que no fuera transparente, quitar un poco de escote para que fuera respetuoso con la iglesia y añadir apliques. Además quería mi velo velado, todo esto se dijo en el momento de la compra y en la primera prueba.
La segunda prueba fue en abril (recuerdo que me casaba en mayo) pues bien no habían hecho nada, solo cerrado un poco el escote pero nada más (en 2 meses), entre un poco en pánico, exigí responsabilidades y la respuesta encima fue echarme a mí la culpa. Dada mi preocupación para la tercera prueba intenté llamarles para saber cómo iba mi vestido y el taller no contesta nunca!! Y cuando después de doscientas llamadas por fin consigues que respondan responde una administrativa que te dice que ella no sabe nada de eso, que es administrativa y que no te puede contestar. Cabe destacar que estuve una semana intentando ponerme en contacto con ellas, una semana! En la tercera prueba o sorpresa no estaba tan poco terminado el vestido (mediados de mayo) solo habían forrado la parte de arriba y añadidas mitad de las aplicaciones a pesar de que se me dijo que ya estaría todo. El resultado ven ya para recoger el vestido el viernes antes de la boda.
Me tranquilice porque ya quedaban menos cosas y confié en que lo tuvieran pero que va! El viernes el vestido estaba igual que como lo había dejado en la tercera prueba, la modista que me había atendido casualmente no estaba y le cayó el muerto a una modista nueva italiana que acababa de llegar. Gracias a dios ella entendió mi problema y fue más empática que el resto que encima se me habían cachondeando diciendo que ya estaba listo el vestido cuando era que no, el resultado tomó ella el asunto y puso a trabajar a todo el equipo y por fin 4 horas después el vestido estaba terminado. Pero, ¿Una novia ha de pasar ese estrés hasta el último día por la incompetencia de Rosa Clara? Los vestidos no son precisamente baratos y venden una supuesta experiencia de lujo que nada más lejos de la realidad.
Ahora os detallo otras cosas: os citan a las 16.30 con un mensaje de que no te retrases más de 20 min y entras a probadores a las 17.30 del taller. Una vez entras en probadores puedes estar 30-45 min esperando a que te traigan tu vestido. Algunas dependientas están más pendientes de hacerse un café o de que la cafetera se ha roto que de sus clientes y se ponen a dar golpes a todo o a grabar videos de WhatsApp delante de sus clientes para arreglar la dichosa cafetera. Si muestras signos de malestar te meten en cualquier probador sucio incluido uno más pequeño que es para invitados donde no cabe el vestido de novia, contactar con ellas es imposible, se les olvida todas las modificaciones que hay que hacer, te dicen que te llamarán y no es cierto, acusan al cliente de que la culpa de que vaya mal su vestido es de ellos y tienen muy malas formas. Jamás nadie me hizo perder tanto la paciencia e incluso me hizo llorar en un probador, experiencia lamentable. Menos mal que al final la modista que había entrado nueva en la empresa me pudo arreglar el desastre.
P.D. desde la primera prueba sabían que el velo era velado y en la tercera prueba me dicen ya tienes tu velo y era un velo normal sin velar...